Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

Equipitos, equipuchos y equipazos del Giro (II)

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En nuestra segunda entrega del análisis de equipos de este Giro, revisaremos muchos de los conjuntos importantes de la carrera, con especial atención a las dos escuadras ProTour locales y a algunos candidatos para el título final.

6. Française des Jeux: Mikaël Chérel, Tim Gudsell, Yauheni Hutarovich, Lilian Jégou, Yoann Le Boulanger, Guillaume Levarlet, Jérémy Roy, Tom Stubbe y Jussi Veikkanen.

Française des Jeux presenta para el Giro un “nueve” casi de circunstancias, con una confianza casi total en los jóvenes del grupo, en su mayoría debutantes en las GT, y dando nuevas oportunidades a todos los que fallaron en su día (será esta, por ejemplo, la cuarta grande para Jérémy Roy, en un intento más de destacar para el grupo deportivo de Marc Madiot más allá de las fronteras francesas). No obstante, varios de sus hombres pueden tener cierta cuota de protagonismo durante la carrera: Le Boulanger, Stubbe y Levarlet no estarán muy lejos de los “primeros espadas” en la alta montaña; Yauheni Hutarovich y el limpísimo Lilian Jégou (desesperado en facilitar toda información a la UCI con tal de poder disfrutar libremente de su deporte) estarán a buen segundo en los sprints, sobre todo el primero, debutante en grandes vueltas y con una progresión fulgurante; por otro lado, hombre como Chérel o Veikkanen serán los encargado de dar guerra. El finlandés va un paso más allá: en unas declaraciones a la revista digital “Velo-Club” a principios del mes pasado, aseguró estar capacitado y concienciado para lograr un puesto entre los veinte primeros de la general. Bienvenido sea si así ocurre.

Un objetivo razonable: que llegue el máximo número posible de corredores a Milán y que el bloque tenga cierta presencia.

7. Gerolsteiner: Robert Förster, Thomas Fothen, Johannes Fröhlinger, Oscar Gatto, Sven Krauss, Andrea Moletta, Volker Ordowski, Davide Rebellin y Matthias Russ.

Los hermanos Holczer se presentan en la ronda italiana con un equipo muy parecido a lo que ha estilado en ocasiones anteriores, sin ningún representante para la general pero con varios hombres de gran carisma que pueden dar calado a este equipo durante la carrera. Davide Rebellin, quizás el más desafortunado de los protagonistas de las clásicas ardenesas, busca aquí un triunfo de etapa o algunos días de “maglia rosa” durante el periplo por Sicilia para cerrar la primera parte de la temporada con la conciencia tranquila. Para los sprints, Robert Förster es todo un seguro de vida, uno de los principales candidatos a luchar, con algo de fortuna, por la “maglia ciclamino” de hombre más regular. Su calidad, absolutamente demostrada con victorias en esta prueba (la última de ellas conseguida en la edición 2007), se une a un punto a favor muy importante en su haber: la sensación de que siempre consigue mejores resultados según avanzan los días. Si la alta montaña le respeta, lo veremos en las últimas volatas. Como hombres a vigilar para cualquier momento de la carrera, citaremos a dos en concreto: Andrea Moletta y Johannes Fröhlinger.

Un objetivo razonable: de una manera o de otra, tendrán arrestos para sacar alguna etapa de aquí. Pedirles más es imposible.

8. Lampre: Fabio Baldato, Paolo Bossoni, Marzio Bruseghin, Francesco Gavazzi, David Loosli, Mirco Lorenzetto, Mauro Santambrogio, Simon Spilak y Sylwester Szmyd.

Será más lógico hablar de las ausencias que de las presencias en este grupo, quizás entre los peores que ha presentado nunca el equipo de Martinelli a la “corsa rosa”. La bajas de Cunego, ofuscado en disputar el Tour por la victoria de una vez por todas en lugar del Giro, y de Patxi Vila, teórico líder este año al que un inoportuno positivo por testosterona ha sacado de la circulación “sine die”, dejan al equipo muy desmejorado. No obstante, habrá muchos focos de atención sobre el equipo italiano en esta edición, sobre todo en algunos de sus talentos: Gavazzi está sacando la cabeza muy poco a poco en los sprints y una carambola podría colocarlo en un lugar inesperado ya en esta edición del Giro; Lorenzetto está cuajando una temporada muy notable, con resultados durante todos los meses en los que ha competido, y su enorme resistencia a las dificultades le otorga opciones de luchar por buenos puestos en las “volatas” más enrevesadas; además, Simon Spilak, habitualmente en forma a estas alturas del año tras competir durante sus primeros años en los equipos de su país, Eslovenia, tendrá oportunidades para reivindicar sus grandes cualidades de todoterreno en un tipo de montañas que le favorece (los grandes desniveles le permitieron cuajar una soberbia actuación en el mismísimo Tour de Flandes). Para la general, Bruseghin, en su enésimo amago de retirada (ya anunciaba el año pasado, cuando ganó la cronoescalada de Oropa, que pasaría el 2008 en su granja de borricos), bien pertrechado con la ayuda de hombres como Loosli o Szmyd.

Un objetivo razonable: un puesto entre los diez primeros y alguna etapa es lo menos que se puede pedir a una de las escuadras locales. Tienen mayores opciones en la montaña o en “etapas trampa” que en los sprints en sí.

9. Liquigas: Daniele Bennati, Kjell Carlström, Dario Cataldo, Vladimir Miholjevic, Vincenzo Nibali, Andrea Noè, Franco Pellizotti, Alessandro Vanotti y Charlie Wegelius.

Estamos casi convencidos de que los hombres de Roberto Amadio no acusarán la responsabilidad de llevar los primeros dorsales ni la baja (obligada) de Danilo di Luca tras su marcha a la LPR. Las mejores incorporaciones quizás no son las que han venido desde fuera (léase Bennati) sino las de corredores que ya figuraban en el plantel de los verde fósforo. Vincenzo Nibali, ganador del Giro del Trentino y décimo en la última Lieja, ha pasado a ser uno de los grandes favoritos “de golpe y porrazo”, debido a la ausencia de varias de las grandes figuras de la carrera del año pasado. Del mismo modo que en el caso de Klöden, la presencia de dos contrarrelojes antes de la alta montaña (con un bloque muy serio para la crono por escuadras y muchas opciones de triunfo en la individual de Urbino) favorece las opciones de un buen resultado para Nibali. Si el joven de Messina fallase, el equipo aún cuenta con cartas seguras para hacer muy buenos resultados: el incombustible Andrea Noè, rozando y superando la cuarentena, el siempre regular Pellizotti u hombres de segunda líea como Kjell Carlström, quizá en la temporada de su vida tras ganar una etapa en París – Niza, acompañarán las prestaciones que pueda desarrollar Nibali. En cuanto a los sprints, Liquigas jamás vino mejor: Daniele Bennati llega corto de forma pero con la moral por las nubes tras lograr su primera victoria del año en la jornada final de Romandía. Es el principal favorito para la “maglia ciclamino”.

Un objetivo razonable: alguna etapa (cualquiera está a su alcance), uno o dos “top ten” y el maillot de la regularidad son objetivos muy factibles en la carrera de casa.

10. Quick·Step: Paolo Bettini, Alexander Efimkin, Addy Engels, Mauro Facci, Juanma Gárate, Hubert Schwab, Kevin Seeldraeyers, Andrea Tonti y Giovanni Visconti.

A excepción de hombres jóvenes o de menos calibre como Proni, Santaromita o Scarselli, Quick·Step acude con el llamado “bloque italiano” del grupo en pleno, incluidos los “asimilados” como Schwab, Juanma Gárate o el ruso Efimkin (Alexander, no Vladimir, el ganador en Lagos de Covadonga). Como ya hemos citado repetidamente, el nivel de los sprints no es excesivamente alto, y eso abre las opciones para que Paolo Bettini, como ya hiciese ante una competencia similar en la pasada Vuelta a España, pueda lograr algún triunfo parcial en las volatas, y no en la media montaña o en las escaramuzas (como seguramente él preferiría). A pesar de ser un equipo sin clara referencia a seguir (jamás este equipo estuvo dotado de un gran líder para las vueltas por etapas, a excepción de – léanlo con muchas comillas – Richard Virenque o Michael Rogers), hay hombres en los que fijarse para la alta montaña, con especial atención hacia Juanma Gárate, quien ya logró, en ediciones pasadas como las de 2005 y 2006, plantar cara a los más expertos escaladores en la última semana de carrera (lo que le valió, en el caso de 2006, para llevarse la “maglia verde” de la prueba tras ganar en San Pellegrino – por cesión de Jens Voigt – y coronar primero el mítico Gavia). No pasen por alto la posible explosión de dos jovencísimos talentos: el ya citado Hubi Schwab, quien ya conoce esta carrera, y el belga Kevin Seeldraeyers, todo un proyecto de futuro, llevado entre algodones, que disputará este año el Giro en lugar de la Volta a Cataluña; está llamado a ser el mejor “grimpeur” belga de todos los tiempos (sin exageraciones).

Un objetivo razonable: como casi todos los bloques importantes sin líder, lograr una etapa sería poco más que un sueño en toda una grande. Si Gárate no cede mucho tiempo en las cronos, puede aspirar al “top-ten” (o a una nueva “maglia verde”, quién sabe).

11. Rabobank: Mauricio Ardila, Graeme Brown, Bram de Groot, Theo Eltink, Matthew Hayman, Dimitri Kozontchuk, Gerben Löwik, Paul Martens y Denis Menchov.

¿Puede Denis Menchov luchar por una carrera como el Giro? La pregunta no es baladí; el doble ganador de la Vuelta está ante el reto de superar cotas más grandes que las que nunca se encontró en sus años con Banesto ni en su insistente binomio Tour – Vuelta con el equipo de Erik Breukink. La renuncia del corredor de Oral (afincado en Pamplona) a luchar por el récord de las tres Vueltas de Rominger y Heras podría desembocar en una apuesta muy razonable por la general de la carrera. Las opciones de Menchov están muy ligadas a las de corredores como Klöden: su buena actuación en Romandía (cuarto el ruso, ganador el alemán) le confiere una cierta forma física, pero los puertos de los cantones romandos no tienen nada que ver con las estribaciones alpinas o dolomíticas, aunque la amplitud de terreno contrarreloj le beneficia. Fuera de lo que pueda hacer Menchov, hay poco a lo que agarrarse: Brown y Hayman podrían tratar de “pescar a río revuelto” en las llegadas más desorganizadas, mientras que Ardila (¡por fin volvió, tras algún tiempo disuelto!) puede estar delante en la montaña.

Un objetivo razonable: el podio de la prueba (modo Menchov on) o hacernos creer que también corren el Giro (modo Menchov off).

Escrito por ruedasycuadros

07/05/2008 a 09:00

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