El triunfo de la sencillez

Vaticiné un triunfo americano en la crono por equipos de Palermo en la tarde de hoy y mis pronósticos no fueron equivocados. La victoria del Slipstream, con el veterano norteamericano Christian Vandevelde (31 años para 32) como primer hombre en cruzar la línea de llegada es, hasta el día de hoy, el punto culminante de un proyecto constante, de principios muy claros y de honda ambición que recoge hoy los frutos del trabajo bien hecho. En su primera participación en una gran vuelta por etapas han conseguido lo que cualquier equipo debutante sueña: llegar y besar el santo. Nadie conocía a este equipo de patrocinador inexistente (“slipstream” significa literalmente “rebufo” en inglés) cuando se fundó, con doble base entre Girona y Estados Unidos, hace tres años bajo la denominación de TIAA – CREF. Aquel proyecto nació como una escuela de jóvenes, unidos durante toda la temporada en favor de una mejor compenetración del grupo y protegidos moralmente contra la lacra del doping. Algunos de ellos, como el prometedor estadounidense Craig Lewis (High Road), son ya miembros de equipos ProTour. Otros tantos, como Jason Donald o Blake Caldwell, permanecen aún en el equipo y son la viva representación del espíritu que un equipo fundado por un multimillonario apasionado por el ciclismo, apadrinado y dirigido por antiguos ciclistas como al actual director Jonathan Vaughters, y auspiciado por casas comerciales de gran peculiaridad, como Chipotle, la mayor cadena de fabricación de “burritos” y comida mexicana en Estados Unidos.
Pero los elementos que conforman el grupo que mañana defenderá la “maglia rosa” en la difícil etapa de Agrigento (lugar de acogida del durísimo Mundial 1994, no lo olviden) gestaron su aparición a partir del año 2007. Vaughters, armado de valor, llamó a las puertas de los grandes organizadores y firmó contratos de relumbrón con las “piezas sueltas” más cotizadas del pelotón internacional. Todos ellos fueron concienciados de la importancia de mantener y preservar la imagen del equipo. David Millar, el hombre que jamás olvidará las jeringuillas de EPO que le permitieron ganar el Mundial de 2003 en Hamilton, abandera la limpieza de esta “Argyle Armada” (“Armada de los Cuadritos”, peculiar sobrenombre debido a su no menos llamativo maillot, muy similar a un “jersey de abuelo”), regido bajo estrictos controles internos. Su esfuerzo por regresar en plenitud a las carreteras tras su sanción, previo paso por Saunier Duval, hasta volver a ser buena parte de lo que fue lo convierte en un símbolo del grupo. Otros talentos de carácter sencillo y amable, como David Zabriskie o el ex-campeón mundial sub23 al cronómetro Danny Pate, han llevado en volandas a una rotunda victoria como la cosechada hoy en Palermo.
No obstante, otro equipo americano parecía destinado a romper la banca en esta crono inicial del Giro 2008, el más internacional de lo que llevamos de siglo. Otro adalid de la limpieza, el High Road de Wiggins, Cavendish o Siutsou (quien sufrió para aguantar hoy), estuvo a punto de llevarse la etapa tras arrasar en los dos sectores intermedios, pero acabó sucumbiendo ante Slipstream y CSC (¡ya lo dije: da igual quien venga, puesto que seguirán haciendo buenas cronos!). En la cuarta posición asoma Liquigas: si Bennati es capaz de resistir las previsibles escaramuzas de mañana, tiene la “maglia rosa” a una victoria de etapa de distancia. Por detrás, a una distancia algo mayor, asomaron los Barloworld (increíblemente bien con respecto a las expectativas generadas, no excesivas), los LPR (espoleados por la afición y por la “maglia rosa” aún presente con Di Luca), los Astana (mal organizados y con un Contador que evidenció ligeramente su falta de forma), y otros conjuntos que merecieron mejor suerte como los Tinkoff (sorprende verlos tan atrás contando con trotones de grandísimo empaque como Mikhail Ignatiev). De los nuestros, nadie salvó los muebles: Caisse fue decimocuarto, el Saunier de Riccò y Piepoli acabó tras ellos y Euskaltel (como en Asturias) cerró la tabla en una evidente muestra de descrédito. Mañana, como ya comentamos, la media montaña se vestirá con sus mejores galas en las estribaciones de los montes sicilianos, en una etapa donde, a decir verdad, es más previsible que los favoritos se vigilen y una fuga o un sprint de potencia diluciden la primera etapa en línea. Esperemos equivocarnos, con tal de que el guión sea más entretenido, a la par que enrevesado. Al menos hoy asistimos al triunfo de la sencillez.

