Bobbie Traksel, el hombre de la mala suerte

Pongámonos en situación. Estamos en la Omloop der Kempen, una de las pruebas con mayor tradición del calendario holandés de clubes, disputada el pasado domingo en su sexagésima edición. El holandés Bobbie Traksel, líder del Europe Tour tras sus brillantes actuaciones durante la primavera, marcha escapado junto con otros tres hombres en busca de la meta de Veldhoven. Es claramente sabedor de su enorme superioridad al sprint, demostrada este año tras batirse el cobre con sprinters de renombre en carreras tan separadas en el mapa como los Tres Días de Flandes Occidental o la Vuelta a Extremadura. Cuando todo parecía dispuesto para una victoria de Traksel, los espectadores adyacentes a la ruta que lleva a la línea de meta ven al joven líder del P3Transfer deslizarse violentamente hacia un lado de la carretera. Sólo la impagable colaboración de unos viandantes evita que Traksel acabe en el prado contiguo a la carretera. Tras tan extraña caída, los médicos presentes en carrera consideran que su estado físico y mental merece una visita al ambulatorio. A la salida del mismo tras un breve chequeo, el diagnóstico es claro: un golpe de calor. ¡Una insolación en pleno mes de mayo, en el corazón de Holanda, donde ver un día sin nubes en el cielo durante todo el verano es todo un regalo para los sentidos!
Sirva este ejemplo como credencial de una carrera ciertamente exitosa, pero también desafortunada. Bobbie Traksel (classe 1981) dio sus primers pedaladas en el club ciclista de Tiel, su localidad natal, en la que pronto empezó a despuntar como buen rodador, hombre rápido y con mucha fuerza para superar, a golpe de riñón, todo obstáculo que encontrase por delante. A “chepazos” se llevó, con tan sólo 18 años, representando al prestigiosísimo GS3 de Rabobank, el Tour de Flandes sub23 (por delante de otro profesional en la actualidad como Frederik Willems), hecho que le valió un contrato con el equipo grande. Allí, en el año 2002, tras un año de adaptación a las rutinas del equipo dirigido por el legendario Jan Raas, empezó a lograr resultados de enorme prestigio para un joven de tan sólo 20 primaveras: se llevó la Veenendaal – Veenendaal, por delante del siempre peleón Bart Voskamp y de Robbie McEwen, ganó pocos días después, ante buenos sprinters como Löwik o Hayman, una etapa del Ster Elektrotoer, y sumó su primer triunfo fuera del Benelux en la inaugural de la Vuelta a Sajonia, aventajando en la meta a Robert Förster. Siempre al sprint, de lo que se deduce su condición de hombre rápido. Tan buenos resultados le permitieron correr pruebas de primerísimo nivel, como la París – Tours o el Mundial de ruta en Zolder.
Ante tanto éxito, la progresión de Traksel no parecía conocer límites. Sin embargo, a partir de 2003, todo empieza a torcerse y las lesiones se suceden. Ese mismo año, sufrirá las dos enfermedades más temidas por un deportista de alto nivel, aquellas que te mantienen ausente de la competición durante largos períodos de tiempo: mononucleosis y toxoplasmosis (la misma que ha sufrido, entre otros, Igor Astarloa en 2007). Tras un año a la sombra, trató de regresar a la actividad competitiva en 2004 con normalidad, pero su continuidad en Rabobank se siguió complicando: en el mes de Febrero, disputando la Estrella de Bessèges, se empotró contra el cristal trasero de un coche de equipo. Más adelante, estuvo parado durante más de cuatro meses por una lesión de rodilla. Una vez que Rabobank se cansó de pagar su ficha, Traksel recaló en el Mr.Bookmaker (actual Cycle Collstrop) en el año 2005. Ese mismo año, volvió a sufrir gravísimas lesiones: fue aplastado por un coche en plena carrera, tras una caída, lo que le ocasionó la fractura de diez vértebras, una luxación en el hombro y la perforación de un pulmón. Ni siquiera una cierta estabilidad emocional, fruto de su matrimonio en el otoño de 2005 con Christa, le permitió reencontrarse con su mejor nivel. Tras dos temporadas desaparecido en el equipo de Hilaire van der Schueren, terminó formando parte de la plantilla del Palmans, un equipo sin relación alguna con el antiguo Palmans – Collstrop (el equipo de Van der Schueren), que alterna la actividad de carretera a nivel amateur en Bélgica con un avanzadísimo programa de ciclocross (corredores como Niels Albert, Davy Commeyne o Radomir Simunek Jr han pasado por ese equipo).
Llegado 2008, parece que su nombre al fin vuelve a sonar tras varios años de caminata por el “desierto”. En forma durante toda la temporada, se llevó para casa, como ya hemos comentado, los 3 Días de Flandes Occidental, tras colarse en una importantísima escapada camino de Ichtegem, junto a Eeckhout e Ivanov, y superar a “Rambo” en el último golpe de pedal. En marzo, además, fue sexto en la Beverbeek Classic (disputada al mismo tiempo que la Het Volk y ganada por Johan Coenen), séptimo en Kuurne, cuarto en la Nokere Koerse y tercero en la Vuelta al Corazón Verde en Woerden (Holanda). Cuando parecía que la suerte por fin no le era tan esquiva en la durísima Vuelta a Drenthe (la “París – Roubaix” holandesa), la clase del jovencísimo Coen Vermelfoort, unida a unas indicaciones erróneas en la ruta después de que su joven compañero de escapada se marchase, le llevaron otra vez al infortunio: fue undécimo en una carrera en la que debió subir al podio. En la Vuelta a Extremadura (¡menudo calendario de los P3Transfer!) se impuso al cántabro Vidal Celis y al ex-Viña Magna Bruno Lima. Por último, ya en mayo, dejó muy claro a los jóvenes el camino a seguir ganando el GP Primero de Mayo en Hoboken y siendo segundo en Overijssel. No es llamativo, no corre en un conjunto ProTour, pero es un ciclista digno de volver a tales cotas. No obstante, sus compatriotas bromean sobre su fortuna, llamándolo “Praksel” (algo así como “hecho de puré”, en honor a sus diez costillas rotas). Para nosotros, seguirá siendo Bobbie Traksel. El hombre de la mala suerte.


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18/09/2008 a 19:37