Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

¿Al fin un plegamiento?

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Hay motivos para la desconfianza, pero también razones para creer que hay vida inteligente entre las cabezas pensantes que trabajan en la sede de la Unión Ciclista Internacional en Aigle (Suiza). En su última reunión, celebrada en Ginebra, la UCI ha analizado la situación relativa a las licencias de los actuales 18 ProTeams o conjuntos de la máxima categoría. Con el fin de la temporada 2008, nueve equipos han de renovar o ceder su licencia; entre ellos, CSC, Crédit Agricole y Cofidis pierden o están a punto de perder el patrocinio de su casa comercial principal (las otras seis son Rabobank, Silence – Lotto, Euskaltel – Euskadi, Bouygues Télécom, Française des Jeux y Quick·Step). Ante esta situación, la UCI ha planteado una iniciativa tangible, a la par que acertada: aprovechar este aluvión de renovaciones para negar algunas de las mismas y limitar el total de conjuntos dentro de la primera división mundial, con lo que se establecería el número total en tan sólo 14, en lugar de los 20 con los que esta fórmula dio comienzo hace ahora tres años y medio. De esta forma, la UCI podría plegar sus pretensiones a las de los tres grandes grupos organizadores de carreras (ASO, RCS y Unipublic) y buscar así un punto esencial de concordia con el que establecer un marco que acerque posturas entre ambos frentes, tan enfrentados en el pasado.

La medida es interesante, pero, al mismo tiempo, un arma de doble filo: puede ayudar a que las grandes carreras cuenten con los equipos más interesados en dar espectáculo y lograr resultados de peso en sus carreras, pero varias contrapartidas han de ser tenidas en cuenta. En primer lugar, los propios organizadores han demostrado su facultad para marginar a equipos los cuales, a todas luces, demostraban un rendimiento más que satisfactorio, que les habilitaba para participar en las citas de turno. Así, el Acqua e Sapone de los Garzelli, Codol, Balducci o Samoilau se vio obligado a cambiar su probable participación en el Giro, negada desde el principio y no corregida cuando la inclusión “in extremis” del Astana dejó fuera al NGC – OTC, por la concurrencia en pruebas de menor nivel como Asturias, Clásica de Alcobendas o GP Paredes. Lo mismo ocurre con el manido “affaire Astana”, cuya presencia en el Tour, a pesar de todo, no parece completamente descartada desde una fría reflexión.

El segundo problema reside en la verdadera postura de la UCI para solucionar el problema de las invitaciones. Entre los conjuntos a los que, en principio, no se renovará, deberían estar presentes aquellos con menor calidad sobre el papel y resultados en las carreteras. Ante la perspectiva de la renovación encontramos algunos equipos del “vagón de cola”: cuatro equipos franceses (Bouygues, FDJ, Cofidis y Crédit Agricole) y (mal que nos pese) nuestro Euskaltel – Euskadi, enfrascado, salvo actuaciones muy puntuales, en un “annus horribilis” que dista mucho del espectacular 2007 protagonizado, entre otros, por el gran desaparecido (los objetivos de temporada así le obligan) de este primer tramo de campaña: Samuel Sánchez. Si, al menos, tres de esos cinco equipos no son “invitados” a tomar un nivel menor y buscar las carreras ProTour desde la perspectiva de la combatividad, habrá que pensar que la UCI sigue en sus trece, y que el novedoso “pre-calendario” (si a esa pretendida aberración se le puede dar tal nombre) anunciado por El Correo es algo más que un farol. En cualquier caso, la ilusión nunca nos abandona (¡ilusos de nosotros!). ¿Al fin un plegamiento?

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