Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

Archivo para Junio 2008

Resumen de los Campeonatos Nacionales

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Ayer domingo vivimos un auténtico carrusel de campeonatos nacionales de ruta, como es costumbre cada último domingo de junio. Abarcarlos todos es muy difícil, pero, en esta ocasión, vamos a intentar hacer un pequeño resumen de lo que aconteció en los países con mayor tradición ciclista. Empezaremos por el campeonato de España de Talavera, cuyo resultado final es de todos conocido, y sobre el que debemos reseñar la absoluta superioridad del Caisse d’Epargne. José Iván Gutiérrez y el local David Arroyo sirvieron de lanzadera a Alejandro Valverde en la última ascensión al Piélago, para que luego el murciano recortase más de un minuto al albaceteño Óscar Sevilla en el último tramo de subida. Una vez conformada la escapada ganadora, no quedaba ninguna duda sobre quién sería el vencedor: el sprint final de Alejandro Valverde, a pesar de las etapas ganadas por Sevilla en Colombia, es netamente superior a la del de Ossa de Montiel. Pereiro, absolutamente desaparecido en la primera parte de la temporada, trata de salir con su medalla de bronce de la secta de los “ex-ciclistas”.

En nuestro país vecino, la desorganización entre los miembros del Bouygues Télécom (hasta 23 participaron en el nacional de Semur-en-Auxois) dio el título de Francia por segunda ocasión al veterano Nicolas Vogondy, adscrito a las filas del Agritubel de David Fornes. De esos 23 Bouygues, uno de ellos (Dimitri Champion) marchó en un grupo de cuatro, persiguiendo al eventual campeón y llegando a estar a tan sólo cinco segundos del de Agritubel a falta de 10 kilómetros. En un acto de desorganización absoluta, el director de Bouygues, el recientemente retirado Didier Rous, ordenó atacar a Champion para tratar de limar definitivamente ese hueco entre los perseguidores y Vogondy. Pero el de Agritubel, atentísimo para no ser cogido, evitó que conectase ,y Champion hubo de parar y reintegrarse en el segundo grupeto, sembrando las dudas. Los sucesivos ataques y contraataques acabaron dando el triunfo y el maillot a Vogondy, mientras Arnaud Coyot (Caisse d’Epargne) y Stéphane Augé (Cofidis) soltaban a sus compañeros de escapada para llevarse, respectivamente, la plata y el bronce. Tan sólo una hora antes, en la durísima subida final (al 12%) del circuito de Rebordosa, uno de los tan sólo dos corredores del defenestrado LA – MSS, João Cabreira, se subió a lo más alto del podio en el campeonato de Portugal, tras un ataque lejano que le permitió superar a un desafortunadísimo Tiago Machado (segundo en la crono, segundo en la prueba de ruta) por 51 segundos, y al ex-campeón Cândido Barbosa (Benfica) por 1 minuto justo.

En Italia, Filippo Simeoni se desquitó de sus sempiternas polémicas con Lance Armstrong tras una carrera de vaivenes para darle la “maglia tricolore” al Flaminia de Roberto Reverberi, ante la exasperación de sus rivales. El circuito de Bergamo, llano como la palma de la mano salvo una tachuela colocada suspicazmente a dos kilómetros de meta, permitió a Simeoni culebrear entre el grupo de elegidos y dar con dos palmos de narices a los Visconti (segundo, con el mismo tiempo del vencedor y su condición de campeón perdida), Pozzato (tercero) o Rebellin (cuarto), vistiéndose al fin con el maillot de su país a los 37 años de edad. La falta de organización entre los perseguidores hizo desbordar el nerviosismo en la meta, en la que todos los “capos” se echaron a la cara entre sí su racanería en los últimos instantes de la prueba, en un acto de “lloriqueo” muy del gusto de los transalpinos.

En los países del Benelux, los jóvenes tomaron de forma brillante el “poder”. En Holanda, la “apisonadora” Lars Boom, inexplicablemente aún en el GS3 de Rabobank, añadió el título “oranje” a sus dos mundiales de ciclocross (sub23 y elite consecutivos) y el Mundial 2007 de crono sub23 con un inteligente despliegue de fuerza. Cuando parecía que Koos Moerenhout podía revalidar su título de campeón, Boom atacó desde la parte trasera del pequeño grupeto perseguidor final, se desembarazó de la persecución de Niki Terpstra (Milram), sobrepasó son miramientos a su compañero del “equipo nodriza” y aún tuvo tiempo para endosar cinco segundos de margen a Moerenhout en el circuito de Oostmarsum. Terpstra acabó siendo cazado por el grupo, en el que Steven De Jongh se adjudicó el bronce.

Tan sólo unos kilómetros al sur, en Knokke-Heist, el campeonato de Bélgica se decidió con la victoria, al sprint masivo, de Jurgen Roelandts, un crack de la cantera del Silence – Lotto ascendido al equipo ProTour este mismo año. Tras una infructuosa escapada de cuatro hombres, la carrera se decidió en una “volata” no apta para cardíacos. Roelandts, atento al desorden, lanzó muy pronto la llegada y nadie pudo superarle ya. El ciclocrossman Sven Vanthourenhout (Sunweb – ProJob) fue segundo, por delante del campeón de 2006, Niko “Rambo” Eeckhout. Tom Boonen, siempre con problemas de colocación en sprints desorganizados, acabó quinto, en su última carrera antes del parón fruto de su expulsión del Tour de Francia por ASO.

En Alemania, Fabian Wegmann sobrevivió al ritmo frenético del pelotón y a los ataques en persecución de Paul Martens (Rabobank) para repetir lo ocurrido en 2007 y llevarse el triunfo de forma agónica ante Erik Zabel y Gerald Ciolek en el circuito de Bochum, con Stefan Schumacher y Jens Voigt (clasificación de tronío como pocas) justo detrás en las primeras plazas sin podio. Horas después, en Luxemburgo, Fränk Schleck hacía valer la supremacía de los “hijos de Johnny”, el gregario del mítico Eedy Merckx en Faema, para aventajar a Christian Poos y Benoît Joachim en la pequeña Roeser. En Gansingen, sede del nacional de Suiza, Markus Zberg (Gerolsteiner) rompió las expectativas superando a un netamente superior Martin Elmiger para revalidar, al igual que Wegmann, su maillot de campeón.

En Dinamarca, Nicki Sörensen (Team CSC – Saxo Bank) se vistió con la cruz blanca y roja de campeón nacional tras una brillante exhibición, escapándose a falta de seis vueltas en el circuito de Faaborg. La ventaja de 1′40” a falta de tan sólo 8 kilómetros dejaba claro, en palabras de los comentaristas de la TV2 Sport, que el título, esta vez, no se podía escapar de las manos del equipo más grande del país tras la victoria-sorpresa de Alex Rasmussen para el Odense Energi en 2007. Sörensen entró victorioso en meta con 1′16” sobre un amplio pelotón, cuyo sprint de grupo lo ganó un hombre rápido como el joven Matti Breschel, que completó un fantástico 1-2 para el Riis Cycling por delante de Jens-Erik Madsen, uno de los capitanes del Designa Kökken.

En Irlanda, Daniel Martin completó un brillante mes al unir el maillot de campeón nacional a su reciente victoria en la prestigiosa Route du Sud. El circuito de Middleton, en las inmediaciones de Cork, vio pasar por meta por última vez a un trío de elegidos entre los que se hallaban el corredor del Garmin – Chipotle, Paidi O’Brien (Sean Kelly Team) y el local Brian Heneally (MyHome.ie). Un ataque digno de “fucilata” de Saronni en Goodwood ‘84 en la cota de Saleen, en el último paso, a falta de 25 kilómetros, otorgó el triunfo a Martin con una impresionante ventaja de 3′05” sobre sus otros dos rivales, con O’Brien por delante de Heneally. Nicolas Roche (Crédit Agricole) fue cuarto. En la otra punta del continente, en Rusia, Sergei Ivanov sumó su quintotítulo de campeón llegando en solitario a meta por delante de Alexandre Bazhenov.

Y hablando de países de la extinta URSS, en Bielorrusia, el debutante en ProTour este año Yauheni Hutarovich (Française des Jeux) dio la campanada al atacar en un tramo de ligero descenso en el circuito final de la capital, en Minsk. El joven sprinter del equipo de Marc Madiot acabaría llevándose la carrera en solitario por delante de Alexander Kuschynski (Liquigas) y Alexandre Usov (AG2R La Mondiale). Exactamente el mismo guión aconteció en Estonia: el veteranísimo Jaan Kirsipuu, ya sin ningún tipo de licencia federativa, doblegó a la competencia local en Elva arrollando en un pequeño descenso para llegar a meta con 25 segundos sobre el neo de Jartazi Kalle Kriit y el campeón saliente, Erki Pütsep (Bouygues Télécom). Tombak, sin medalla, acompañó a dicho dúo.

Para consultar todos los resultados de los campeonatos, les recomiendo el siguiente enlace.

Escrito por ruedasycuadros

30/06/2008 a 12:45

Equipitos, equipuchos y equipazos del Tour (II)

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Tras los campeonatos nacionales disputados ayer, seguimos adelante con cinco equipos más en nuestro análisis.

6. Cofidis: Stéphane Augé, Florent Brard, Sylvain Chavanel, Hervé Duclos-Lassalle, Samuel Dumoulin, Leonardo Duque, Amaël Moinard, David Moncoutié y Maxime Monfort.

Los banqueros de rojo se han visto, en cierto modo, imbuidos en la msma tendencia que la mayoría de equipos profesionales franceses: a costa de rebajar un tanto su espítiru de “pureza nacional”, los resultados han ido mejorando y los bloques se han vuelto aún más competitivos. El equipo que presenta Eric Boyer a este Tour es un resumen de esas derivaciones: un valón, Maxime Monfort, iniciado en el Landbouwkrediet (ni siquiera en el Jartazi, el equipo satélite de Cofidis), es quizás el gran capitán de un equipo que apuesta a miras muy altas. Tienen opciones para lograr una o varias etapas con hombres como el propio Monfort, el ídolo nacional Sylvain Chavanel (si al fin se encuentra en una situación como la que halló en la París – Niza) o el incisivo Leo Duque. La recuperación de David Moncoutié para la práctica profesional debe encontrar su culminación con buenas prestaciones en este Tour, ya sea en la montaña o en las fugas. Para ellas, dos hombres a tener en cuenta, dos atletas aguerridos: Stéphane Augé y el “hijo de”, Hervé Duclos-Lassalle. Completando un equipo de garantías, el pequeño Sammy Dumoulin dará batalla en sprints algo más reducidos de lo normal (léase Montpellier 2007).

Un objetivo razonable: tienen mimbres para armar un buen cesto en forma de triunfos parciales, pero si la situación se endereza…. ¡ay, si la situación se endereza, puede pasar lo que pasó con un tal Voeckler! Evidentemente, esos hechos ocurren muy poco a menudo, per, hoy por hoy, dejar minutos a Chavanel o Monfort es un gran peligro.

7. Crédit Agricole: William Bonnet, Alexandre Botcharov, Jimmy Engoulvent, Dimitri Fofonov, Simon Gerrans, Thor Hushovd, Christophe Le Mével, Rémi Pauriol y Mark Renshaw.

Tras serles negada la invitación por RCS Sport para participar en el último Giro, los hombres de Roger Legeay afrontan este Tour con toda su artillería. El noruego Thor Hushovd tiene en sus manos la opción de lograr su segundo “maillot vert” con las ausencias de los Petacchi, Boonen o Bennati. El año pasado tuvo que esperar hasta la etapa de Joigny (la penúltima antes del bloque alpino) para obtener un triunfo parcial, pero su equipo viene bien pertrechado en esta ocasión para garantizarle varias victorias en las llegadas masivas: los Bonnet, Renshaw, Gerrans o Engoulvent son lanzadores más que válidos, a la vez que buenos sprinters si se terciase tal ocasión. Para la montaña y las fugas, dos nombres muy claros: los hombres del Este, Botcharov (top-25 asegurado) y Fofonov (ganador de la última etapa del pasado Dauphiné). Pero la sorpresa deberá ser Rémi Pauriol: no me voy a pronunciar sobre sus opciones, pero apúntense sus nombre como posible “revelación” del Tour.

Un objetivo razonable: deberían sentir la obligación moral de luchar por los triunfos de etapa en las “volate”, así como el maillot de la regularidad. A diferencia de otros, Hushovd no tiene problemas en sprintar por simples plazas de honor, y eso es muy importante para lograr el máximo galardón de los velocistas. Más allá de lo que haga el noruego, se pueden esperar actuaciones discretas en las fugas (discretas, en el sentido de “serenas”).

8. Euskaltel – Euskadi: Mikel Astarloza, Iñaki Isasi, Egoi Martínez, Juanjo Oroz, Rubén Pérez, Samuel Sánchez, Amets Txurruka, Gorka Verdugo y Haimar Zubeldia.

Euskaltel tiene ante sí el reto de hacer olvidar el fantástico Tour 2007 con un equipo armado con todas las estrellas posibles (salvo Koldo Fernández, baja para esta carrera). El “triunvirato” de hombres para la montaña con Samuel Sánchez (empezará a carburar en la tercera semana, pues llega algo corto), Haimar Zubeldia (“el hombre que siempre estuvo allí”, el que siempre aparece en las plazas de honor de la general) y Mikel Astarloza (mi compañero Edgar siempre lo define como un “aprietalculil”, lo cual ayudará en una carrera sin hombres candidatos a romper y rasgar sin medida) debe garantizar buenos éxitos en la prueba, quién sabe si similares a los que se cosechasen en aquel magnífico Tour 2003 de Mayo y Haimar. A su lado, la silenciosa progresión de Txurruka, los apoyos de Egoi, Verdugo o Rubén Pérez y la apuesta para los sprints de Isasi (escoltado por Juanjo Oroz, otrora lanzador de Koldo) deben hacer el resto para que los de Madariaga destaquen como uno de los bloques capitales de esta “Grande Boucle”.

Un objetivo razonable: varias etapas, uno o dos “top-ten” y la clasificación por equipos de la carrera. Tienen elementos para armarla gorda en la montaña, y, si la situación lo permite, deberán ser “juez y parte” en jornadas decisivas.

9. Française des Jeux: Sandy Casar, Sébastien Chavanel, Rémi di Gregorio, Arnaud Gérard, Philippe Gilbert, Lilian Jégou, Yoann Le Boulanger, Jérémy Roy y Benoît Vaugrenard.

El Tour 2007 será la última gran ocasión en que veremos al mayor guerrillero del pelotón, Philippe Gilbert, vestir los colores que le han llevado a las más altas cotas de popularidad y prestigio en la escena internacional, antes de fichar por el Lotto de Marc Sergeant. Si acude con las garantías del merecido descanso tomado tras las clásicas de primavera, a buen seguro le veremos protagonizando nuevas “tardes de gloria” en las fugas, en etapas de media montaña o en los largos paseos de los últimos días por el calor francés. Más allá de lo que pueda lograr ese torbellino valón de las carreteras, habrá que estar muy atentos a la progresión de Rémi di Gregorio, aún con la mala suerte del Tour 2007 en mente, y, sobre todo, a la de Benoît Vaugrenard, sorprendentemente brillante en las clásicas de las Ardenas y con ganas de brindar grandes resultados a sus paisanos en cualquiera de las dos contrarrelojes. Para los sprints, un hombre: Sébastien Chavanel, sin fortuna en etapas como la de Canterbury en 2007, ante la idea de lograr una milagrosa etapa en este año.

Un objetivo razonable: una etapa será un objetivo factible, a la par que suficiente, al no tener ningún referente claro en la montaña (Le Boulanger no debería pasar del top-30).

10. Gerolsteiner: Robert Förster, Markus Fothen, Bernhard Kohl, Sven Krauss, Sebastian Lang, Ronny Scholz, Stefan Schumacher, Fabian Wegmann y Oliver Zaugg.

El equipo de los hermanos Holczer es una de las “cajas de sorpresas” de este Tour. Dos hombres pueden hacerlo muy bien en la montaña este año: Oliver Zaugg, en mi opinión un validísimo candidato al maillot de la montaña, progresando año a año; y Markus Fothen, ganador de una etapa en Suiza, siempre “eterna promesa” ante la perspectiva de despuntar definitivamente (quién sabe si como última opción) en esta ocaisón. Con algo menos de confianza, no debe ser menospreciada ninguna aparición del otrora tercer clasificado en el Dauphiné 2006, Bernhard Kohl. Para la etapa de Plumelec y la media montaña, Stefan Schumacher es un hombre muy peligroso, al igual que Wegmann, quien ha renovado recientemente su maillot de campeón nacional. Sebastian Lang es su hombre para las dos cronos individuales.

Un objetivo razonable: tienen equipo para mostrarse en la montaña con dos “top-20″ e, incluso, alguna etapa. Son letales en las emboscadas, y deberían sacar partido de ello igualmente.

Escrito por ruedasycuadros

30/06/2008 a 10:17

Equipitos, equipuchos y equipazos del Tour (I)

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Iniciamos aquí, del mismo modo que hicimos en el pasado Giro de Italia, una serie de cuatro entradas que durará hasta el miércoles, en la cual repasaremos toda la participación del próximo Tour de Francia, que comienza en Brest el próximo sábado día 5 de julio. Para engalanar la presentación, hemos empleado los “minishirts” fabricados por Stijn van de Walle para Pro Cycling Manager, el único juego de ciclismo del mercado actual. Mucho ojo: las listas de inscritos pueden ver modificados algunos de sus integrantes, en su mayoría gregarios. Hemos seleccionado los más coherentes por trayectoria profesional, experiencia y anteriores participaciones en el Tour (están seleccionados en cursiva). Dicho esto, la primera entrada es de muchos contrastes: dos equipos candidatos a hacer “saltar la banca” y varias escuadras de segundo orden con la intención de lograr etapas y animar la prueba.

1. AG2R La Mondiale: José Luis Arrieta, Cyril Dessel, Vladimir Efimkin, Martin Elmiger, John Gadret, Stéphane Goubert, Tadej Valjavec, Hubert Dupont y Christophe Riblon.

En el equipo de Vincent Lavenu aún pesa la “losa” de su excelente actuación en 2006, la cual no fueron, ni por asomo, capaces de repetir en la edición siguiente (los abanicos y las caídas acabaron con las esperanzas de un Moreau pletórico en la primera semana). Doce meses después, los AG2R llegan muy reforzados con las incorporaciones invernales de Efimkin, quien deberá demostrar que su escapada camino de los Lagos de Covadonga fue preludio de una buena trayectoria en grandes vueltas, y de Tadej Valjavec, hombre de pasmosa regularidad, sobre todo en grandes vueltas. A su lado, la presencia de un espectacular Cyril Dessel (lleva una temporada fantástica, con triunfos en Tour Med, Catalunya y Dauphiné), el siempre voluntarioso Arrieta o el “tapado” John Gadret (deberá empezar a carburar mejor que el resto con la tercera semana) conferirá buen empaque al grupo. Para las llegadas masivas, Martin Elmiger, sin ser un velocista, es buen hombre para lograr puestos de honor.

Un objetivo razonable: siempre les puede pasar como con Calzati en Lorient (o, en general, todo su Tour de 2006), pero es más lógico pensar que sus mejores prestaciones lleguen con puestos de honor en la montaña y una buena clasificación general.

Maillot de Astana.2. Agritubel: Jimmy Casper, Eduardo Gonzalo, Geoffroy Lequatre, Nicolas Jalabert, Christophe Moreau, David Le Lay, Nicolas Vogondy, Freddy Bichot y Christophe Rinero.

La llegada de Christophe Moreau, quien perderá, salvo milagro, esta misma tarde su maillot “tricolor” en Semur-en-Auxois durante el campeonato francés de ruta, no ha sido precisamente la Panacea para los chicos de David Fornes. El espigado veterano afronta esta carrera tras no llegar en su mejor momento en envites anteriores; en la Route du Sud se vio superado en la escapada por Gerrans y en la general por el jovencísimo Dan Martin. No obstante, contará con un sólido bloque si quiere luchar por su cuenta en los puestos de honor de la carrera: el barcelonés Eduardo Gonzalo deberá demostrar que sus últimos desempeños pueden tener reflejo muy pronto en la “Grande Boucle”; David Le Lay, debutante en esta carrera con Agritubel tras una excepcional temporada con Bretagne, aportará lucha y apoyo con sus finas hechuras de trepador; además, los veteranos como Vogondy o Jalabert son hombres de fiar para cualquier contingencia. En los sprints, la presencia está garantizada con el incombustible Casper y un sensacional Feillu.

Un objetivo razonable: creemos que lograrán etapas. No se ha visto a un Moreau tan fino, pero es experto y seguro que luchará por lograr cosas en las etapas más duras. Casper y Feillu pueden rematar la faena para los de David Fornes.

3. Barloworld: John-Lee Augustyn, Félix Cárdenas, Giampaolo Cheula, Baden Cooke, Moisés Dueñas, Chris Froome, Robert Hunter, Paolo Longo Borghini y Mauricio Soler.

Su condiciones de “mejores que el ProTour” puede meterles en un estado de presión inesperado, con el que no contaron ni de lejos cuando lograron todos sus éxitos en 2007. Vigilados por el resto del pelotón como no lo fueron (¡dentro de lo que se puede vigilar a cada cual cuando sólo restan los favoritos!) en la edición pasada, los Mauricio Soler o Robert Hunter tienen la difícil tarea de cubrir las expectativas. Muchas novedades sobre aquel “equipo mágico” invitan a pensar que las exhibiciones no serán cosa de un día: el debut del joven “grimpeur” sudafricano John-Lee Augustyn, la primera participación del keniata (en litigio para ser británico) Chris Froome, un todoterreno completísimo y destacado en etapa sub23, y la liberación de Agritubel de Moisés Dueñas, probablemente el mejor apoyo para el colombiano Soler, serán las notas fundamentales de este llamativo “regreso”.

Un objetivo razonable: a mi juicio, están capacitados para repetir su excelente Tour 2007, con varias etapas, un “top-ten” y el maillot de la montaña. Si no se ofuscan en exceso en estos objetivos (sobre todo Soler, que irá buscando la general), pueden volver a causar estragos.

4. Bouygues Télecom: Stef Clement, Pierrick Fédrigo, Anthony Geslin, Laurent Lefèvre, Jérôme Pineau, Yuri Trofimov, Thomas Voeckler, Johan Tschopp y Mathieu Sprick.

Desde que Jean-René Bernaudeau llevase adelante en 2003 un proyecto destinado a potenciar el ciclismo profesional en la región del Vendée, jamás su equipo había llegado tan preparado y con tan buena presencia a la prueba a la que, en buena medida, se deben en cada temporada. Las recientes actuaciones de los Trofimov, Fédrigo o Clement conceden cierta confianza de protagonismo a un equipo casi siempre destinado a pelear en las fugas y botener alguna que otra plaza de honor en los sprints masivos. Cargados de bazas para lograr una o varias etapas, sus mejores hombres serán el súper-combativo “Titi” Voeckler, la revelación del pasado Dauphiné Yuri Trofimov, o la calidad en la montaña del suizo Tschopp. Ojo a Stef Clement en la crono de Cholet, pero también en la de Saint-Amand-Montrond.

Un objetivo razonable: una etapa y mucho “jaleo” durante las tres semanas debe ser el afán prioritario del equipo con base en Les Essarts. Mayores metas están aún por descubrir.

5. Caisse d’Epargne: David Arroyo, Chente García Acosta, José Iván Gutiérrez, David López, Óscar Pereiro, Nicolas Portal, Luis León Sánchez, Alejandro Valverde y Xabier Zandio.

Alejandro Valverde es la principal opción para que nuestro país conquiste el Tour de Francia de este año. La estampa del Caisse d’Epargne como bloque enfocado a ayudar a un líder único es casi comparable a la que ofrecía Astana en la salida del Giro. No existe punto flojo, y la presencia de nuevos aires como los del murciano Luis León Sánchez o el bilbaíno David López traerá bríos a un conjunto acostumbrado a llevar la responsabilidad de los acontecimientos. Todo lo que Valverde pueda hacer en esta carrera dependerá de lo que suceda en la tercera y última semana: si consigue pasar bien los Alpes, en especial con la etapa de Alpe d’Huez y la bajada del día anterior de la Cime de la Bonette, todo es posible de cara a la última crono. Su rendimiento previo es previsible: el murciano podría colocarse líder ya en Plumelec, y la crono de Cholet no debería hacerle perder excesivo tiempo (si es que no se marca una como la del Dauphiné). Si el eventual líder fallase, no hay un “plan B” claro: Óscar Pereiro ya hizo pasar su tren con aquella escapada camino de Montélimar, y nada hace sospechar que pueda repetir los resultados de 2006

Un objetivo razonable: deben luchar por la victoria general de la carrera, tanto en individual como por equipos. De hecho, su éxito o fracaso en esta carrera pasa únicamente por ello.

Escrito por ruedasycuadros

29/06/2008 a 14:00

Cómo los tiempos cambian: “Ya cayó el telón de acero”

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Leyendo un interesantísimo reportaje realizado por colaboradores de Cyclingnews en su búsqueda, durante el pasado mes de Abril, de las huellas del antiguo sprinter Djamolidine Abdoujaparov, me ha apetecido hacer una pequeña semblanza sobre el hombre que, quizás, más lustre dio a las llegadas masivas en la primera mitad de los años ‘90. No es tan interesante como el reportaje en sí (¡faltaría menos!), mas, con el Tour de Francia a la vuelta de la esquina, recordar a uno de sus últimos sprinters legendarios no es una mala elección. Si recuerdan los más viejos lectores del blog, con la caída del bloque comunista en el año 1991, los deportes profesionales en los países de Europa del Este tenían entre sus manos un “caldo” muy apetecible. Se abría la opción para que los grandes clubes deportivos, así como sus deportistas, al otro lado del “Telón de Acero”, compitiesen en igualdad con el mundo occidental. Esta tendencia, ya anticipada en ciclismo con la “sovietización” del bloque italiano del Alfa Lum (la escuadra en la que corrieron otras grandes profesionales como nuestro Marino Lejarreta, el “Junco de Bérriz”) a finales de los años ‘80, se materializaría completamente con la integración de ciclistas del Este en las plantillas más potentes del concierto internacional. En ese contexto, casi de puntillas, entró a formar parte del conjunto Carrera un pequeño corredor uzbeko, de rugosa piel, aire serio y tímido e impronunciable nombre.

Djamolidine Abdoujaparov (Tashkent, 1964) fue el auténtico rey de las “volatas” durante buena parte de la década de los ‘90. Llamativo por su particular estilo en las llegadas, moviendo la bicicleta como un energúmeno, con la cabeza agachada a modo de embestida y mucho “juego de codos” (comparable a otros sprinters de la actualidad como Tom Boonen o Mark Cavendish), fue siempre considerado como un sprinter sucio, al límite de la ley y contra el que nadie estaba dispuesto a “jugarse las castañas”. Sus inicios en el ciclismo fueron tan duros como los de tantos otros deportistas bajo los auspicios de la URSS, siempre entre enconadas pruebas de selección y un extenuante régimen de entrenamientos. “El Terror de Tashkent” pronto destacó tras su llegada a profesionales: logró nueve victorias en 1991, muy repartidas durante todo el año desde Febrero (con la Settimana Siciliana) hasta el mes de Octubre (en el Giro del Piemonte, la tradicional preparación para el Giro de Lombardía). Entre ellas, sumó su primera (y puede que última) gran clásica (la Gante Wevelgem, quizás la única a su alcance junto con la Milán – San Remo) y sus dos primeras etapas en el Tour de Francia (además del “maillot” verde de la regularidad; sin embargo, fue más relevante su aparatosa caída en la última etapa de la carrera, cuando chocó con una lata hinchable de “Coca-Cola” dispuesta junto a las vallas y provocó una caída múltiple en los Campos Elíseos).

Siempre oscilando entre algunos de los mejores equipos del mundo (escuadras de la talla de la Lampre, el Novell – actual Rabobank – o el Lotto contaron con él hasta 1997, temporada en la que se retiró tras un misterioso control positivo en la 2ª etapa del Tour), “Abdou” siempre tuvo especial predilección por las grandes vueltas. Allá donde otros sprinters rehusan llegar por la dureza de la alta montaña, el uzbeko resistía y llegaba a las últimas etapas con opciones de victoria, además de tener siempre el camino llano para lograr los máximos galardones a los que un sprinter puede ser acreedor: los “maillots” de la regularidad, que consiguió en las tres grandes carreras por etapas, hito sólo igualado por Eddy Merckx y Laurent Jalabert. Nueve etapas del Tour, siete en la Vuelta y un único triunfo en el Giro avalaron su solvencia durante los ocho años que pasó como profesional.

Incluso cuando las fuerzas ya flaqueaban para él en 1996, debido a una sobreexplotación de capacidades, Abdoujaparov se filtró en una fuga de una etapa de media montaña del Tour (la decimocuarta de 1996, entre Besse y Tulle) para ganar sin oposición alguna y alcanzar cotas de resistencia jamás demostradas por otros sprinters. Su profesionalidad en las carreteras continuaba fuera de ellas: a pesar de ser apodado “El Comeniños” por su fiero aspecto, su respeto y amabilidad con la gente era exquisito. Su ejemplo fue avanzadilla de otros grandes talentos llegados de aquellas lejanas, desde los Evgeni Berzin, Dmitri Konyshev (citados ambos en el deportaje) o Asiate Saitov de los ‘90, hasta los Vladimir Efimkin o Vladimir Karpets de la actualidad. Por suerte para nuestro deporte y por desgracia para algunos… “Ya cayó el telón de acero”.

Escrito por ruedasycuadros

28/06/2008 a 08:30

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Cómo los tiempos cambian: semblanza del Tour ‘88

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Por estas mismas fechas, en tiempo de Tour, hace exactamente dos décadas, se gestaba la página de mayor brillo del ciclista que devolvió toda la ilusión a los aficionados españoles, la que mantuvo el deporte de la bici en las cotas de popularidad a la que lo llevaron actos de idealización como aquellos resúmenes y transmisiones en directo de la Vuelta, impulsadas por TVE desde su edición del ‘83, con la inestimable colaboración de personajes tan variopintos como Bibi Andersen o Nicolas van Looy (no por “freak”, sino porque siempre se me hizo raro ver a un belga flamenco hablar español). Piensen cómo estábamos antes de la Vuelta de 1985: perdidos en las sombras de los Arroyo o Lejarreta, caídos de la “primera línea” tras el ocaso de Ocaña. Y piensen en los actos consecuentes. Pedro Delgado dominó aquel Tour en la medida en que se suponía que podría haberlo hecho en años anteriores, en los que acabó viendo negado tal galardón por diversas vicisitudes (la muerte de su madre en el ‘86 y el repunte final de Roche en la última crono, un año más tarde). El segoviano lo hizo, en buena parte, tras poner en juego todas sus bazas en la cronoescalada a Villard-de-Lans (tras vestirse de “jaune” en Alpe d’Huez). La retransmisión de aquella etapa, aún a una semana de la determinación de aquella carrera en los Campos Elíseos, es escalofriante. Delgado no flaquea en ningún momento y se permite el lujo de superar a todos sus rivales en más de un minuto (sólo un futuro compañero de equipo, Jean-François Bernard, superaría dicha barrera psicológica). El asombro de Bacigalupe se une al de un coetáneo del sagoviano, Álvaro Pino, durante los instantes finales de dicha transmisión. Tras levantar los brazos frente al Arc de l’Etoile, en aquella nubosa tarde de domingo parisino, los siguientes años fueron aún un lapso de tiempo imbuido en cierta “inocencia”, en lo que respecta a los asuntos más turbios. Otras muchas cosas acabarían cambiando en diciones posteriores, afectando de forma global e intrínseca a todo el deporte.

Mas centrémonos en aspectos estrictamente deportivos. Desde que Delgado dominase aquel Tour ‘88, sólo una vez se ha vuelto a ver a un corredor de sus mismas características ganando la carrera en la forma en que él lo hizo: a golpe de demarrajes en la montaña, buscando la carrera por su cuenta, sin especulaciones, apelando, incluso, a la “heroica” en sus demostraciones. La escena de Marco Pantani dejando en la cuneta a todo bicho viviente en la ascensión al Galibier del Tour ‘98 (casualidad por los “ochos”), el esfuerzo del actual tercer director deportivo de la Tinkoff, Orlando Maini, entregando aquella “mantellina” al “Divino Calvo”, y su espeluznante bajada camino de Les Deux-Alpes, combinada con su segundo puesto en la contrarreloj final, es al única repetición consciente del estilo de “Perico” en los últimos asaltos de la ronda por etapas de referencia. Por aquí han pasado “todocampistas” como el inefable Miguel Indurain o Lance Armstrong, “trancas” en potencia como la de un bisoño Jan Ullrich o la del perjuro Bjarne Riis, o también chuparruedas insorportables como mi adorado Greg LeMond, a quien he perdido algo de respeto tras su “brillante” aportación en el “affaire Landis”. Sólo Perico fue, a pesar de guardar el tipo en las contrarrelojes, un referente en las ascensiones capaz de regular sus energías para avasallar y dominar cuando los músculos ya se resienten, en la última semana de carrera.

En cuestiones deportivas, otro aspecto merece ser comentado: los bloques no tenían el absoluto control de la carrera (¿significa eso que se deben tomar medidas trásticas para enloquecer la prueba?) y los corredores españoles se imbuían en la moral positiva de un buen “capitán nacional” a poco que se les dejaba (pero siempre ante la inoperancia de los rivales; en ese sentido, los nuestros siempre han mostrado un nivel parejo): el hecho de que Juan Martínez Oliver se llevase la última contrarreloj dice mucho sobre el asunto. Junto a Delgado, en la clasificación destacan dos corredores de la estirpe de los Kirchen o Evans (Bauer y Rooks, enormes profesionales pero sin excesiva brillantez), además de Fabio Parra, el “hombre chepita”, quien tiraba sus buenas actuaciones en la montaña por tierra a causa de las cronos.

Por lo demás, en el ámbito más “negativo”, la lucha contra el dopaje se recrudeció desde aquel momento, llevándonos a situaciones contrapuestas entre aquel Tour ‘88 y la actualidad. Hace dos décadas, Delgado salva su cabeza tras consumir probenecid (sustancia no regulada por la UCI, sí por la Federación Francesa), sólo por la misericordia de un tal Luis Puig, quien ostentaba en aquel momento el cargo máximo dentro de la otrora FICP. Los gabachos deseaban poco menos que meterlo en la “trena”. En 2007, el líder de la carrera cae, expulsado por su equipo, inculpado en el único delito de “sospechas”, y envuelto en una trama absolutamente kafkiana, que incluye conversaciones con comentaristas italianos, envíos de productos dopantes desde el “Telón de Acero”, y una posición más que ambigua por parte de la dirección del Rabobank (¿estaré metiendo demasiada caña al amigo Breukink estos días?). ¿Nos hemos vuelto estadounidenses en plena “Caza de Brujas”? ¿Caminamos por la senda correcta? Son asuntos difíciles de matizar, y escabrosos para una mente posibilista y digna de un dechado de optimismo, como la mía.

Por el bien de ese deporte, sólo deseo que los aspectos positivos se repitan. Quiero ver, sin impedimentos de carácter extradeportivo, una lucha “a brazo partido” entre escaladores como la que protagonizaron, a “tiznajos”, Alberto Contador y Michael Rasmussen en 2007. Quiero tensión, emoción, espectáculo a raudales sin importar que las gradientes de la carrera discurran en sentido positivo o negativo. La presencia de Damiano Cunego, no necesariamente un explosivo trepador pero sí un corredor italiano al uso, junto con la incorporación “in extremis” de Riccardo Riccò, quien ha preparado esta carrera a semejanza de la involuntaria “guardia” de su archirrival Alberto Contador en el último Giro (“tomando el sol en Rimini y Riccione”, dice el de la Emilia), nos puede permitir soñar con alguna mínima reedición de estas luchas. Y si se repite algo parecido, ya no podremos decir que nos venga de sorpresa.

Post-scriptum: el próximo jueves arrancará la Bizkaiko Bira, quizás la vuelta por etapas más importante de todo el calendario vasco en nuestra “división de plata”. La prueba, que constará de cuatro etapas en 2008, continúa en vereda por misericordia de la Fundación Euskadi, la cual la ha prostituido en cierta medida según sus intereses, restringiendo casi toda su participación a equipos de Euskal Herria. Uno de los autores de este blog estará tomando parte en la misma. Puede que leamos sus impresiones aquí mismo al término de la presente.

Escrito por ruedasycuadros

26/06/2008 a 17:02

Escrito en Ruedas y Cuadros

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El error Breukink

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Han surgido noticias bastante llamativas durante las últimas fechas sobre la participación del próximo Tour de Francia, entre las que figura la no-selección de Michael Rogers en el Team Columbia (lo que dará plenos poderes a Kirchen y Lövkvist) por falta de forma y aptitudes, el reemplazo de la “eterna promesa” Tom Danielson (segunda “grande” consecutiva en la que figura en la preselección y se cae) en Garmin a causa de una infección, y la sustitución de José Ángel Gómez Marchante (enfrascado en otro episodio de colitis ulcerosa, la enfermedad que está llevando a “Pimien” al hoyo del ostracismo) por el siempre espectacular Riccardo Riccò en Saunier Duval. Pero ninguna alcanza los límites de disparate y consternación a los que llega el rechazo de Rabobank, en especial de su patrón Erik Breukink, a la participación del ídolo de la afición local: Thomas Dekker, quizás el próximo “hombre-Tour” de la cantera en el país de los diques. Probablemente no exista tal polémica si nos atenemos a las declaraciones oficiales, sobre todo a las últimas emitidas por la propia perla neerlandesa, residente en Mónaco desde tiempo atrás: “Hemos tomado la decisión juntos”. Sin embargo, leer y escuchar a partidarios y detractores de Dekker supone llegar un poco más a la raíz del problema.

Situémonos en contexto un poco mejor. En el Tour de Suiza, disputado durante la pasada semana, Dekker está muy lejos de mostrar su su mejor versión. “Atascado” en los últimos lugares de la general, a causa de un extraño virus aún por confirmar (luego se habló de “vormcrisis”, o crisis de forma física), el corredor llega a plantearse no tomar la salida en la cronoescalada al Klausenpass, con el fin de descansar y encontrar, al fin, la solución a dichos contratiempos. El estupor y la confusión de los “supporters” neerlandeses son máximos. Los más avispados intentan seguir el “Live Ticker” de comentarios en vivo de la prueba, para saber realmente qué sucede. Allí dan buena cuenta de la intoxicación alimenticia del Gerolsteiner (medio equipo tuvo que abandonar antes del sábado), pero, sin embargo, Dekker figura como participante y es citado como si tomase la salida. La realidad no fue tal, y Dekker no toma la salida en esa carrera. Ante tal situación, Breukink toma, de modo personalista, la determinación de dejar fuera de la carrera a Dekker, por las razones antes comentadas. El comentario institucional que antes hacíamos referencia es previsible, a la par que falso.

Es falso porque la sensación real en el entorno del corredor es la de que el patrón del equipo “oranje” quiso quitarse de encima a Dekker. Fuentes cercanas al mismo aseguran que la relación entre ambas partes no es, ni mucho menos, la mejor, y que la no inclusión del joven neerlandés en el equipo del Tour no es más que un “castigo” ante tan mala situación personal y el subsiguiente hecho de que Dekker, cansado de ciertas actitudes, realmente desee abandonar el equipo (añado yo: quizás pretendiendo fichar por alguna “squadra”, más cercana a su lugar de residencia, mirando hacia Italia). Las críticas de los aficionados hacia su otrora héroe deportivo en las grandes vueltas a principios de los ‘90 se han recrudecido desde que se anunció este hecho. Viene siendo demostrado que la forma dista de ser un parámetro exclusivamente físico, y que la motivación y la calidad hacen verdaderos milagros. Que se lo pregunten a cierto pinteño. Ahora destinan a Dekker a ayudar a su amigo Robert Gesink, sensiblemente más joven que él, en la Vuelta, un objetivo sin planear al que Rabobank va a acudir con un bloque mucho más fuerte que el planificado a inicios de campaña. Pensando de modo egoísta: nosotros lo disfrutaremos. Y no está muy claro si esta decisión realmente dejará tan “en bragas” a Menchov, un corredor que ya se ha visto en plena soledad en sus dos Vueltas ganadas (en una lo pagó, en la otra ni se resintió). Lo que sí parece claro es que la decisión tomada no deja contenta a ninguna de las partes. Este fue el error Breukink.

Escrito por ruedasycuadros

25/06/2008 a 08:48

Hay Tour… aunque sea sin favorito

sin comentarios

Sólo doce días para la salida del Tour. Los calores del verano nos confirman la llegada de la ronda por etapas por excelencia del calendario internacional. Dauphiné y Suiza siempre nos dejan ver algunos detalles sobre los favoritos, más la primera que la segunda, donde algunas “sorpresas” de nivel (mención aparte del prodigioso triunfo final de Roman Kreuziger, de quién ya nos habló Edgar sólo unos días antes) como las de Tanel Kangert, Christian Knees o el ya citado Ivanov han convertido en algo “peculiar” el resultado de la general. No obstante, la comparación de fuerzas en la prueba helvética es tan válida como la del Dauphiné, más aún si cabe teniendo en cuenta la tipología de las etapas (más parecida a la del Tour, con más de un final unipuerto y porcentajes más constantes que los de los puertos que se pasaron en este Dauphiné) y la mayor cercanía a la “Grande Boucle”. A riesgo de fallar estrepitosamente, y aún con el necesario repaso a todas las plantillas (que realizaremos, como es de rigor, en este mismo blog durante la próxima semana) por delante, lanzo mi pronóstico para la edición 2008 del Tour de Francia.

Mi favorito número uno es Cadel Evans. No me gusta nada como corre, y lo he expuesto de forma sistemática desde hace bastantes fechas. Pero es consciente de sus facultades, de sus puntos fuertes, y los explota al máximo. Jamás se cuela en ninguna escaramuza por sí mismo, si no es acompañando la fatiga de algún otro compañero de aventura. Evita que le dé el aire si no es exlusivamente para que le dé también a los que van tras él. Aguanta en la montaña, cede el mínimo de tiempo posible, y remata en las contrarrelojes con un ritmo sólo al alcance de un campeón del mundo sub23, autor de enormes resultados en dicha disciplina desde que pasó a profesionales con Mapei. Tiene un grave hándicap: los apenas 80 kilómetros de esfuerzo individual en este Tour, quizás la cifra menos elevada desde antes de la “era Indurain” (y muy probablemente entre las de las últimas tres décadas, contando las largas contrarrelojes por equipos de finales de los ‘70 y principios de los ‘80). Deberá ser brillante en la escalada, y que no aparezca un hombre muy por encima del resto, puesto que el único terreno que le favorece llegará con las fuerzas muy justas, en Saint-Amand-Montrond, el 26 de julio. Aun así, debo decir en favor de mi teoría que el australiano está realizando una temporada de las que no se recordaban en un favorito para el Tour en los últimos tiempos: gana una etapa en Andalucía, en su primera carrera, se exhibe en el Mont-Serein ante Gesink, da exhibiciones en la Coppi e Bartali, sólo Contador lo detiene en País Vasco, sólo Kirchen en la Flecha Valona, y sólo Valverde en el Dauphiné. ¿Se puede superar semejante nivel de brillantez y regularidad? Muy difícilmente. Y todo esto, en un hombre cuya mayor baza no es precisamente el sprint.

Tras él, un enorme ramillete. No puedo reconocer en cualquier otro candidato las virtudes que encuentro en el italiano de adopción que capitanea el Silence de Marc Sergeant. En un segundo nivel encontraríamos a Denis Menchov. Es casi un calco del “aussie”, pero es mucho más irregular y menos completo. No tiene tanto motor ni se pavonea de la excelsa actitud ganadora de Evans. Y siempre tiene un mal día en las vueltas grandes, más o menos disimulado en función de sus rivales (léase Vuelta 2007). En un nivel parejo encontraríamos a Alejandro Valverde o Damiano Cunego. Son muy similares, corren a menudo pensando en el sprint, tienen un olfato ganador que asusta, pero no tienen todo el “punch” que deberían, ni mantienen el mismo nivel durante las tres semanas. Mientras que el murciano corre deseando que no llegue la tercera semana, el varesino empieza flojo para acabar acrbillando a sus adversarios en el último momento. Markus Fothen lo recuerda muy bien: el capitán de la Gerolsteiner se las prometía muy felices hace dos años, pero Cunego hizo la crono de su vida, muy lejos de los cinco minutos que se dejó con Jan Ullrich en Pontedera, sólo dos meses antes, en una etapa de similares características. De todos modos, nadie les privará de sumar etapas.

Queda ver qué nos pueden ofrecer bloques muy concretos, como el “Euskaltel del triunvirato”, el equipo que aspira a dominar la clasificación por equipos y a dar el mayor espectáculo colectivo que se recuerda desde aquel magnífico Tour 2003. Samuel Sánchez conoce la carrera, tiene las armas y sabe ya lo que es ser podio en una grande. Haimar Zubeldia está más ofensivo que nunca y siempre acaba apareciendo en las clasificaciones en momentos cruciales. Y Mikel Astarloza viene de hacer una temporada sensacional, con buenos puestos allá por donde pasó, pero sin lograr el triunfo que le acabase de aupar. También los Barloworld deberán ofrecer espectáculo, con Soler ya recuperado de sus lesiones en la mano durante el Giro. Y no habrá que perder de vista a los CSC, con los hermanos Schleck y nuestro Carlos Sastre como bazas de gran seriedad. El abulense merece, por su constancia y tenacidad, un resultado al máximo para convertirse en uno de los mejores vueltómanos españoles de todos los tiempos. Otras sorpresas pueden llegar de manos de Kim Kirchen (cada vez más solvente en la montaña), Thomas Lövkvist (convertido en líder del estratosférico Columbia tras las “desapariciones” de Rogers y Gerdemann) o, por qué no, la esperanza belga: Stijn Devolder, capaz de ganar la etapa reina del Tour o la Ronde van Vlaanderen por obra y gracia de Johan Bruyneel. No me olvido de Kreuziger: le concedo el beneficio de la duda, pero creo que su pico estaba aquí, y que su primera gran experiencia en las grandes vueltas no deberá ser un “llegar y besar el santo”. Démosle tiempo para madurar, porque, como él mismo ha dicho, “mi carrera empieza ahora”. Otros no la podrán empezar: que nadie lo olvide, el Astana no estará aquí. No hay favorito. Y sin favorito, hay Tour. Que la suerte les acompañe (y que la tranquilidad, en cuanto a temas extradeportivos, nos acompañe a nosotros).

Mis favoritos

*** Cadel Evans, Denis Menchov, Alejandro Valverde
** Damiano Cunego, Carlos Sastre, Andy Schleck, Haimar Zubeldia, Kim Kirchen
* Samuel Sánchez, Mikel Astarloza, Roman Kreuziger, Thomas Lövkvist, Stijn Devolder, Fränk Schleck, Thomas Dekker, Carlos Barredo

Les animo a que pongan aquí también los suyos. Todo comentario enriquece, ninguno es rechazable.

Post-scriptum: me sorprende muy mucho la no-presencia del irlandés Dan Martin en la preselección del Garmin. Los puertos de la Route du Sud, entre ellos Tourmalet o Superbagnères, no se pasan “a pan y agua”. El joven corredor del equipo de Vaughters ha pasado por encima de corredores a los que se presupone en forma por estas fechas (el propio Christophe Moreau, un habitual en “pasarse de rosca” en las citas previas al verano francés) o con ciertos resultados previos (como Luca Pierfelici, con buenas actuaciones en etapas como la de Bakio, en la Euskal Bizikleta). Aun así, comprendo al equipo americano: el Tour exige nombres y hombres, y Martin quizás aún no esté en disposición de ofrecer ninguna de las dos cosas.

Post-scriptum duo: echaremos de menos al mejor Dekker y a Gesink en este Tour. Cómo pintaba el Rabobank.