Guerra de bloques en el Cantal

¡Qué bonita tarde de ciclismo la que nos ha llevado hasta Aurillac! Resulta complicado articular palabras para describir a tantos corredores protagonistas, a tantos momentos de acción, en un ritmo de carrera tan acelerado como el de más de un espectador, en un día de los que quitan el hipo y crean afición a este deporte. El corredor de Mula Luis León Sánchez ha vuelto a regalarle un triunfo a su hermano en un espléndido “replay” de aquel descenso del Col d’Eze, hace sólo cuatro meses, en la París – Niza. El triunfo de etapa del murciano, emulando al mejor Eduardo Chozas en una de las metas más prestigiosas del Macizo Central, ha supuesto la culminación de una labor de equipo soberbia por parte del Caisse d’Epargne. ¡Que salgan ahora todos aquellos que criticaron la presencia del conjunto navarro de Eusebio Unzúe ayer, sólo por no haber culminado con la victoria de Valverde! Los “cajeros” han recordador a aquel bloque que dominó tiránicamente la Euskal Bizikleta 2007 (a otro nivel, claro está, pero con idéntico resultado), llegando hasta el punto de que tres hombres suyos estuvieron fugados momentáneamente en las rampas del Entremont. En realidad, la etapa de hoy ha sido un medidor de presión para calibrar la fortaleza general de los grandes bloques de la carrera. Todos ellos con sus estrategias propias, con sus aciertos y errores.
Los primeros en brillar fueron los Garmin. No han podido traer el mejor equipo para luchar de “tú a tú” por la general de la carrera ante la baja deliberada de Danielson por segunda vez en las grandes vueltas de este 2008, pero se están sacrificando por no dejar en ridículo a una organización que ha confiado en ellos (y en su dinero, muy probablemente) para llevar la bandera del “nuevo ciclismo” y ser protagonistas del futuro de esta prueba. El escocés David Millar sigue ganando popularidad en una carrera que le vio atacar en las primeras fugas de la jornada junto a otros como el eventual vencedor de la etapa, los españoles Barredo y Florencio y algunos otros hombres de buen nivel como el francés Moreau (segundo gran abandono de la prueba, aquejado de problemas lumbares) o el alemán Scholz. Sin embargo, las expectativas de una fuga tempranera y segura hasta la meta quedaron rotas cuando una peligrosa caída en una zona de pasto, abierta y con el viento soplando de costado en larguísimas rectas tras salir de Brioude, ocasionó el corte determinante de la etapa de hoy.
Aquí se vio el segundo gran bloque que va a gozar de relevancia en esta “Grande Boucle”: el CSC “coló” a seis hombres en un total delantero de 24 para complicar muy mucho la estabilidad emocional de otros grandes conjuntos. El Columbia de Kim Kirchen, instalado en el primer grupeto junto al joven Lövkvist, no tenía de qué preocuparse, todo lo contrario que los Euskaltel (nadie delante), Lampre (Cunego fue con el “gancho” durante todo el día) o Quick·Step (con Devolder detrás). El equipo de Bjarne Riis y Kim Andersen demostró por qué ellos son el mejor equipo del mundo, y no el incipiente y brillante Columbia: cuando te quedas sin tus dos bazas fundamentales (Rogers y Gerdemann), descubres que tu equipo no tiene “fondo de armario”, y que tus bazas para controlar la carrera en los Alpes o Pirineos son… ¿Hansen? ¿Burghardt? ¿Siquiera Hincapie? Por contra, el equipo danés SIEMPRE tiene un ciclista adecuado.”Espartaco” Cancellara, junto con el híper-combativo Voigt, llevaron siempre contra las cuerdas a tres equipos enteros, hasta el punto de que la neutralización sólo llegó al pie de Entremont. No era este, precisamente, terreno para el descanso tras larguísimos compases de infame penuria. Penuria para todos: los de detrás, y también los de delante.
En las rampas del primer “segunda” se fraguó la tan ansiada grupeta de valientes. Nibali buscaba rehacerse del “pufo” de Super-Besse ante el auge de los Saunier (son siete, menos que nadie, pero se bastan para lo que quieren y sólo quieren lo que les basta), con David de la Fuente y Josep Jufré. “Luisle” se colaba en el grupo, tirando de desarrollo, tras ser respondido por el joven de la Liquigas en su intento tras el parón. Por detrás, Mikel Astarloza reaccionaba tarde para atacar y engancharse, sin opción de llegar en la bajada del Puy-Mary; en general, el equipo de Madariaga siempre fue a contrapié hasta el final, y acabó colando sólo a Samuel entre los algo más de veinte elegidos del primer grupo que entró tras Luis León. Entre todo esto, los Columbia (“Ciolek el escalador” incluido) trataban de no ser un estorbo para la prueba, pero se desharían como un azucarillo cuando el tempo de la prueba realmente necesitaba imprimir más fuerza para acabar de neutralizar a lo fugados en Saint-Jean-de-Donne.
Allí, en esa pequeña cota, dura aunque con carreteras abiertas, el cántabro De la Fuente demostró su superioridad y dejó detalles de lucha similares a los de 2006. Luis León, siempre tirando de desarrollo, entraba con el de Saunier a regañadientes. Aún más atrás, la “miseria” del pelotón dejaba el grupo en veinticinco unidades escasas mientras Pereiro salía a los ataques de “trotones” como Schumacher como “silbando”. Cuando el grupo neutralizó el último conato de intento de De la Fuente, Samuel Sánchez, el único Euskaltel (como ya decimos) asomó la cabeza hasta advertir que el descenso era sencillo. En esa confusión, el otro Sánchez, más fuerte y menos técnico pero igualmente grandísimo bajador, se lió la manta a la cabeza por consejo expreso de Pereiro. Cuando la bajada terminaba, los veinte segundos que cogió el de Mula eran suficientes. Todos los favoritos, salvo Cunego y dos de los tres Euskaltel, salvaban la papeleta con nota, dada la enorme dificultad circunstancial que adquirió hoy la etapa. El descanso de mañana vendrá bien: las escabechinas en los Pirineos, con un Columbia irrisorio, podrían ser aún peores de no haber un lapso de terreno como el del sábado en Toulouse. Hoy no puede haber críticas a ASO: ayer tampoco podía haberlas, pero las diferencias de tiempo llevaban a pensar.
Pero atención, porque esto no es todo. Ya les anuncié hace unos días que la carrera no estaría exenta de ese corte sensacionalista que viene rodeándola desde hace algunos años. “Le Monde” ya empieza a lanzar sus habituales “piedras” para mover la carrera del otro gran grupo editorial de turno (las relaciones entre ASO y “L’Équipe son inequívocas”). ¿No les explotará algún día la “bomba” en sus manos? Lo mejor de todo esto es que luego, si se demuestra que tales irregularidades no ocurrieron, no tendrán que rendir cuentas a nadie. Como señala la entrada que he linkeado al inicio de este párrafo, este no es el camino. Pero, por ahora, lo mejor es disfrutar del espectáculo. El Macizo Central, sobre todo con la jornada de Aurillac, nos ha dejado golpes de efecto, de fiereza y de gloria. Hablando en plata: “Mula-zos”.
Post-scriptum: una collejita a mi amigo Javi por su comparación con Colom. Uno que tiene mucha memoria…

