Siempre Rabobank

Discúlpenme el exabrupto, pero la situación lo merece. Está la cosa como para poner cara de espanto, así, como Menchov en la foto. Si cierta cadena privada española que Da Pena 3 veces se descuelga hoy con los aspectos más sórdidos de la realidad a través de su próxima superproducción (sic), los de la tele holandesa NOS perfectamente podrían preparar un serial de varias temporadas con lo que se está cociendo en Rabobank. A pesar de que me acabase equivocando con Thomas Dekker, ese intento de superestrella mal guiada por el entorno, que ha estado patético en todos sus resultados después de Romandía por una extraña enfermedad (o lo que fuere), no puedo negar que ya apunté el “estado de sitio” al que están llevando Harold Knebel, nuevo en su ocupación de manager desde marzo tras no haber ejercido más que como ¡¡director de banca privada de Rabobank!! (porque un equipo ciclista se gestiona igual que un banco: vendemos, compramos, sobreponderamos, y si algo va mal le echamos la culpa al gestor), y toda la sarta de imbéciles que está a cargo del Rabobank, a un equipo que, por sí solo, representa a todo un país por su condición de único referente holandés.
En solo dos días se ha conocido todo lo que viene a continuación: la oferta de Katyusha a Thomas Dekker; el conato de expulsión del holandés del equipo por valores anormales de sangre, ya fuesen por dopaje o por enfermedad (por menos ha echado Astana a Vladimir Gusev y se han colgado la medalla de Mr. Proper con distintivo celeste al mérito droguerístico, en un acto vil y barriobajero encaminado a torpedear el fichaje de Gusev por Katyusha); una serie de declaraciones de Dekker en las que acusa a Rabobank de no haberse preocupado por él desde el Tour de Suiza hasta la Vuelta a Sajonia; la negativa de todas las sospechas y posteriores acciones legales que apuntó el Volkskrant, periódico que desveló la noticia (una especialista en puntapiés a la rodilla, como la Süddeutsche Zeitung, ¿verdad Eufe?); y, lo que es peor: una desorganización bárbara en el equipo, desde la exclusión de Dekker del Tour hasta la responsabilidad colectiva en el éxito de Menchov y repartición de roles. Dekker se ha quejado de lo suyo; Freire ya apuntó anteayer su descontento con el equipo (¿si estás cabreado, por qué coño renuevas? ¿A tí no te sobra la pasta?); a todo esto se han añadido las declaraciones incendiaras, esta tarde también en NOS, de Sebastian Langeveld, quien ha denunciado el desastre organizativo del equipo, la falta de colaboración entre sus miembros y la supuesta ambición de Ten Dam por seguir buscando sus objetivos individuales (¡qué bonito es ser top-20 en el Tour cuando no eres nadie ni estando en Unibet, Laurens!) en vez de apoyar a Menchov.
Ya nada me asusta de este equipo. Ahora: Michael Boogerd debe ser como el santo Job. Viendo a cada perro lamiéndose su miembro, casi escondiendo la mano para que no me vean metiéndola en el pastel, sin trabajo de equipo ni estrategia de equipo ni nada que agrupe a nueve tíos bajo un mismo objetivo, ¡¡hay que tenerlos bien puestos para seguir tirando de tu gente hasta el último Tour como un héroe y no dejarlos tirados, viendo la colaboración que solía tener el dentudo en sus clásicas de primavera!! Todavía estoy esperando que me muestren el análisis positivo por el que se expulsó a Michael Rasmussen, el 25 de julio de 2007 ,de una carrera de la forma en que se hizo, dejando al equipo como el bueno de la película cuando ni siquiera sabes controlar tu redil, y, encima, perdiendo minutas en los tribunales por no tener la razón. Menchov se bajó con toda la razón del mundo en aquel Tour, ¡¡y que salga el guapo que le vino a decir lo contrario, porque, con todo esto, bien calladito se debería estar!! Bien me cuidaría de ser un holandés prometedor como los del GS3 o uno de campanillas con alguna batalla como el ya ex-Rabo Bobbie Traksel: con este percal, yo me cuidaría mucho de fichar por este grupo. Si yo fuera Lars Boom, le haría un poquito la pelota a mi “amado” (otro sic) Sven Nys para que me hiciese un huequito en Landbouwkrediet, no vaya a ser que me pongan pegas también ahora por ganar mundiales de ciclocross. Lo dicho: perdónenme el palabro, pero la “casa de putas” está últimamente a todo gas.
Post-scriptum: para los aficionados de Tour y Vuelta, este artículo de agencia puede no contener errores. Ni cinco líneas y ya estoy con la mandíbula desbocada. ¡Sastre ganando un sprint al inefable Cavendish! Ahora comprendo a ciertos aficionadillos que tratan de defender la posición de Sastre como un top-ten del ciclismo español de siempre. Me encantan estos secretitos de los Reyes Magos que se montan para no convertir este deporte un poquito más en una suerte de wrestling de mala calidad, como si al de mi amigo Fran le quitasen la gracia que tiene por el hecho mismo de ser mexicano. En fin: critériums…


¿Por qué puñetas abandonó Menchov el tour de 2007? Después de lo de Rasmussen el tío se puso como un basilisco porque se sintió engañado ¿no? sobretodo cuándo él parecía ser el líder del equipo y no el danés.
¿qué versión tienes tú de esto? Por lo menos le vino bien para preparar la Vuelta jeje ;-)
fernandoj
30/07/2008 a 00:00
Le hicieron, coloquialmente hablando, la “13-14″. El Pollo tuvo su día bueno, no pareció flaquear ni siquiera con la crono de Albi y ¡¡hala, a por ellos, que son tontos y cobardes!! ¡¡Pongamos a trabajar a todo el que pase por ahí, incluso a Freire, que ya se ha vuelto a Colderio después de su semanita de rigor!! Un show de primera, vaya.
Daniel
30/07/2008 a 09:42
[...] en la Vuelta a Suiza de su, quizá, máxima estrella en mucho tiempo, Thomas Dekker, hasta todos los incidentes ocurridos en las semanas posteriores al Tour. Pero ayer ocurrió un desencadenante de reacciones totalmente [...]
Un Ferrari a “equipo privado” « Ruedas y Cuadros
15/08/2008 a 12:16