Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

¡Que viva el motor Perkins!

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Miguel Indurain ha hecho daño al ciclismo español. Sin contextualizar, esta frase sonaría absolutamente descerebrada, pero si ponemos como ejemplo el espíritu de la llegada de hoy en San Isid… esto, Fuentes de Invierno, se comprenden pataletas como las de Álvaro, caras de resignación cuyo mayor exponente fue la de Ezequiel Mosquera, o gestos de condescendencia y fervor mutuo entre Levi Leipheimer y Alberto Contador, doble ganador de etapa en el “bloque asturiano” (no son los Alpes, pero ya dan más juego que ellos este año) de la Vuelta 2008. Más daño que los puertos hacen los micrófonos: la misma locuacidad que demostró Unzúe en Suances puramente “en caliente” la exhibió ante el equipo de Javier Ares un hombre ya de por sí expresivo y sin remilgos como el señor Pino, el cual se llevó un chasco al ver la victoria tan cerca y borró su memoria ante las palabras que emitía por pinganillo hacia su pupilo “Zeq” Mosquera, pidiéndole un esfuerzo agónico y solitario para buscar el pódium (cosa que casi conseguiría, si no fuese porque el terreno casi se acabó para remontar, que Sastre conoce Navacerrada y que los abanicos no deberían pillar a los cuatro primeros en Castilla estos días). En realidad, la hipocresía la lucen casi todos: Pino con su verborrea persecutoria y amenzante, pero también Contador pidiendo relevos en Pla de Beret y hoy dejando la tostada al Xacobeo, con su amigo “Libai” de palmero. No obstante, la diferencia entre ambos es sustancial: Astana sí buscaba diferencias ese día y no aquí, lo cual siempre puede ser discutible desde el punto de vista desde el espectáculo, pero no desde la lógica.

Por lo demás fue una jornada provechosa para Astana (¿alguna no lo fue?) y de infortunio para Caisse d’Epargne, patrón por un día u hundido cuando uno menos se lo espera, con un fiasco que ha tocado de lleno a Valverde, pero más aún a Joaquím Rodríguez, quien tuvo fortuna de reengancharse en el último momento para perder 59 pírricos segundos, un mundo en diferencias de Vuelta a España. En 24 horas se habían perdido dos reales y potenciales “top ten”: uno por lesión (“Fuji”) y otro por descanso de cara a Varese (“Il Pietoso”), pero no por ello la ilusión ni el dominio de bloques: Chente y su delfín Erviti se dejaron el lomo en el llano, mientras Losada y un deshilachado Dani Moreno marcaron el ritmo de gracia de la fuga en los puertos de paso previos al desastroso llano de acceso a San Isidro (si el propósito de Cordero en la presentación de diciembre era reducir el llano entre puertos, aquí se lucieron él mismo y los Olano/Giner). Vimos a Chavanel en otra de las suyas, incrustado en un grupo bastante interesante con David Arroyo, pero aún mejor fue el intento de la, para mí, modesta gran alegría de la ronda española: Van Goolen llevaba una carrera fantástica y hoy se marcó un inicio de subida muy constante hasta el -5, donde sólo un ataque suicidad de Gárate terminó de rematarle.

Sastre lo probó por primera vez en toda la carrera, hecho que luego corroboraríamos que fue contraproducente. A su rueda se marchó el grupo de elegidos, al que seccionó cual experto matarife el líder del Xacobeo. A Mosquera se le vio desatado, con un ritmo irresistible, incluso, para el mejor Sastre, que fue el primero del “Big Five” en abrirse de patas mediada la ascensión a San Isidro. Luego lo hizo Valverde, aunque de forma mucho más acusada (lo pasó Sastre y su “troupe”, luego lo pilló Zaugg, décimo ya, y luego un grupo mayor con el que entró en meta), cuando el de El Barraco ya se aprovechaba de la inestimable ayuda de Moncoutié y un Robert Gesink de menos a más, encendido pero demasiado tarde en el tiempo para salir de su regularidad y dar un salto en el último día de gran montaña de la carrera. Por delante, al “motor Perkins” de Mosquera, tipo dicharachero como pocos, natural en un afable gallego cuya calidad traspasa cualquier frontera de ProTour o no ProTour y que abandonará el equipo si la inversión de la Xunta no es sustanciosa, le superaba un “Sputnik” ganador en una etapa por encima de las previsiones, entretenida y con ciertas diferencias. Mañana habrá muchos equipos interesados en romper en Lombillo y otros tantos en busca de la fuga; la etapa me recuerda a la de Gemona del Friuli del Giro 2006, o incluso a la de Bergamo del Giro 2007: etapas duras, con puertos dignos de categoría Especial y con un final que atrapa el corazón. Con Pino buscando esa venganza anunciada, un final adecuado para un Valverde de “1 de cal y 7 de arena” en esta carrera, y corredores como Bettini o Cunego aún presentes en la ronda española salvo sorpresa mañana en el control de Cudillero, la etapa de Ponferrada se antoja muy, pero que muy atractiva. ¡Y por hoy, que vivan los motores Perkins!

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No habíamos hecho ninguna mención por asuntos logísticos, pero es cierto que el paso a Topsport Vlaanderen – Mercator de Jan Bakelants no podía tener lugar con mejores credenciales: tras ganar la Lieja – Bastogne – Lieja sub23, el Tour del Porvenir ha sido suyo después de la fuga en solitario que protagonizó camino de Carnaux, y que le hizo cobrar tres minutos de ventaja con los favoritos, los cuales, a la postre, han determinado que él sea el sucesor de dos fenómenos ya en la élite: el actual quinto de la Vuelta a España, Robert Gesink, y el también quinto de la Vuelta a Alemania, Bauke Mollema. La carrera ha sido variada y entretenida, y, por la parte que nos toca, el costarricense Andrey Amador, criado en el Lizarte navarro, nos ha dado una victoria (fue líder al ganar el prólogo hasta que el ruso Kosyakov le arrebató el “maillot jaune”) y un segundo puesto bien rentabilizados. La general final separó en 26 segundos al líder de Beverne del portugués Rui Costa, mientras que el Auber Arnold Jeanneson, ganador ayer en la etapa reina de Guzet, acabó tercero en el podio a 42 segundos del líder de la selección belga y salvó, en cierta medida, la, hasta ayer, pobre actuación de los dos equipos galos. El FDJ Jérôme Coppel fue cuarto, y Amador acabó qunito.

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Visconti salva una, según algunos, “decepcionante” temporada y sucede a Peter Velits en el palmarés del GP de Fourmies, mientras que Geoffroy Lequatre se resarce de su precipitada salida de Cofidis ganando la general del Tour de Gran Bretaña (tres para Petacchi tras su “reset” obligado por el CONI) y el CSC de Cancellara se coloca líder del Tour de Polonia (para mí, el suizo es favorito a la victoria si le responde la motivación mejor que en las últimas entrevistas).

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