Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

Nys es ya el mismo de antaño

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Por motivos profesionales y académicos me he visto obligado a suspender las actualizaciones durante los últimos quince días. No se crean que no he seguido el ciclismo; por el contrario, si realmente he tenido que abandonar este blog ha sido porque dichas ocupaciones tenían que ver, precisamente, con este maravilloso deporte. Dejando al margen asuntos claramente previstos como los positivos de Schumacher, Piepoli y Bernhard Kohl, u otros más morbosos como la búsqueda de patrocinio de Matxin o la “honrosa” salida de los Holczer del ciclismo, me gustaría hacer mención al primer fin de semana de relevancia en la temporada de cross, para luego pararnos en lo que ocurrió el domingo, sobre lo que esbozaremos unas líneas a modo de reseña.

El sábado asistimos a un final rarísimo en el ciclocross de Mouscron/Dottignies, la única prueba valona de importancia en estos cinco meses de competición. Resulta muy complicado ver un sprint de grupo en estas carreras, pero allí tuvimos uno: doblete para Landbouwkrediet con la victoria, por tercera vez en esta carrera, para Sven Nys, por delante de un MARAVILLOSO, ESPECTACULAR, BRILLANTE, TALENTOSO Rob Peeters, que se atrevió a desafiar a los mejores, con su ataque al final de la quinta vuelta de 10 totales, para ser cazado, a sólo cinco minutos de la conclusión, por Niels Albert, finalmente tercero en meta, que traía a Nys a rueda, “colgado”, haciendo de “freno”. Albert defecó en la madre de todos los créditos agrícolas de Europa cuando los dos Landbouwkrediet lo pasaron con enorme facilidad en el sprint. Cuarto fue Enrico Franzoï, en un gran debut, pues invirtió las primeras vueltas tirando, antes de que los cambios de ritmo de Petters y Albert lo desfondaran en esa primera prestación del 2009. Terminó quinto Ben Berden, sexto el “routier” Wesley van der Linden, séptimo otro Revor, Davy Commeyne, quien ya ganó esta prueba hace casi una década, y octavo Françis Mourey. Se vio muy delante en las dos primeras vueltas a Philipp Walsleben (ganador al día siguiente en la prueba sub23 de Ruddervoorde, en una categoría que deberá dominar todo el año con la subida “homologada” de Kloucek y Duval a elite), a Jonny Page y al propio Van der Linden, mas el ritmo de Nys produjo una selección inicial en la segunda vuelta que descartó a los valientes. Por lo demás, pienso que a Nys le acaban viniendo mucho mejor los sprints sobre astalto, donde él en ruta suele hacer buenos puestos incluso en llegadas masivas, que en hierba o tierra (memorable el golpe de riñón de Mourey en Treviso hace dos años). De todas formas, en este cross de Mouscron gastó muchísimo menos que los demás; Franzoï se pasó media carrera, y el resto del trabajo, o lo hacía Albert, o la gente se paraba, hacía estiramientos sobre la bici, se miraba… hasta que Nys puso todo de su parte en los últimos metros y venció (que no convenció del todo por su racanería) con facilidad. Entre los españoles, destacó de nuevo Tino Zaballa, si bien demostró que sus carencias técnicas aún le resultan difíciles de suplir (en Neerpelt, donde debutó el propio Nys, aun se le veía agarrando mal la bicicleta en los pasos a pie, señal inequívoca de sus nulos progresos en la técnica más elemental).

Poco cambiaron las cosas en la primera manga del Superprestigio en Ruddervoorde. Ganó de nuevo Nys (3 de 3), con Klaas Vantornout segundo en un sencillísimo sprint para el “Canibaal van Baal”. Niels Albert completó el podio, con Peeters 4º, Pauwels 5º, Wellens 6º, Vervecken 8º, Groenendaal 12º y un Boom poco fino en su debut para acabar 18º. Nys da esa impresión de superioridad, o muy parecida, que transmitía durante todo 2005 y 2006 hasta el Mundial o un poco antes (sobre todo culminando con aquella exhibición en Tabor 2005). Apenas se baja de la bici, en estas citas parece que está super atento para salir al primer corte importante, juega con más fuerzas que el resto y te gana cuando le place. “Gewonnen door ervaring”, decía en su entrevistas en la carpa de meta: ganó por experiencia. En Mouscron le podían haber puesto a hacer dos horas de cross, con todo el consiguiente desgaste; en Ruddervoorde se marchó con Vantornout, se pasó media hora riéndole las gracias y la valentía, y culminó como quiso, pese a que casi dilapida todas sus opciones con la caída de Albert, quien conectó con ellos en la última vuelta y perdió el equilibrio pasando uno de los numerosos montículos del trazado flamenco. Todo ello, contando con que Vantournout, quien ya ganó el cross inaugural de Dudzele, está en plena forma y debería haberle plantado mucha mayor batalla. A Boom le hacen falta un par de carreras para coger la dinámica de este año: las “pechás” de 180 kilómetros en ruta no le favorecen venir aquí, a “dare tutta” durante una hora, y rendir igual. Es imposible valorarlo de momento. Otra vez sensacional Peeters, pero también Pauwels, en su mejor presentación de lo poquito que llevamos (y es posible que sea sólo la segunda). Irreprochable Albert; al menos, conectó con Vantournout y Nys, le echó muchas ganas mientras sus dos compatriotas se dormían claramente en los relevos, e incluso amagó con atacar al principio de la última vuelta, pero la caída lo “mató” y lo privó de cualquier ritmo con continuidad. Horrible Wellens (a los Fidea, salvo quizás el propio Pauwels, les queda mucho por hacer).

Por lo que respecta a la París – Tours, con la brillantísima victoria de Gilbert (dedicatoria a Madiot en su marcha a Silence) al sprint por delante de Kuyckx (qué lástima de colocación, hubiese sido el mejor triunfo de Landbouwkrediet en toda su historia), cada vez que veo la repetición de la carrera me quedo con la sensación de que la “abertura de patas” de Freire en el sprint es antológica. No es lógico que tu compañero Horrillo es desfogue a conciencia para prepararte la llegada y tú ni siquiera intentes recompensarle acaban quinto el sprint. No me vale la excusa de que saltase (y muy tarde, de hecho) al ataque de Gilbert en la última cota. Si un compaero tira por tí, no será cuando no tengas fuerzas. Esa actitud es la que le ha privado de obtener muchos méritos apreciados por los sprinters. Si hay una sola cosa que se le pueda criticar después de todos estos años, es el hecho de desentenderse de determinados puestos cuando no son el primero. La gente dirá que no tiene un palmarés larguísimo (que no codiciado) por las lesiones que tuvo en sus primeros cinco ó seis años de carrera; yo creo que ese “cagarse en esprintar por ser sexto” le perjudica. La actitud que tuvo en el último Tour es la única excepción en este sentido. El caso es: ¿por qué él lo hace, y otros como Bennati o Boonen ayer sí continuaron y coparon las primeras plazas del grupo? ¿Acaso él es más listo, más tonto, más ahorrativo o más guapo qué los demás? ¿Qué le lleva a dejarse caer, por ejemplo, en la Sanremo 2008 para ser adelantado por Gilbert, Pozzato y todos los demás, cuando un podio en la que es una de sus carreras preferidas no deja de ser algo que lucir y llevar con orgullo en el palmarés? En ese domingo, de hecho, se produjo una situación muy curiosa: Roesems apretó en los últimos 100 metros para entrar el primero de un grupo… ¡¡que llegaba a 1′40” del ganador y que, a lo mejor, estaba esprintando por el octogésimo lugar!! Y las imágenes están ahí para corroborarlo. Fuera de que lo de Bert fuese una chorrada (en verdad él precisamente es un corredor lentísimo, sólo ha logrado victorias en solitario como la de Nokere en 2006 y él mismo aseguraba ser incapaz de hacerlo de otra manera), no sé, es algo que no entiendo lo de Freire.

Como cantaba Julio Iglesias: “Seguiremos adelante, contra el viento y la marea…”

Escrito por ruedasycuadros

14/10/2008 a 11:30

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