Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

Monfort y las edades de Gilbert

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La foto de arriba corresponde a la tradicional etapa-serrucho de La Gileppe, en el Ster Elektrotoer de 2004. Los flamencos Nuyens (a la postre, nuevo líder) y Paul van Hyfte (ya retirado) habían entrado en meta ya, mientras que nuestro protagonista de hoy, Maxime Monfort, superaba en el sprint por la tercera plaza a Philippe Gilbert, un hombre con el que compartió algo más que paralelismos en el terreno profesional.  Gilbert ya había ganado; Monfort estrenó su palmarés como profesional días antes en el Tour de Luxemburgo. Además de ser los dos grandes corredores valones del ciclismo actual (hace ya tiempo que Rik Verbrugghe dejó esa posición en la que se han hallado, entre otros, el legendario Claude Criquiélion, quizá el mejor de la historia ciclista), ambos coincidieron en 2002 buscando un porvenir en el ABX-GoPass amateur (curiosamente, equipo con vinculaciones hacia Lotto, con el que compartía sponsor), donde Gilbert siempre fue capitán de ruta, Monfort ejerció como su mejor lugarteniente, y ambos saltaron desde allí hacia el profesionalismo: Gilbert, de forma instantánea en el ‘03 con Madiot, a quien ahora abandona por Sergeant y su bloque para las clásicas; Monfort, sólo un año más tarde, con Gérard Bulens y en plena fiebre de talentos del Landbouwkrediet.

La evolución de Monfort hasta fichar, hace escasas semanas, por el mejor equipo del mundo (el Columbia del multimillonario Bob Stapleton), es tan continuada y aletargante como la de su paisano y amigo Gilbert, pero siempre bajo un tamiz más selectivo y difuso que el que ha llevado al último ganador de la París – Tours a ser objeto de focos y miradas. Corre con otra mentalidad y otras piernas, pero puede llegar a ser tan apreciado como Gilbert por sus paisanos. Como escalador y hombre de clásicas, siempre será denostado por algún que otro “plumilla” sin escrúpulos al hablar de sus victorias como profesional (dos, la etapa y general de Luxemburgo 2004, un segundo puesto en la Promenade des Anglais en el final de la última París – Niza y una tremenda colección de top-10). Pero es un corredor atacante, y eso le ha abierto las puertas de las escuadras con mejor imagen de marca de este deporte. Se crece ante los puertos más exigentes, los menos largos, los más dificultosos para crear diferencias, los remontes como Aia, La Redoute o, como también le pasa a su paisano Verbrugghe, el Muro de Huy, donde quién sabe si algún día reeditará la leyenda de los Criquiélion, Rik o Mario Aerts de los últimos tiempos. Si encuentra bien el punto de forma para sus objetivos en 2009, será un hombre peligrosísimo; en un equipo de tendencia claramente positiva como Columbia, su cuenta de triunfos seguro que crecerá. Pero antes de hablar de futuro, hablemos del pasado de este espigado atleta de Houffalize, de fina estampa sobre la bici.

Maxime nació en enero de 1983 en el corazón de la Lieja – Bastogne – Lieja, al pie de la bellísima Côte de Saint-Roch. Su familia, poseedora de un restaurante en la pequeña localidad de Nadrin como única riqueza, se sacrificó como pocas para encontrar “estrellas en el cielo” por la ilusión de su primogénito, para el que la bici es un ejemplo de simbiosis y sacrificio, transmitido en dosis de adrenalina e ilusión a todo su entorno, en el que no figura ningún antepasado sobre dos ruedas. Aquel local de Nadrin le vio dar sus primeras pedaladas: con 3 años, sobre un triciclo, haciendo “eses” entre las mesas del café. Dada la cercanía a Houffalize, auténtico templo de la BTT en Bélgica, los primeros pasos competitivos le llegaron a los 10 años sobre “ruedas gordas”, una disciplina que le daría habilidad sobre la bici, gusto por los más exigentes “muros” y mucha explosividad para esfuerzos cortos, sin perder un fondo físico que le ayudaría a despuntar, sobre todo, durante su etapa como junior. No será hasta “Escuelas”, a punto de cumplir los 14, cuando abandonará su condición de “isolé” y se inscribirá en el club ciclista de Seraing, una localidad que, como todas las del Brabante valón, transpiran ciclismo por todos sus poros (acogió la salida del Giro en 2006). En su primera carrera, en la ciudad luxemburguesa de Schifflange, se equivoca al tomar un camino y pincha una rueda, pero, a pesar de tales contratiempos, se las arregla por sí mismo y termina segundo, posición que repetirá días más tarde en Echternach, siempre con la compañía de sus padres, que lo llevan en coche a todas las carreras aun a costa de tener cerrado el local los fines de semana.

Será en su primera campaña como cadetes cuando la ilusión se transformará en éxito: en  junio de 1997 consigue su primera victoria en Manaihant; lo tardío del primer éxito no fue sino una confirmación de su extrema regularidad, que le llevó en el ‘98 a lograr siete victorias en sólo quince competiciones y vueltas por etapas. Diez victorias en 1999 le llevan a ser seleccionado para los Campeonatos de Europa por la selección belga. Lejos aún de su terreno predilecto, siempre en carreras con pocos desniveles y más alocadas, sin el “tempo” de un buen “ardennais”, entrará en junior con el equipo GoPass tras dejar Seraing y descubrirá competiciones internacionales. Tras un año irregular en 2000, se confirmará como la gran esperanza valona en su categoría al lograr nueve triunfos en 2001 en el equipo Bornem, filial en otros tiempos del ya extinto Pictoflex, con lo que se garantizará participar en los Mundiales de Lisboa. En su debut en sub23 no desmerece; tiene por delante a su inseparable amigo Philippe Gilbert y el nivel de la categoría le supone un salto cualitativo notabilísimo, pero su sueño sigue adelante y dos victorias elevan sus ambiciones. 2003 será capital para su temprano paso a profesionales, con sólo 20 años: de menos a más durante toda la campaña, conseguirá dos victorias en su país durante la primavera antes de viajar al Baby Giro, donde asombrará a los expertos transalpinos logrando el 15º puesto en la general final, el mejor de todos los desplazados desde “il Belgio”. Confirma su paso como stagiair con Landbouwkrediet a inicios del verano, corre en Copa del Mundo sub23, en el Campeonato de Europa de Atenas y cierra un año fastuoso con un trabajadísimo 17º puesto en el Mundial sub23 de Hamilton, después de mover él mismo la carrera y terminar en el sprint del pelotón junto a gente muy rápida como Giovanni Visconti o Jussi Veikkanen (aquel día ganó Lagutin, por delante de Vansummeren y Thomas Dekker).

Su carrera como profesional hasta la fecha de hoy se ha dividido en dos períodos muy diferenciados: por un lado, sus dos primeros años en Landbouwkrediet le dieron imagen de “guerrillero”, como todo el equipo de Bulens en aquellos tiempos, peleando por cualquier carrera de un día y con una regularidad e insolencia hacia los grandes digna de elogio en las pruebas por etapas; a partir de 2006, con su salto a Cofidis, llegaron las grandes carreras, los momentos de dificultad, la reconversión a vueltómano por las necesidades de Boyer y la actitud de valentía reconvertida en labor de liderazgo por su enorme talento. En 2004 firmará actuaciones regulares pero discretas durante buena parte de la campaña, incluido su debut en la Flecha Valona (116º), pero su gran alegría, su primer momento de brillantez, como aquel segundo puesto en Schifflange con sólo 14 años, llegó en el Gran Ducado, donde batió al sueco Adamsson en un “sprint-à-deux” en la capital de Luxemburgo y se “agenció” los segundos suficientes para conquistar la general de la carrera (en la imagen), por delante de Torsten Hiekmann, Jörg Jaksche, Koos Moerenhout y Juan Antonio Flecha. El día después de ganar esa carrera fue sexto en la Flèche Hesbignonne (cinco LBK entre los siete primeros), carrera en la que abrió un ciclo de numerosos puestos de honor (cuarto en el ya comentado Ster Elektrotoer, sexto en la Vuelta a la Región Valona, octavo en Limousin, 15º en la Vuelta a Holanda [actual Eneco Tour], 12º en Fourmies, 15º en la Ciudadela de Namur en el Tour de Valonia y 37º en Lombardía).

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En 2005 roza la victoria, iniciado el año, en Bessèges contra Freddy Bichot, hasta contabilizar cuatro segundos puestos y un cuarto lugar en la general de un descafeinado Tour del Porvenir, dominado por los jóvenes del CSC con Lars Bak de líder casi de principio a fin. Entre medias, perderá al sprint una etapa de Renania (la carrera que ganó Schumacher dopado hasta las cejas en el Shimano de Arend Scheppink), será también “primero del resto” en la crono del Regio-Tour (tercero en la general) y cerrará la campaña con la satisfacción de haber debutado en algunas de las pruebas más importantes, como Critérium Internacional (22º), Lieja o París – Tours. Tras un año en el que fue el mejor de toda su escuadra, Van Londersele lo reclutó para Cofidis, donde, a principio de campaña, todavía se vería algo de la esencia del antiguo Monfort, incisivo e incansable, atacando entre puertos en su primera París – Niza, en una jornada camino de Cannes donde venció tras cabalgada Andrey Kashechkin. Llegará a su primera grande, el Giro, que lo cautivará por la dificultad de sus puertos, los cuales más adelante atestiguará como “responsables de que el Giro sea más duro que el Tour”. En un primer gran alarde de sobriedad, pasará desapercibido por todas las etapas (su mejor clasificación fue el 19º en la jornada recortada de Plan de Corones, cuando Piepoli ganó en el Passo Furcia) pero será 33º en la general, resultado que pudo ser mejor de no dedicarse a trabajar en los primeros días y descolgarse en la crono por equipos de Cremona. La temporada de aprendizaje se completará con salidas internacionales a nivel “espoirs”, con un 11º lugar, mucho más razonable por la extrema dureza del recorrido en 2006, en el Tour del Porvenir ganado por Moisés Dueñas (tercero en la cronoescalada de Chamonix, tras Stef Clement y un “¿intratable?” -deberíamos decir “¿tratado?”- Dueñas).

El año pasado se vio ya a un Monfort muy diferente, sin las taras de la inexperiencia, sin la presión de las metas desconocidas ni los parajes adversos, en un registro mucho más adecuado a sus posibilidades en la elite y con un final de campaña atronador. Comenzó a funcionar a partir del verano, con una buena etapa en el Tour de Suiza, atacando a sus rivales en la subida a Crans-Montana. Llegado Agosto, cedió fuelle ante los 2500 metros de altura del Rettenbachferner, en cuya meta de la estación de Sölden perdió dos minutos y medio, pero una crono portentosa en Fürth le hizo ganar seis puestos de golpe y le permitió presentar unas credenciales impolutas de cara a la inminente Vuelta a España, donde se salió de las expectativas. Apareció con los mejores en la subida a los Lagos, en la que fue quinto tras verse encuadrado en un grupo con ¡Devolder, Piepoli, Denis Menchov y Carlos Sastre! La crono de Zaragoza le dejó en una situación en la general que supo conjugar para rozar el “top-ten” a final de carrera, no sin antes mover el “árbol” en la subida a Cerler, quizás su momento de mayor protagonismo como profesional, ser noveno en las murallas de Ávila y repetir posición con una estupenda crono en Villalba. Un 11º puesto el cual le permitió poner sus ojos en las carreras de siete días más jugosas del calendario y labrarse, al fin, un nombre en equipos de campanillas.

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Su 2008 es el más sonado entre los menos expertos: 9º en Valencia, 14º en París – Niza, 4º tras una gran crono bajo la lluvia en Critérium Internacional, quinto en País Vasco (octavo en el muro de Aia y sexto en la crono del día siguiente) y noveno bajo un “field” de favoritos algo limitado en Dauphiné (floja participación en las clásicas). En el Tour de Francia firma dos excelentes cronos, e incluso su inicio de carrera lo convertía en candidato al maillot blanco de mejor joven, Una caída en las últimas jornadas le hará terminar la carrera con dolores de espalda y un enorme desgaste en las piernas; aun así, por su 22º puesto en la general de la Grande Boucle se convertirá, “vox pópuli”, en el protegido por la selección belga para la prueba en ruta de los Juegos Olímpicos, carrera que no terminará (26º el miércoles siguiente en la contrarreloj). En la Vuelta a Alemania no estará especialmente brillante, pero dos buenas cronos le vuelven a llevar al top-20 de la carrera, hecho con el que cierra prácticamente la temporada (se aprovechará de los cortes el último día para ser 10º en la general del Circuito Franco-Belga). Tenía contrato con Cofidis hasta el final de la temporada 2009, pero los problemas económicas que atosigan a Cofidis y le obligarán a abandonar el año que viene llevaron a Eric Boyer a liberarlo, hecho que permitió a Monfort fichar por Columbia. Sus objetivos para 2009 quedaban claros en una reciente entrevista de Vélo-Club: “Aún es demasiado pronto para hablar en profundidad sobre ello, pero ya he discutido con el staff del equipo sobre mi participación en el Tour de Francia. Aparentemente, el objetivo es ser el lugarteniente de los líderes, Kirchen y Rogers. En otras carreras por etapas, como París – Niza o la Vuelta al País Vasco, el rol de líder será para mí [...] Aún soy joven y no me siento suficientemente fuerte para conseguir un top-10 [en el Tour]. Será dentro de dos años, sólo tengo 27 (sic: 26 en enero), aún tengo tiempo“. Que así sea.

Escrito por ruedasycuadros

30/10/2008 a 12:07

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