Archivo para Noviembre 2008
El problema no es tener talonario, sino dar cheques en blanco a cualquiera

Posiblemente disfrutaran viendo la rocambolesca llegada de la HEW Cyclassics 2005, con Pozzato y Paolini esprintando por su cuenta y riesgo, con el beneplácito de Lefévère, y luego mirándose mal en el podio mientras compartían sonrisas forzadas (los ingleses utilizan para esta situación “Just grin and bear it”). Si no miran con desdén posibles 1-2-3 en sprints masivos por parte de un mismo, equipo entonces les encantará saber lo que Katyusha, ese nuevo equipo ProTour que eclosiona desde la “pupa” de Tinkoff, puede ofrecerles el año que viene. La última de este conglomerado de empresas rusas ya expertas en ciclismo, como Itera o la armamentista estatal Rostechnology, ha sido el fichaje de un tipo duro y orgulloso, que no consintió jamás tener nadie por encima y que provocó iras desde la LPR de Maini (con quien ahora, casualmente, se reencuentra) hasta la Lampre de Saronni. Hablamos de Danilo Napolitano, un sprinter más que sumar a la pléyade de “notables” en el arte de los codos por parte del equipo italo-ruso, en el que ya sobresalen McEwen, Steegmans, Dehaes, Ben Swift o quien, quizás, será el jefe de filas del equipo: Filippo Pozzato.
Claudio Ghisalberti ponía de manifiesto el empaque del nuevo proyecto en la edición en papel de la Gazzetta el pasado miércoles. Si en Russia el basket y el volley sufren (lo manifiesta la reciente retirada de competiciones europeas del CSKA de Moscú femenino), el ciclismo sigue la tendencia contraria, como demuestra el nacimiento de Katyusha, un equipo en el que Andrei Tchmil llevará absolutamente toda la responsabilidad, como haremos notar más adelante. Lo hace con 15 millones de euros, la cifra más alta de todas las plantillas del ProTour 2009, que financiarían el inicio de un proyecto de ocho años, con implicaciones sociales al margen de las deportivas, articulado mediante cuatro bases fundamentales. El equipo de profesionales es sólo uno de esos cuatro elementos, por mucho que sea el más visible. El segundo de ellos es la organización del Tour de Sochi, una carrera que tendrá lugar durante el mes de septiembre, y para la cual Vladimir Putin se reunió recientemente con Hein Verbrugghen, ese ser con poltrona permanente en la UCI, como si fuese la “ñ” minúscula de la Real Academia, ahora infiltrado en las filas del COI.
En tercer lugar, la Federación Rusa de Ciclismo recibirá importantes ayudas económicas para desarrollar nuevos sistemas de entrenamiento (¡al fin!), con vistas, sobre todo, a la celebración de los Juegos de Londres dentro de cuatro años, y no sólo en carretera y en pista, sino también en otras disciplinas como el ciclocross o en las respectivas variantes femeninas. Por último, se crearán nuevas escuelas de ciclismo, con el apoyo del gobierno y de la Federación, que permitirán a los jóvenes probarse en la bici desde cadetes y empaparse de un deporte ya de por sí popular, barato y relativamente agradecido en aquellas tierras para practicar. Todo ello no vendrá financiado del bolsillo de Tinkov, literalmente apartado del equipo, sino que el hombre que pondrá la base económica será Igor Makarov, responsable del holding energético que da vida de modo fundamental al grupo (por mucho que empresas privadas, como la propia Gazprom, tengan también su implicación).
En el plano deportivo hay ideas bien concebidas y otras que no lo son tanto. Los responsables del equipo asumen que no se construye el mejor equipo del mundo con el mejor presupuesto ni las más ambiciosas intenciones, y descartan cualquier presencia esencial en la general de las grandes vueltas (que no, que no me vale Vladimir Karpets), a cambio de tener un equipo muy sustancioso en otros frentes, especialmente en la primavera, en las semiclásicas y en vueltas de una semana. Por otro lado, se ha fichado en ocasiones sin mucho conocimiento, y se unen bajo el mismo paraguas personalidades llegadas desde escuelas tan heterogéneas como la flamenca o la británica, con regímenes de entrenamiento muy variados y ambiciones que pueden chocar, y chocarán, entre sí. Vayamos por partes; como les anunciaba, hay demasiados sprinters, situación que funcionaría bien si la mecánica de trabajo fuese la del Columbia, pero que puede desembocar en episodios de pura dinamita conforme avance el calendario.
Tenemos a un animal de los embalajes en pleno ocaso como Robbie McEwen en una llegada masiva del Tour, y lo juntamos con un abrazafarolas vendeabuelas sin escrúpulos como Gert Steegmans, un velludo con pinta de ostrogodo de la talla del recién llegado Napolitano, jóvenes auténticamente zumbados como Trussov o el retornado Markov (que andarán pidiendo favorcitos, por aquello de la nacionalidad), el siempre sonriente Ben Swift o Kenny “Fujitsu” Dehaes (“te mata en silencio”), y gente a la que no le amarga un dulce en absoluto (hablamos del propio Pozzato). Si tenemos en el coche a un finisheur de tomo y lomo como Tchmil, o a Maini, que no se entiende ni con los masajistas cuando habla por el “walkie”, no me atrevería yo a garantizar que esto acabe con la concordia en la que vivieron los Greipel, Cavendish, Ciolek… el año pasado. Ni aun corriéndolo todo y repartiéndose los bloques de carreras van a conseguir que los roces no se produzcan (y no hablemos ya del momento en que se decidan los “nueve” de las GT’s…).
Para las Ardenas tenemos a dos corredores que ya vivieron roces el año pasado en fugas como la de la Amstel: Sergei Ivanov (séptimo en Amstel, ausente en las pruebas ASO por Astana y ganador en Valonia) y Christian Pfannberger (6º en Amstel, 9º en Flecha, ¡5º en Lieja!, 23º en los Juegos, octavo en el Mundial, vigésimo en Emilia, 5º en el Giro del Lazio y 12º en Lombardia: ¡¡DIOS MÍO!!). Puede que ninguno de los dos esté en la flor de su vida deportiva, que uno sea como la tónica cuando corre o que el otro sea un “bombero” de cuidado. Pero estarán ahí. Y estará Pozzato también por ahí, con sus vicisitudes y sus genialidades. Tampoco tienen equipo, y quizás los acompañe en estas lides el “puestómetro humano” de las semiclásicas veraniegas italianas, un Luca Mazzanti por firmar a día de hoy. Saben manejarse solos y darán mucha presencia al equipo, pero están lejos de los Valverde, Rebellin o Cunego (está por ver si el de San Bonifacio correrá las clásicas con la Diquigiovanni) y tendrán algún roce si infieren en asuntos del otro con no mucho cuidado.
Flandes, Flandes… está McEwen para carreras como Waregem, Steegmans al fin como líder en el tríptico, Vladimir Gusev (si firma) y sus aventurillas en Roubaix de otros años, Ignatiev (la calidad se le presupone, pero no se le ha visto)… y Pozzato. ¿A que todavía no lo he citado en este comentario? Juntan varios “top ten” en carreras del máximo nivel entre todos ellos, pero… ¿son un bloque como Quick·Step? ¿Te hacen un “roto” ellos solos? Lo dudo. Por contra, en carreras de una semana y otras contingencias sí tienen un equipo sólido: Botcharov, Toni Colom, el propio Petrov, Joan Horrach, Karpets.. y Pozzato. Me suenan bien para carreras como París – Niza, y trotones rusos sobran para tirar si se coge algún liderato circunstancial. Pero hace falta ver la mecánica en equipo. Insisto en que todos estos argumentos son válidos para justificar un buen valor deportivo, pero la enorme variedad de nacionalidades y talentos sin cohesión actual entre ellos (habría que ver las priemras cenas en Marina di Massa, donde viven casi todos los supervivientes de Tinkoff, o allá donde se junten el mes que viene), unidos a la gama de edades distintas que alberga Katyusha (viejos lobos con orgullo junto a “pipiolos” que no van a permitir verse pisados por nada del mundo), me hace pensar que no todo va a ser “vino y rosas” en la escuadra de Tchmil. El “todo por la pasta” parece ser el canto común de este coro de voces. Y el problema no es tener talonario, sino dar cheques en blanco a cualquiera.
Por fin llegó “La Casera de Herentals”

¡Vaya momento ha elegido Erwin Vervecken para reivindicarse desde su supuesto ocaso! En tierra de dunas y hierba seca, en la costera Koksijde, destino de vacaciones interior para muchos flamencos por su agradable paisaje y climatología, hemos asistido a una antítesis de lo ocurrido hace seis días en Hamme-Zogge; hay circuitos preciosos en los que el resultado viene dado de antemano, como este domingo, o carreras insulsas con un final trepidante e inesperado. Además de un recorrido menos exigente, que nos ha permitido ver muchos alicientes y candidatos de todo tipo para la victoria final, hemos disfrutado de gente muy distinta a la habitual (Boom y Albert aparte, cada uno con su “casus belli” particular), llegados con ilusión y ganas de aprovechar la coyuntura. Desde esta tribuna hemos soltado muchos palos hacia Fidea, pero la falta de consistencia y esfuerzo que manifestaron durante las primeras carreras de la temporada ha desaparecido “sine sensu” de nuestra mente, en el mismo momento en que cuatro corredores del equipo de Van Kasteren eran los únicos capaces de seguir el ataque de Nys en la recta de meta, antes del sexto viraje.
Previamente, la carrera había tenido a los Rabobank De Knegt y Aernouts, además de un inicialmente valiente Vantornout, como líderes provisionales, en una salida en la que Bart Wellens y Rob Peeters, quizás los menos explosivos de la elite mundial, fallaron y tuvieron que remontar, con el consiguiente hundimiento para el de Landbouwkrediet, que no cuenta con la paciencia ni la experiencia del ex-campeón mundial. Nys teme a Wellens desde lo ocurrido en Hasselt. Eso es un hecho, pues, a pesar de ser bravo y fuerte, Nys no paró de atacar para desgastar a su gran rival, con el fin de que no conectase, y romper una y otra vez un grupo que se recomponía a marchas forzadas. Todo el Fidea corrió como equipo en base al de Vorselaar (las miradas hacia atrás para buscar su presencia fueron continuas durante un par de vueltas), a excepción de un errático Stybar, que encadena episodios de lucidez y buen golpe de pedal con borrones de mal escriba o percances como la caída de hoy, en el preciso instante en que se debatía contra los más fuertes.
Por detrás, a Vantornout y De Knegt, los únicos capaces de poner en un brete la carrera durante los primeros giros, sólo les quedaba correr sin pensar. El último esfuerzo para neutralizar a Nys y bloquear momentáneamente la prueba lo protagonizó Vervecken, perfecto símbolo de la curva de progresión de todo el equipo de la aseguradora belga durante este pasado mes y medio. Posteriormente se comprobaría que el enemigo de Wellens sí estaba en casa. A tres vueltas del final, “De Kanibaal van Baal” realizó su penúltima apuesta para no necesitar tenérselas con corredores más rápidos que él, en vista de que la falta de selectividad del circuito de Koksijde podía juntar, como finalmente ocurrió, un ramillete de gallos en el rectilíneo conclusivo. Su aceleración camino de la gran duna en el inicio de la octava vuelta dio lugar a tres dúos luchando entre sí: Nys y Wellens en cabeza, Stybar y Vervecken no muy lejos, y Pauwels con un respetable Vantornout como terceros en discordia; todos ellos de modo egoísta, sin colaborar. La cordura terminó imponiéndose ante tanto desasosiego, y los amagos de caída en la carrera a pie por la arena de los dos líderes, los hombres que no podían esperar a la arrancada final, reunieron otra vez al grupo en torno a un amplio eje de expectativas.
Aún quedaba mucho por ver. El ritmo fue absolutamente desencadenado durante los últimos tres kilómetros de carrera, con estacadas sostenidas entre Vervecken, Nys y un Stybar que tuvo casi en su mano poder marcharse y lograr, después de Kalmthout 2007, su segunda victoria en Copa del Mundo. No fue así, y Nys tuvo en sus manos, con más arrojo que fuerza, la posición de cabeza en el último viraje, con el sprint ya lanzado, a estilo de los años ‘70, sentados en el sillín, sin aire por la enorme velocidad imprimida en el final. Y a Nys le faltó un poco de reprís al final, el que le sobró al triple campeón del mundo, ídolo en su querida Herentals, quien no perdió el tiempo para lanzar los brazos, no bien hubo superado al campeón de Bélgica en su agónica prestación hacia la meta. Vervecken, con su poderosa musculatura, no es el mejor candidato para un circuito embarrado como los últimos de SP y GvA, pero aquí se desenvolvió de maravilla, como un verdadero “tapado”, y confirmó su línea de buenos desempeños de las últimas semanas con una victoria imprevista en Copa del Mundo. Pensando en condicional, el circuito hubiese sido “piece of cake” para Boom, aunque su empeño por estar bien en la ruta le ha llevado a aprovechar la infección urinaria que padecía y adelantar su viaje a Lanzarote. Con Igorre en el horizonte y un batiburrillo de pruebas en los próximos fines de semana hasta la congestionada Navidad, más de uno ha borrado de su mente la palabra vacaciones: ¡ni siquiera se las plantea, sobre todo cuando te llamas Vervecken y puedes al fin descorchar “La Casera” en tu circuito fetiche!
La “Argyle Armada”, un castillo en el aire contra la perversión

Podrían pasar por Starsky y Hutch pero vestidos con look “Miami Antivicio”; son, sin embargo, los dos vagones de cabeza de la locomotora que arrasará por cualquier planicie del Viejo Continente, siempre que comparezcan juntos durante el próximo año. Reconoceré, antes que nada, mi favoritismo por el Garmin – Slipstream, reconocible simplemente como “el equipo de Doug Ellis”, ese exitoso informatico reconvertido a mánager de éxito (haciendo otro Cycling Manager no hubiese obtenido la misma repercusión, aunque habría mezclado sus dos aficiones de igual manera). El vaso de Millar es zumito, pero el de Wiggins podría pasar por gasolina sin plomo. No se equivoquen: aquí se va con la legalidad por delante. Los métodos internos que mantenía el equipo para controlar a sus corredores serán sustituidos por los de Rasmus Damsgaard o Dan Catlin, quizás los dos mejores galenos en la materia, por próxima y expresa elección de Jonathan Vaughters, el director deportivo. Los chicos de la “Argyle Armada” (en relación a su peculiar vestimenta con motivos de rombos, casi omnipresentes en ruta y crono) ya son ProTour, condición “sine qua non” para garantizarse la estela de buena imagen que llevan obteniendo desde 2005, por mucho que, en cuanto a réditos deportivos, no se recoja nada obteniendo la licencia de ProTeam.
Fariseos y mezquinos atañen su establecimiento como equipo en Girona, durante los meses de competición, a la relación que siempre tuvo Lance Armstrong (tan supuestamente como Garmin) con esta tierra y los tejemanejes que se trajo con su “salud” en según que épocas; olvidaban, claro, que Girona es la ciudad con mayor renta per cápita del territorio español, y la ciudad con mejor clima, calidad de vida y accesos por transportes al extranjero de todas las grandes plazas mediterráneas. Algún sinvergüenza se atrevió a dar como seguro un positivo de Christian Vande Velde en el Tour de Francia por su sorprendente prestación, y aún mantiene, con más orgullo que razón, su postura alegando un ocultamiento de ASO para salvar su demacrada imagen; pasan por alto, como antes, el hecho de que Vande Velde SIEMPRE fue gregario de otros hasta 2008, que fue líder del último Giro y se mantuvo en las posiciones de honor de la carrera durante diez días con resultados muy regulares, y que ganó el Tour de Missouri con brillantez, incluyendo montaña y contrarreloj, apenas mes y medio después de la “Grande Boucle” (mientras el hipócrita de Bernhard Kohl, ese que anunció tormenta y luegó se calló -por cosas de la omertà-, arrastraba su cadáver a puntos rojos por la Vuelta a Alemania -hablando de cadáveres en descomposición-).
Presentarles ahora, después de haber sido el mejor equipo no-ProTour de la temporada 2008, puede resultar cínico, pero hablar de su unidad colectiva y de su compañerismo nunca está de más, sobre todo cuando muchos equipos nuevos (realmente, la evolución de Slipstream en 2008 lo convertía en “vino añejo en odres nuevos”) se comportan en su interior de forma individualista. La plantilla se ha reunido un año más para hacer “stage” de pretemporada antes que cualquier equipo; lo ha hecho en Boulder, Colorado, donde se han vendido el doble de entradas que en 2008 para una presentación en familia (martes 25), con asistencia de todos los grandes medios y un gran escenario donde los 28 corredores se sentaron fente al público como iguales, sin preferencias, según fueron entrando. Vaughters, otrora amplio en sus discursos, fue ese día muy parco en palabras: “Durante la temporada 2008 miramos a los ojos a los escépticos y corrimos con dignidad, pasión y honor. Nos encontrábamos ante una verdadera cruzada. Estábamos delante, y mezclados entre los mejores, pero nos concentramos tanto en la recepción que nos brindaba el colectivo ciclista que, algunas veces, nos olvidamos de ir más allá y ganar. Y sé que podemos obtener más victorias que este año. Debemos a los fans, a los sponsors y todos los que nos apoyan, la belleza y la emoción de vencer. Hemos terminado con nuestra cruzada. Ahora tenemos la obligación de ganar“.
Y así será. Las caras nuevas, tan sólo cinco, denotan que Vaughters y sus hombres son y han sido especialistas en recuperar corredores, con buenas intenciones pero con un pasado oscuro. El propio Bradley Wiggins, que ahora se asentará definitivamente en la ruta, tras dominar por completo la persecución y abandonar a su querido Mark Cavendish por acuerod mutuo en la Madison, es el más llamativo de esos “newcomers”, y los finos desempeños sobre la “cabra” del de Manchester serán, a buen seguro, baza fundamental para buenas victorias. Otro tanto corresponderá a Hans Dekkers, que salvó “in extremis” la temporada 2008 con su victoria en el Sluitingprijs ante Tom Boonen, y que busca aquí las buenas sensaciones que tuvo un día atrás en Rabobank Continental; también será la oportunidad de lucimiento, a una edad ya veterana, para el flamante medallista en Varese Svein Tuft, otro de los grandes contrarrelojistas que llegan a un equipo el cual, sin ninguna razón particular más que la intención de mejora técnica de Vaughters, que ha llevado al conjunto a ser infalible en las contrarrelojes por escuadras, como manifestó Millar en una reciente entrevista, atreviéndose, y con mucha razón, a decir que tienen a todos los grandes croners mundiales… salvo al propio Fabian Cancellara. Otro caso al margen de las llegadas será el retorno a la primera línea, quién sabe si definitivo y en el plano mental igualmente, de un Tom Danielson que se ha recuperado de sus fracturas en los brazos.
El resto del bloque se mantiene invariable, con las únicas bajas de Christophe Laurent y Jonathan Patrick McCarty. Vande Velde, Millar, Zabriskie y el joven Martijn Maaskant serán las piedras angulares de este quinto proyecto. Sabemos ya que Danielson acudirá al Giro y al Tour, y en ambas carreras, en función de cómo se desarrolle su rehabilitación, podrá ser fiel escudero o líder de garantías. Merecerá un seguimiento especial todo lo que hagan durante la primera semana del Tour, ya que uno de los suyos se puede vestir de líder por la combinación “CRI en Mónaco + CRE en Montpellier + probables abanicos camino de Perpignan”. Es esta última variable la que mayor miedo causa ya no sólo entre sus rivales, sino entre varios candidatos a la genweral, a los que no preocupa tanto el tener un Mont-Ventoux a 24 horas de París, como tener que sortear las fortísimas rachas de viento del Golfo de León, sobre las que algunos conjuntos ya trabajan aparte para evitar posibles sustos.
Por otro lado, deberemos seguir con atención las progresiones de Dan Martin, que dará un paso más y correrá, a buen seguro, una de las GT a buen nivel, y también de Tom Peterson, quizás el mejor talento original de la factoría de Colorado. No se puede pasar por alto un ramillete de buenos corredores, como el “kiwi” Julian Dean, Ryder Hesjedal, el incombustible Magnus Bäckstedt, Tyler Farrar (buen final de 2008 para el americano), Chris Sutton (ausente en el training camp de Boulder por sus compromisos en pista) o Danny Pate. La “cuota nacional” del equipo se mantiene con los habituales: el pistard y llanero Mike Friedman, William Frischkorn (no lo olviden: sólo Samuel Dumoulin le separó de ganar una etapa del Tour en 2008), el bigotudo Steven Cozza o Jason Donald. Juntos aspitan a irse por encima de los 12 victorias del pasado ejercicio, para perpetuar el ciclismo en Estados Unidos (herido de gravedad con la suspensión de Georgia), defender el deporte más limpio y seguir construyendo castillos contra la perversión… aunque sea en Girona.
Bernaudeau renuncia a sus orígenes
Las cosas han cambiado para Jean-René Bernaudeau. El que estuviese a punto de ser campeón del mundo en los Mundiales de ruta de Valkenburg ‘79 (fue bronce, pero una reclamación del equipo alemán contra Jan Raas, al cerrar éste en el sprint final a “Didi” Thurau, estuvo a punto de volverse en contra del equipo teutón y eliminar a los dos primeros) montó hace ya ocho temporadas una modestísima “pirámide” de formación ciclista en la región costera del Vendée, con Bonjour como patrocinador y muchos jóvenes talentos de la región obteniendo su primera oportunidad de la mano del insigne mecenas galo. Hoy, las cosas han cambiado. El patrocinador del equipo es estable y más “local” que nunca (no en vano, Bouygues Télécom, que entró en el equipo en 2005, es una empresa de telefonía con fuerte presencia en el equipo de Les Essarts, donde acabó hace tres temporadas una etapa del Tour con victoria de Tom Boonen), el Vendée U sigue ahí y surte cada año de nuevos talentos no sólo al equipo “nodriza”, sino también a todo el pelotón francés; sin embargo, sólo 14 corredores de los 27 que formarán la plantilla de 2009 habrán tomado la alternativa gracias a la estructura de Bernaudeau, tan denostada durante los últimos años como “equipo 20″ o “equipo 18″ del ProTour, como esperanzadora puede serlo el año que viene.
Bien es cierto que no se ha producido un auténtico “lavado de cara”, pero si una reestructuración muy seria. La primera línea del equipo va a estar formada por casi todos los nuevos fichajes, más algún que otro habitual. Entre esas siete incorporaciones (pudieron ser ocho, pero finalmente el marfileño Bassirou Kante, un antojo de Bernaudeau y sus aficiones coloniales -como la de comprarse casa en Martinica y traer de allí a Yohann Genè y Rony Martias, finalmente buenos profesionales-, correrá en Vendée U en 2009), destaca la producida ayer: el japonés Yukiya Arashiro, al que podemos calificar sin tapujos como el mejor ciclista nipón de la historia, superior a los de su generación, a gente experimentada ya en Europa como Fumi Beppu, y también a todos los que, en su día, dieron un tímido salto hacia el Viejo Continente con el equipo suizo Frank – Toyo, a inicios de los ‘90. Estamos ante un corredor que puede lograr, sin exageraciones, cuatro o cinco victorias para los de verde-azul en el próximo ejercicio. Es realmente completo: muy rápido (a la altura de los Furlan, Hinault, Hutarovich… en otros equipos franceses), relativamente buen escalador, pero, sobre todo, un luchador de tomo y lomo, que no sacrifica una buena sesión de lucimiento por ser más veloz que sus rivales en los últimos instantes. El propio Bernaudeau dice que “tiene un gran potencial [...] Quizás nos planteemos alinearlo en una GT“, lo cual sólo hace reafirmar esas condiciones que se le presuponen desdepués de varias temporadas exitosas en Japón (no lo olviden: sólo tiene 25 años). Su incorporación supone la guina a un proyecto que se ha surtido de numerosas influencias ajenas a la gran cantera del Vendée, y que, en un cierto paralelismo con la renovación del anquilosado Milram, pasa del vagón de cola a posiciones mucho más desahogadas de la primera división mundial.
Completan el cartel de altas seis franceses. Sobre todos ellos, tres jóvenes que tirarán del carro a corto o medio plazo: Pierre Rolland, un hombre que dejó sus ecos durante todo el 2008, en especial con aquella frustrada cabalgada en Dauphiné, y que va a explotar con toda seguridad en 2009 sus habilidades como “hombre total”, capacitado para brillar en la montaña, en las grandes clásicas o, incluso, en sprints algo más reducidos de los habitual; Cyril Gautier, flamante campeón de Europa sub23 en Verbania y sexto en la llegada de los Mundiales de Varese ganados por Fabio Duarte, con una buena experiencia en el calendario nacional tras 18 meses de enormes resultados con Bretagne; y Steve Chainel, que pasó por fin a la carretera tras varios años curtiéndose en el CX (sigue haciéndolo a día de hoy, aunque se le está atragantando la Challenge francesa, donde no consigue batir a Mourey, y no está tomando la iniciativa para correr en el extranjero) y logró, contra todo pronóstico, la victoria en el Circuito de Lorena durante cinco días de locura estratégica en el este francés. Completan el capítulo de recién llegados tres corredores: Franck Bouyer, retirado hasta hace unas pocas semanas y felizmente curado de sus problemas de narcolepsia; William Bonnet, harto de ser no sólo lanzador de Hushovd, sino a veces también de otros con menos caché que él para las “volate”; y Guillaume le Floch, otro joven luchador y muy regular, que puede encontrar fácilmente empleo como gregario si su progresión, tardía pero segura, no se termina de confirmar con este salto hacia delante.
Entre las viejas huestes podemos encontrar a los hombres que han dado lustre al equipo durante años. El alma de este equipo sigue siendo el estrambótico, pero genial, “Titi” Voeckler, bien escoltado por el siempre irregular Pierrick Fédrigo y por la sensación del equipo en 2008: un Yuri Trofimov que deberá plantearse su continuidad en el BTT si quiere, como apunta, ser un hombre de referencia en la ruta. Por detrás, la “escoba” de triunfos que un equipo grande necesita como cuota la recogerán los Saïd Haddou, Johann Tschopp o un cada vez más asentado y eficaz Sébastien Turgot, tercero en la última París – Tours (fuga mediante). Aun así, lo más llamativo son las salidas: se marcha el último reducto español de un equipo que llegó a tener cuatro corredores de la rojigualda en nómina, el catalán Xavi Florencio, que salió por la puerta de atrás del equipo al que dio su mejor triunfo en 2006 (San Sebastián) para ser uno de los puntales del nuevo Cervélo TestTeam de Carlos Sastre. Sale también un hombre en franca progresión como Jérôme Pineau, que buscará vivir una segunda juventud como verdadero capitán en las Ardenas (positivo de “Schumi” mediante) en el revolucionario Quick·Step de Patrick Lefévère; no siendo esto suficiente, retorna para su “madre patria” de Rabobank el “recomendado” de Jacques Hanegraaf, Stef Clement, al que parecen de nuevo apreciar en un equipo directivo muy convulso como el holandés, con las llegadas al puente de mando de Erik Dekker y, sobre todo, el inexperto Harold Knebel el año pasado (los mismo que forzaron la salida de Dekker por sospechas infudadas). No serán tampoco olvidados Aurélien Clerc (sin equipo a día de hoy; su marcha se compensó con la llegada de Bonnet), Anthony Geslin ni Dimitri Champion (curioso prospecto de contrarrelojista y rodador, poco estilado entre los atletas galos hoy día). Con todo, no está de más tener en cuenta el claro repunte en resultados e imagen que experimenta, desde un tiempo a esta parte, una “Francia en positivo”, que tiene a Bouygues Télécom como el ejemplo más llamativo. Por mucho que Bernaudeau esté renunciando a sus orígenes.
Sólo tú haces el barro memorable

Si el último mes de ciclocross no te transmite nada, si de él no has aprendido, si piensas que nada ha cambiado, es que estás muerto. Creíste en un futuro de dos, en el de Boom y Albert, que fuese sólo de uno el próximo invierno, por retirada del más “largo” sobre el más apuesto. Creíste en los ‘cross del futuro, en los que veinte hombres pueden acceder a la victoria, en la que la épica se sustituye por la prodigada igualdad. Sólo te parece que existe eso. ¿Acaso todos los hombres son iguales? ¿Acaso el ciclo de la vida tiene que reproducirse sobre dos ruedas? Es para tí Sven Nys una sombra más del “veldrit”, como De Clercq, como Pontoni, como Thaler, como los hermanos De Vlaeminck. Seguro que lo enviarías al olvido, como Ovidio con su patria, y le mandarías como únicos objetos de acompañamiento a sus contemporáneos Wellens, Groenendaal o Vervecken. ¿Acaso los meterías en un paquete de Seur 8:30 a Hong Kong, donde se celebrará cross internacional a finales de febrero, probablemente “indoor”?
Hoy te perdiste una batalla memorable, contra los elementos, pero también contra uno mismo. Si hace dos años era lodo, hoy era nieve. ¿Acaso ver argentinos gritando como pachuchos en una bombonera de hierro te parecía más atractivo? A los que estaban aguantando los -2º C en Hamme-Zogge, lo que hagan dos tiarrones con una pelotita color “verde Slazenger” no les importaba. A las 15 horas, como una pradera helada de Mnichovo Hradiště, las que tanto le gustan al checo Martin Bína para ganar pruebas que no lograría fuera. A las 16 horas, como si las nevadas fuesen erradicadas de la faz de la tierra mañana mismo. No hacen falta más alicientes si la carrera viene animada por lo que la condiciona. Como en Oudenaarde, donde la pesadilla era ver dos subidas dignas de Mundial de ruta en un circuito de apenas 3 kilómetros. Como en Niel, con sus vueltas de 9 minutos y el barro que se clavaba hasta en las axilas. Y si las bicis volaban en el parque de Hasselt hace un año, ayer se agarraban como el puerto más rugoso de la umbría pirenaica. Da igual que los botes de conserva de Van Kasteren le peguen la gripe a todo el fidea, que Albert se rompa un brazo o que a Boom le dé “colitis”. Tú estás ahí, no importa quien corra, porque lo que queda al final es una lucha, una estatua de terracota sin pintar que alza los brazos sin poderse limpiar la cara, y una lista de clasificados donde el primero es reconocido, y luego vienen todos los demás sin flores ni recuerdo.
Ayer viste a Wellens vaticinar una exhibición hoy, donde fue por última vez un grande, un hombre realmente grande, un campeón por encima de otros campeones. Olvidaste que los percances y los sofocos momentáneos se aprovechan, pero no se perpetuan, para desgracia de uno. Sven Nys, con sus centenares de pruebas ganadas, con su idiosincrasia y su carácter, con su mala suerte en los mundiales, siempre será para tí Sven Nys. Cuando este mozo de gesto huraño y calva incipiente entra en estado de trance, nadie puede seguirle la rueda. Su eterna Colnago, heredada desde Rabobank a Landbouwkrediet, quizás en presión económica y moral de su proveedor por seguir contando con él, es como el Super-Ferrari de tu amigo Pierre Nodoyuna, el de los Autos Locos; el que soltaba chinchetas por su tubo de escape para frenar a los demás. Klaas Vantornout, que no tiene la “salsa campera”, el espíritu de sus compañeros de generación, te hace pensar que es posible, como con Wellens, un “quinto poder”, y a su vez un “sexto poder” (Peeters, 14º), y un “séptimo”, y un… pero te equivocas: bajo esa nieve que reaparece cada cinco minutos, que tapa los surcos de las ruedas punteras, hay “topitos” que frenan el avance del único opositor a esa fuerza sobrenatural criada en Baal.
Aunque te tapes con tu mantita en plena Península Ibérica, donde el sol asoma sin piedad pero no calienta, y pidas “caldo” para tí y para los que se dejan la piel entre las vallas “ahí arriba”, Nys no necesita descanso. Conserva la elegancia en el rodar, como un Gianni Bugno con frenos Cantilever en el manillar, hasta para limpiarse levemente la pechera, algo innecesario poe la ausencia de barro, y celebrar sin efusividad la victoria. Porque, a pesar de lo brillante y de lo trascendental de su triunfo, nada está hecho hasta el mes de Enero, cuando lleguen las citas importantes. Porque aún no los has visto a todos. No has subido con ellos a los montes de Igorre, ni transitado por una playa de Hofstade que estará desierta este año, ni entrarás con nosotros al velódromo de Roubaix, tres meses antes de la prueba de ruta. No correrás entre cerezos y pinos en Overijse, ni bajo la noche de Diegem. No lo vivirás sin todo lo que trae consigo. Porque sólo tú haces el barro memorable.
Y la nieve desterrará a los poderosos

Alguien de arriba deseaba una victoria de Fidea para justificar la igualdad y la grandeza del ciclocross. Y Dios, Alá o lo que quiera que hay en ese cielo, envió aguanieve a Flandes para preparar el que fue, de momento, segundo cross de auténtica leyenda de esta temporada, el que pasará al recuerdo cultural de Flandes junto con el Koppenbergcross del pasado día 1… y con lo que pueda venir, mañana mismo, en el lodazal que los organizadores de Hamme-Zogge vienen mascando y masticando para la cuarta manga del Superprestigio. Apareció la nieve, real en las pruebas de junior y sub23 y transformada en aguanieve para los elite, que corrieron con tiritona bajo un cielo ennegrecido de rato a rato y escasos 4º C en las inmediaciones del parque municipal de Hasselt, en el que Landbouwkrediet, que ya se frotaba las manos con la prolongada lesión de Niels Albert y los problemas urinarios de anteayer sufridos por Lars Boom, se quedó helado frente a un cúmulo de despropósitos sólo achacables a la mala suerte. La victoria del gran peleón Bart Wellens, la primera de esta campaña para el ex-campeón mundial, llegó tanto por brillantez del de Vorselaar como por demérito de sus verdaderos rivales de hoy: Sven Nys y, sobre todo, Rob Peeters, el niño que quiere ser hombre, como sus compañeros de generación que ya dominan las campas.
Hans van Kasteren, mánager actual de Fidea, podría buscar una palabra española para definir las sensaciones que le acaba de producir la cuarta edición de este joven circuito en las cercanías de Zolder, pero no encontraría un equivalente al inglés “Relieve”: una especie de liberación corporal del sufrimiento, para sentirse en la gloria, la que le confiere el que ordenó sacar los copos a paseo en la tarde-noche flamenca. Quedó enterrada la leyenda de Pauwels y su excesivo conservadurismo: al fin tuvo a bien pegarse a una rueda verdaderamente inalcanzable para los demás, como lo fue la de Nys, y pasó al ataque toda vez que el genio del cross internacional pasó por su primer momento de infortunio: un enganchón conjunto con las cintas de plástico que delimitan la pista, producido entre él y Zdenek Stybar, que libró rápidamente la papeleta mientras Nys requería la colaboración de un espectador para sacar el plástico de entre los “cuernos” del manillar. La otra gran concatenación de hechos desfavorables para el de Baal llegó en la penúltima vuelta, justo después de pasar los boxes: un pinchazo en una de las numerosas zonas de barro mezclado con copos sin cuajar (¡pegajosa mixtura!) le condenó al amplísimo grupo de persecución de los cuatro hombres en cabeza, los cuales marcharon siempre a distancias prudenciales entre sí. El pupilo de Gérard Bulens tuvo que conformarse con la quinta plaza, toda vez que Erwin Vervecken, quien no cumplió sus amenazas de resurgimiento tras su cuarto puesto en Gavere el día 16, lo superó en el sprint.
Más cerca lo tuvo Peeters, gran escudero de Nys al salir a por los dos Fidea tras el primer problema de su líder. No negaré que llegué a soñar con que el discípulo de Luca Guercilena pudiese repetir lo que ocurrió, el pasado 4 de Enero, en Sint-Niklaas, donde, en un terreno mucho más seco que el de hoy, pudo con Sven Vanthourenhout para sumar su primer triunfo como pro. Al de Geel se lo llevó una valla de cartón en una zona revirada, justo cuando parecía que su último arreón para superar a Wellens y pelear decididamente por la victoria llegaría al momento. Los Fidea jugaron muy bien sus bazas: controlaron el arreón inicial de Nys, primero acompañado de Thijs Al y luego de Pauwels; luego se movió Wellens hacia delante, sobrepasando a un intrépido Groenendaal, de menos a más en este año de CX, para tomar la punta poco después, no sin un par de caídas sin importancia; finalmente, la ligereza sobre el barro y su veteranía le dieron mucho más “punch” en los últimos compases que el que tenía un ya desgastado Pauwels, su bisoño sucesor a las órdenes de Van Kasteren. Tiene el terreno ideal para doblar triunfos mañana en Hamme-Zogge, donde se vistió hace dos temporada de tricolor por última vez hasta ahora en su carrera profesional. Tiene todas las papeletas para plantar (¡sin mala suerte para aquél!) cara a Nys mañana y demostrar que la nieve (y otros muchos factores) desterrarán a los poderosos.
Cuando no basta con ser los mejores

Seguro que conocen el equipo Supermercados Froiz, de largo el conjunto más exitoso y profesional entre cuantos han pasado por el panorama amateur en los últimos tiempos. La cantera gallega ha surtido de numerosísimos corredores al campo profesional en lo que llevamos de siglo, y su trabajo de imagen como equipo, en las carreteras y fuera de ellas, es excepcional. En la temporada 2008 se han aprovechado de la “fiebre de recalificaciones” que vivió el campo Elite/sub23 con las desbandadas de varios equipos (sobre todo la del Relax-GAM), incorporando a sus filas a corredores con calidad más que demostrada para estar en profesionales, como Raúl García de Mateo, Pablo de Pedro, Óscar García-Casarrubios o Ángel Vallejo. Todos ellos han contribuido a hacer de Super Froiz el mejor equipo del ránking de la RFEC en el pasado ejercicio, acumulando casi una treintena de victorias, sobre las que destacaron dos: la Volta a Galicia, la carrera de la tierra y principal objetivo del año, de manos del propio Casarrubios, y la Bizkaiko Bira sub23, en la que mi paisano Marcos García, corredor de San Martín de Valdeiglesias que correrá en 2009 con Xacobeo tras probar durante el verano con ellos, demostró su garra, su esfuerzo y sus excelentes dotes innatas para este deporte llevándose la general con dos cortes providenciales en las dos últimas etapas.
En los alrededores de Bilbao todavía les pitan los oídos al recordar los berridos del jefe de todo este equipo, Evaristo Portela, anunciando a viva voz tras la cuarta y última etapa de la Bira que “tengo el mejor equipo sub23 de España”. Y lo mejor de todo ello es que se ha conseguido mediante trabajo de equipo, mediante generosidad y compañerismo, un compañerismo que está a flor de piel y que desborda por toda la plantilla, que ha integrado a los recalificados en el grupo e incluso ha llegado a forzar fichajes por acuerdo informal de todo el grupo. Hay gente con una pasión bárbara por este deporte, que lo vive y lo disfruta desde el mismo momento en que salen a entrenar cada mañana. Sin embargo, esa concordia y ese buen hacer derrochados durante 2008, que han dotado a Froiz de una inercia de imbatibilidad asombrosa, pueden romperse antes de que finalice el año. En las altas esferas de la escuadra no se están haciendo las cosas bien; si otros años la plantilla estaba cerrada y más que cerrada con las primeras heladas de Noviembre, hoy por hoy nadie en ese equipo, salvo tres o cuatro casos muy contados, tiene siquiera un contrato asegurado con la escuadra azul, roja y blanca (no hablemos ya de calendario).
La plantilla, que contó con 26 corredores a inicios de 2008 y finalmente se quedó en unos respetables 25, va a sufrir un recorte muy sospechoso de ciclistas en 2009, para ajustarse en torno a 21 ó 22, en cierta medida ocasionado por el nuevo reglamento de la RFEC, que obliga a que los equipos federados no pasen de 25. Eso llevará al staff técnico de Froiz a mantenerse tres fichas por debajo del máximo, con el fin de aprovechar las “rebajas” con corredores profesionales que no encuentren acomodo y quieran reclificarse, más algún “repescado” de los que sean dados de baja. Aún no se conocen las altas ni las bajas, lo que da una idea fidedigna del secretismo dudoso sobre el que se están moviendo las cosas en Galicia. Con las tres plantillas españolas en Continental y buena parte del pelotón portugués aún por echar el cerrojo en cuestiones de mercado, algunos de los hombres fuertes pueden regresar al campo profesional y evitar lo que parece un ERE al estilo ciclista, con los corredores que menor implicación tuvieron en el éxito pasado fuera del plantel de 2009. Los proveedores de material parecen tener constancia de una reducción de volumen en sus albaranes, entre elementos para uso diario y de repuesto, y, además de todo ello, un “lobby” de presión interno del equipo, que gestiona una parte importantísimo de los corredores no gallegos del equipo, mueve hilos sin ningún control para garantizar que una docena de sus corredores se mantengan en vereda.
Para los que no pertenecen a ninguno de los tres grupos claros (los “capos”, los autóctonos y el propio “lobby”), la solución sólo es esperar una llamada de Portela durante la próxima semana, para negociar contrato o verse en la calle (sin denuncia posible, ya que en estos niveles la gente se mueve “por palabras”, no “por textos”), con la ilusión, cada vez menor, de permanecer en un grupo en el que aumentan su pecunia como en ningún otro, y se aseguran la mejor calidad en todo, menos en profesionalidad. No se está dando buena imagen, y eso acabará repercutiendo en toda la categoría, por mor de la representatividad de Froiz entre el colectivo amateur. Con todo esto, al equipo sólo le queda tomarse la situación con filosofía y buen humor. Los enfados y sufrimientos ya llegarán en los próximos días. Más de uno se está arrepintiendo de no coger cuando debía ese contrato de “capo” en una escuadra menor, mientras otros pueden acabar de reponedores (en Super Froiz, claro está), taxistas, albañiles… o en la era, de temporeros, de sol a sol. De todas maneras, si la cosa se pone fea, estimados corredores, no lo duden: pidan unas chapitas a su tienda Froiz más cercana, atorníllense el traje de tuno y bajen a cantarle a Portela en su balcón, con voces quedas. Si una cadena de TV lo hizo, ustedes, que son humildes como nadie, ¿por qué no van a hacerlo?

