Bernaudeau renuncia a sus orígenes
Las cosas han cambiado para Jean-René Bernaudeau. El que estuviese a punto de ser campeón del mundo en los Mundiales de ruta de Valkenburg ‘79 (fue bronce, pero una reclamación del equipo alemán contra Jan Raas, al cerrar éste en el sprint final a “Didi” Thurau, estuvo a punto de volverse en contra del equipo teutón y eliminar a los dos primeros) montó hace ya ocho temporadas una modestísima “pirámide” de formación ciclista en la región costera del Vendée, con Bonjour como patrocinador y muchos jóvenes talentos de la región obteniendo su primera oportunidad de la mano del insigne mecenas galo. Hoy, las cosas han cambiado. El patrocinador del equipo es estable y más “local” que nunca (no en vano, Bouygues Télécom, que entró en el equipo en 2005, es una empresa de telefonía con fuerte presencia en el equipo de Les Essarts, donde acabó hace tres temporadas una etapa del Tour con victoria de Tom Boonen), el Vendée U sigue ahí y surte cada año de nuevos talentos no sólo al equipo “nodriza”, sino también a todo el pelotón francés; sin embargo, sólo 14 corredores de los 27 que formarán la plantilla de 2009 habrán tomado la alternativa gracias a la estructura de Bernaudeau, tan denostada durante los últimos años como “equipo 20″ o “equipo 18″ del ProTour, como esperanzadora puede serlo el año que viene.
Bien es cierto que no se ha producido un auténtico “lavado de cara”, pero si una reestructuración muy seria. La primera línea del equipo va a estar formada por casi todos los nuevos fichajes, más algún que otro habitual. Entre esas siete incorporaciones (pudieron ser ocho, pero finalmente el marfileño Bassirou Kante, un antojo de Bernaudeau y sus aficiones coloniales -como la de comprarse casa en Martinica y traer de allí a Yohann Genè y Rony Martias, finalmente buenos profesionales-, correrá en Vendée U en 2009), destaca la producida ayer: el japonés Yukiya Arashiro, al que podemos calificar sin tapujos como el mejor ciclista nipón de la historia, superior a los de su generación, a gente experimentada ya en Europa como Fumi Beppu, y también a todos los que, en su día, dieron un tímido salto hacia el Viejo Continente con el equipo suizo Frank – Toyo, a inicios de los ‘90. Estamos ante un corredor que puede lograr, sin exageraciones, cuatro o cinco victorias para los de verde-azul en el próximo ejercicio. Es realmente completo: muy rápido (a la altura de los Furlan, Hinault, Hutarovich… en otros equipos franceses), relativamente buen escalador, pero, sobre todo, un luchador de tomo y lomo, que no sacrifica una buena sesión de lucimiento por ser más veloz que sus rivales en los últimos instantes. El propio Bernaudeau dice que “tiene un gran potencial [...] Quizás nos planteemos alinearlo en una GT“, lo cual sólo hace reafirmar esas condiciones que se le presuponen desdepués de varias temporadas exitosas en Japón (no lo olviden: sólo tiene 25 años). Su incorporación supone la guina a un proyecto que se ha surtido de numerosas influencias ajenas a la gran cantera del Vendée, y que, en un cierto paralelismo con la renovación del anquilosado Milram, pasa del vagón de cola a posiciones mucho más desahogadas de la primera división mundial.
Completan el cartel de altas seis franceses. Sobre todos ellos, tres jóvenes que tirarán del carro a corto o medio plazo: Pierre Rolland, un hombre que dejó sus ecos durante todo el 2008, en especial con aquella frustrada cabalgada en Dauphiné, y que va a explotar con toda seguridad en 2009 sus habilidades como “hombre total”, capacitado para brillar en la montaña, en las grandes clásicas o, incluso, en sprints algo más reducidos de los habitual; Cyril Gautier, flamante campeón de Europa sub23 en Verbania y sexto en la llegada de los Mundiales de Varese ganados por Fabio Duarte, con una buena experiencia en el calendario nacional tras 18 meses de enormes resultados con Bretagne; y Steve Chainel, que pasó por fin a la carretera tras varios años curtiéndose en el CX (sigue haciéndolo a día de hoy, aunque se le está atragantando la Challenge francesa, donde no consigue batir a Mourey, y no está tomando la iniciativa para correr en el extranjero) y logró, contra todo pronóstico, la victoria en el Circuito de Lorena durante cinco días de locura estratégica en el este francés. Completan el capítulo de recién llegados tres corredores: Franck Bouyer, retirado hasta hace unas pocas semanas y felizmente curado de sus problemas de narcolepsia; William Bonnet, harto de ser no sólo lanzador de Hushovd, sino a veces también de otros con menos caché que él para las “volate”; y Guillaume le Floch, otro joven luchador y muy regular, que puede encontrar fácilmente empleo como gregario si su progresión, tardía pero segura, no se termina de confirmar con este salto hacia delante.
Entre las viejas huestes podemos encontrar a los hombres que han dado lustre al equipo durante años. El alma de este equipo sigue siendo el estrambótico, pero genial, “Titi” Voeckler, bien escoltado por el siempre irregular Pierrick Fédrigo y por la sensación del equipo en 2008: un Yuri Trofimov que deberá plantearse su continuidad en el BTT si quiere, como apunta, ser un hombre de referencia en la ruta. Por detrás, la “escoba” de triunfos que un equipo grande necesita como cuota la recogerán los Saïd Haddou, Johann Tschopp o un cada vez más asentado y eficaz Sébastien Turgot, tercero en la última París – Tours (fuga mediante). Aun así, lo más llamativo son las salidas: se marcha el último reducto español de un equipo que llegó a tener cuatro corredores de la rojigualda en nómina, el catalán Xavi Florencio, que salió por la puerta de atrás del equipo al que dio su mejor triunfo en 2006 (San Sebastián) para ser uno de los puntales del nuevo Cervélo TestTeam de Carlos Sastre. Sale también un hombre en franca progresión como Jérôme Pineau, que buscará vivir una segunda juventud como verdadero capitán en las Ardenas (positivo de “Schumi” mediante) en el revolucionario Quick·Step de Patrick Lefévère; no siendo esto suficiente, retorna para su “madre patria” de Rabobank el “recomendado” de Jacques Hanegraaf, Stef Clement, al que parecen de nuevo apreciar en un equipo directivo muy convulso como el holandés, con las llegadas al puente de mando de Erik Dekker y, sobre todo, el inexperto Harold Knebel el año pasado (los mismo que forzaron la salida de Dekker por sospechas infudadas). No serán tampoco olvidados Aurélien Clerc (sin equipo a día de hoy; su marcha se compensó con la llegada de Bonnet), Anthony Geslin ni Dimitri Champion (curioso prospecto de contrarrelojista y rodador, poco estilado entre los atletas galos hoy día). Con todo, no está de más tener en cuenta el claro repunte en resultados e imagen que experimenta, desde un tiempo a esta parte, una “Francia en positivo”, que tiene a Bouygues Télécom como el ejemplo más llamativo. Por mucho que Bernaudeau esté renunciando a sus orígenes.


Cada vez echa menos mano de la cantera… pero el Vendée U ha fichado a uno de los corredores más talentosos para la bicicleta en general que he visto nunca, Arnoud Jouffroy. Seguro que acaba siendo un corredorazo.
Antes que a Kante imagino que subirán a Réza, otro ciclista joven ‘de color’, que ganó un parcial en la Vuelta a Madrid sub23.
Coen
26/11/2008 a 16:16
Hola Daniel, encantado si has sido tú quien dejo el comentario en mi blog. El tuyo es estupendo. Ya ves que te he cogido sin permiso el articulo de LeMond, pero era una pasada que los fans de él tenemos que agradecerte. Visitame cuando quieras, yo leo casi todo lo que escribes. Para mí, Bernaudeau ha querido hacer un sucedanéo con Bouygues y Vendde U del Renault y del Super U. Creo que en parte lo ha conseguido y que su política de apoyo a la cantera esta bien, pero tiene que abrirse a nuevos corredores, el ciclismo francés no levanta cabeza. La última gran generación fue la de Jalabert, Leblanc y Brochard. A mí entender. Un saludo.
Ezequiel Cala
28/11/2008 a 01:47