Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

La “Argyle Armada”, un castillo en el aire contra la perversión

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Podrían pasar por Starsky y Hutch pero vestidos con look “Miami Antivicio”; son, sin embargo, los dos vagones de cabeza de la locomotora que arrasará por cualquier planicie del Viejo Continente, siempre que comparezcan juntos durante el próximo año. Reconoceré, antes que nada, mi favoritismo por el Garmin – Slipstream, reconocible simplemente como “el equipo de Doug Ellis”, ese exitoso informatico reconvertido a mánager de éxito (haciendo otro Cycling Manager no hubiese obtenido la misma repercusión, aunque habría mezclado sus dos aficiones de igual manera). El vaso de Millar es zumito, pero el de Wiggins podría pasar por gasolina sin plomo. No se equivoquen: aquí se va con la legalidad por delante. Los métodos internos que mantenía el equipo para controlar a sus corredores serán sustituidos por los de Rasmus Damsgaard o Dan Catlin, quizás los dos mejores galenos en la materia, por próxima y expresa elección de Jonathan Vaughters, el director deportivo. Los chicos de la “Argyle Armada” (en relación a su peculiar vestimenta con motivos de rombos, casi omnipresentes en ruta y crono) ya son ProTour, condición “sine qua non” para garantizarse la estela de buena imagen que llevan obteniendo desde 2005, por mucho que, en cuanto a réditos deportivos, no se recoja nada obteniendo la licencia de ProTeam.

Fariseos y mezquinos atañen su establecimiento como equipo en Girona, durante los meses de competición, a la relación que siempre tuvo Lance Armstrong (tan supuestamente como Garmin) con esta tierra y los tejemanejes que se trajo con su “salud” en según que épocas; olvidaban, claro, que Girona es la ciudad con mayor renta per cápita del territorio español, y la ciudad con mejor clima, calidad de vida y accesos por transportes al extranjero de todas las grandes plazas mediterráneas. Algún sinvergüenza se atrevió a dar como seguro un positivo de Christian Vande Velde en el Tour de Francia por su sorprendente prestación, y aún mantiene, con más orgullo que razón, su postura alegando un ocultamiento de ASO para salvar su demacrada imagen; pasan por alto, como antes, el hecho de que Vande Velde SIEMPRE fue gregario de otros hasta 2008, que fue líder del último Giro y se mantuvo en las posiciones de honor de la carrera durante diez días con resultados muy regulares, y que ganó el Tour de Missouri con brillantez, incluyendo montaña y contrarreloj, apenas mes y medio después de la “Grande Boucle” (mientras el hipócrita de Bernhard Kohl, ese que anunció tormenta y luegó se calló -por cosas de la omertà-, arrastraba su cadáver a puntos rojos por la Vuelta a Alemania -hablando de cadáveres en descomposición-).

Presentarles ahora, después de haber sido el mejor equipo no-ProTour de la temporada 2008, puede resultar cínico, pero hablar de su unidad colectiva y de su compañerismo nunca está de más, sobre todo cuando muchos equipos nuevos (realmente, la evolución de Slipstream en 2008 lo convertía en “vino añejo en odres nuevos”) se comportan en su interior de forma individualista. La plantilla se ha reunido un año más para hacer “stage” de pretemporada antes que cualquier equipo; lo ha hecho en Boulder, Colorado, donde se han vendido el doble de entradas que en 2008 para una presentación en familia (martes 25), con asistencia de todos los grandes medios y un gran escenario donde los 28 corredores se sentaron fente al público como iguales, sin preferencias, según fueron entrando. Vaughters, otrora amplio en sus discursos, fue ese día muy parco en palabras: “Durante la temporada 2008  miramos a los ojos a los escépticos y corrimos con dignidad, pasión y honor. Nos encontrábamos ante una verdadera cruzada. Estábamos delante, y mezclados entre los mejores, pero nos concentramos tanto en la recepción que nos brindaba el colectivo ciclista que, algunas veces, nos olvidamos de ir más allá y ganar. Y sé que podemos obtener más victorias que este año. Debemos a los fans, a los sponsors y todos los que nos apoyan, la belleza y la emoción de vencer. Hemos terminado con nuestra cruzada. Ahora tenemos la obligación de ganar“.

Y así será. Las caras nuevas, tan sólo cinco, denotan que Vaughters y sus hombres son y han sido especialistas en recuperar corredores, con buenas intenciones pero con un pasado oscuro. El propio Bradley Wiggins, que ahora se asentará definitivamente en la ruta, tras dominar por completo la persecución y abandonar a su querido Mark Cavendish por acuerod mutuo en la Madison, es el más llamativo de esos “newcomers”, y los finos desempeños sobre la “cabra” del de Manchester serán, a buen seguro, baza fundamental para buenas victorias. Otro tanto corresponderá a Hans Dekkers, que salvó “in extremis” la temporada 2008 con su victoria en el Sluitingprijs ante Tom Boonen, y que busca aquí las buenas sensaciones que tuvo un día atrás en Rabobank Continental; también será la oportunidad de lucimiento, a una edad ya veterana, para el flamante medallista en Varese Svein Tuft, otro de los grandes contrarrelojistas que llegan a un equipo el cual, sin ninguna razón particular más que la intención de mejora técnica de Vaughters, que ha llevado al conjunto a ser infalible en las contrarrelojes por escuadras, como manifestó Millar en una reciente entrevista, atreviéndose, y con mucha razón, a decir que tienen a todos los grandes croners mundiales… salvo al propio Fabian Cancellara. Otro caso al margen de las llegadas será el retorno a la primera línea, quién sabe si definitivo y en el plano mental igualmente, de un Tom Danielson que se ha recuperado de sus fracturas en los brazos.

El resto del bloque se mantiene invariable, con las únicas bajas de Christophe Laurent y Jonathan Patrick McCarty. Vande Velde, Millar, Zabriskie y el joven Martijn Maaskant serán las piedras angulares de este quinto proyecto. Sabemos ya que Danielson acudirá al Giro y al Tour, y en ambas carreras, en función de cómo se desarrolle su rehabilitación, podrá ser fiel escudero o líder de garantías. Merecerá un seguimiento especial todo lo que hagan durante la primera semana del Tour, ya que uno de los suyos se puede vestir de líder por la combinación “CRI en Mónaco + CRE en Montpellier + probables abanicos camino de Perpignan”. Es esta última variable la que mayor miedo causa ya no sólo entre sus rivales, sino entre varios candidatos a la genweral, a los que no preocupa tanto el tener un Mont-Ventoux a 24 horas de París, como tener que sortear las fortísimas rachas de viento del Golfo de León, sobre las que algunos conjuntos ya trabajan aparte para evitar posibles sustos.

Por otro lado, deberemos seguir con atención las progresiones de Dan Martin, que dará un paso más y correrá, a buen seguro, una de las GT a buen nivel, y también de Tom Peterson, quizás el mejor talento original de la factoría de Colorado. No se puede pasar por alto un ramillete de buenos corredores, como el “kiwi” Julian Dean, Ryder Hesjedal, el incombustible Magnus Bäckstedt, Tyler Farrar (buen final de 2008 para el americano), Chris Sutton (ausente en el training camp de Boulder por sus compromisos en pista) o Danny Pate. La “cuota nacional” del equipo se mantiene con los habituales: el pistard y llanero Mike Friedman, William Frischkorn (no lo olviden: sólo Samuel Dumoulin le separó de ganar una etapa del Tour en 2008), el bigotudo Steven Cozza o Jason Donald. Juntos aspitan a irse por encima de los 12 victorias del pasado ejercicio, para perpetuar el ciclismo en Estados Unidos (herido de gravedad con la suspensión de Georgia), defender el deporte más limpio y seguir construyendo castillos contra la perversión… aunque sea en Girona.

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