Archivo para Diciembre 2008
¿Cumpleaños feliz?

Una caída fea, de las que uno no puede ni tan siquiera prever. Sven Vanthourenhout se ha ido dos veces al suelo en la tradicional recta de toboganes de Loenhout, escenario hoy del Azencross valedero para la GvA, pero la causa de ambos resbalones ha sido la falta absoluta de habilidad de este “routier” frustrado, aunque fuerte y con ilusión, adscrito a las filas del Sunweb. Lo que le ha ocurrido a Lars Boom, el gran damnificado de la jornada de hoy martes, última de competición en 2008, es pura mala suerte. Celebraba sus 23 primaveras en una forma más que aceptable y con esperanzas de sumar la cuarta victoria de la temporada, pero un resbalón al entrar a la recta de meta, por un enganchón en la cadena debido a exceso de potencia en la pedalada inicial, le ha llevado al suelo y obligado a abandonar la carrera. Les garantizo que se me ha caído el alma a los pies, pensando en la problemática que sufrió Albert hace mes y medio: golpe duro, seco, que rompió el casco pero que se solventó sin aparentes consecuencias, pero que le obliga a salir en camilla a los cinco minutos, a dejar la bici al día siguiente y a ver en peligro su temporada antes de 48 horas. La caída de Boom, a la espera de un chequeo médico en profundidad, no pasó a mayores: retirada casi obligada, pues el objetivo único del año es Hoogerheide, erosiones profundas en el hombro y heridas superficiales en el codo y en la rodilla. A pensar en Baal… aunque, al menos por hoy, la cabeza estará en lo que pudo hacer (ganar el cross más rápido de la temporada a base de potencia) y no pudo por culpa de un desafortunado incidente.
La victoria fue para Zdenek Stybar. El hombre más en forma y con mejores resultados en esta Navidad demostró ser el más potente del circuito, Boom aparte, en una carrera bajo cero con largas filas de combatientes de principio a fin y n ataque brillantísimo del campeón checo al iniciarse la última vuelta. Hubo poco que mencionar en la carrera, pues la competencia no tuvo sentido durante los primeros tres cuartos de carrera, e incluso Eddy van IJzendoorn tomó la punta en el penúltimo giro. La falta de verdaderos acontecimientos en la prueba magnificó el “one man show” del de Planá: el mejor en los toboganes con mucha diferencia, fue incluso capaz de desafiar las leyes de la física volando sobre las “heuvels” o montículos del circuito, con potencia y dominio de la bici (no en vano, hizo sus pinitos en el BMX de joven). Cuando Stybar, subcampeón mundial en Treviso 2008 (pese a quien pese), protagoniza tan bellas exhibiciones, uno se pregunta por qué los checos son tan irregulares, tan “gaseosa”.
Pocos son capaces de mantener un nivel alto con regularidad durante toda la temporada de cross; de hecho, Nys y Wellens deben ser los únicos que no desentonan durante los cinco meses de campaña, a menos que tengamos en cuenta el dubitativo inicio, planificado para todo el Fidea, del veterano corredor de Vorselaar hasta, por lo menos, la CdM de Tabor. Simunek combina actuaciones estelares con episodios de “inopia” (Dlask lleva ese ejemplo al extremo), Bina parece resurgir ahora tras su podio en Tabor y las presencias en la elite de Zlamalik o Ausbuher se cuentan con los dedos de una mano (y sobran dos o tres dedos). En general, la República Checa es un caso paradigmático de irregularidad en la historia del cross, y cuando parece que uno de los suyos puede seguir verdaderamente los pasos de Radomir Simunek Sr, poniendo todo el interés de su preparación física en la temporada invernal, el joven no acaba de alzarse al “top” de la escena mundial del CX. Seguiremos vigilando lo que haga, pues el mundo busca un campeón no-belga en Hoogerheide, y es que parece que las confusiones generadas tras la carrera de Diegem no quedaron realmente ahí. Brecht Decaluwé escribía hoy para el boletín de Cyclingnews lo siguiente:
The situation was brought to a head at the World Cup round in Zolder on Friday when Boom eased up rather than chase after a breakaway which contained his fellow Dutchman Thijs Al, even though the two are on different trade teams.
The partisan crowd booed Al and Boom, but the top Belgian, Nys, called up his compatriots to form a coalition against the Dutchmen. “Lars made the decision to hold back the riders he didn’t want to see win. It was impossible to work together with him today. For us Belgians, he is a mutual enemy so we’d better tackle him all together,” Nys said after the race in Zolder.
La opinión de Decaluwé es que Boom ni se esforzó en pelear por intentar cazar a los fugados, ya que en el corte de Zolder iba Thijs Al, el cual, a pesar de correr en un equipo distinto, es de su misma nacionalidad. La hinchada belga abucheó a ambos, aunque Nys se lo tomó de otra manera y pidió a sus compatriotas integrar esfuerzos para pelear contra Holanda: “Lars tomó la decisión de retener a los que no quería ver ganar. Era imposible trabajar junto a él hoy. Para nosotros los belgas es un enemigo mutuo, así que tenemos que fastidiarle juntos”. Acuérdense de cómo celebró Boom el cuarto puesto, y entenderán todo perfectamente.
En todo este embrollo sigue candente la polémica surgida tras la carrera de Diegem. Albert esgrimió que las declaraciones sobre los Mundiales y una eventual colaboración con Simunek eran inmediatamente posteriores a su lesión, y sacadas de contexto de forma vil y malintencionada por Sportwereld y la prensa deportiva belga en general. De momento, nadie hablaba con él en la salida de Loenhout, e incluso Wellens se esforzaba en darle la espalda en los kminutos previos a la salida. El propio Wellens, según ese mismo artículo de Decaluwé, también es protagonista de otra polémica: la de las tácticas “chuparruedas” de Nys en Koksijde, cuando ambos marchaban solos a por la victoria y acabaron cazándolos por dejadez del de Baal. Wellens respondió como él sabe: dejando ir a un compañero de equipo, Stybar, sin colaborar con Nys el domingo el Diegem para que acabase ganando el checo. Desde luego, las cosas no marchan por buen camino para los belgas de cara al Mundial; con todo este lío, para Albert, que cumple los 23 años el 5 de Febrero, sólo cuatro días después del Campeonato del Mundo, los fastos por su aniversario pueden venir “calentitos”. ¿Será ése un cumpleaños feliz?
“Prefiero como campeón del mundo a Simunek antes que a un compatriota”
De todos es sabido que el ciclocross es un deporte absolutamente individualista, o, al menos, mucho más solitario que el ciclismo en ruta. El último ejemplo de confusión entre marcas comerciales y selecciones lo protagonizó en la prueba de ruta de los JJ.OO. de Pekín el luxemburgués Andy Schleck, al quejarse, en tono de broma pero con términos francamente sobrios, de que Cancellara, compañero de equipo en el CSC de Bjarne Riis, hubiese arrastrado hasta su rueda a otros dos rivales (Michael Rogers y Alexandr Kolobnev, el último de los cuales también del Riis Cycling) que le complicasen sus opciones de medalla, al ser un pésimo sprinter (como, efectivamente, ocurrió en el sprint de la Muralla: Cancellara escamoteó el bronce al del Gran Ducado). Este recuerdo viene a colación de unas incisivas declaraciones efectuadas por Niels Albert ayer, desde una tribuna privilegiada por su importancia en el mundillo de las campas durante el Superprestigio de Diegem (victoria para Zdenek Stybar: cuatro meses ha tardado en vencer este año, y la efusividad en sus triunfos no fue escasa en esta ocasión, al alzar su bicicleta hacia los objetivos de las cámaras no bien hubo cruzado la meta bajo la noche belga). De Albert sabíamos que posee una lengua afilada, que piensa lo que dice pero que también dice lo que piensa, y que no “marea la perdiz” con eufemismos cuando puede hacerse entender con pocas palabras. Pero la frase que cito en el título es incluso agresiva, en el “juego de caballeros” que impera en el deporte mundial.
Para Albert, que cumplirá el mes que viene 23 años y estrenará los colores del BKCP – Powerplus junto a Simunek y Dieter Vanthourenhout en Baal el próximo jueves, las cosas no funcionan bien en el combinado belga, y no ha amagado ni un momento en hacer saber, en su primer año con los Elite, que la selección (que no “equipo”) más potente del panorama ciclocrossístico mundial no funciona bien con Rudy de Bie al mando. Si el próximo 1 de febrero no llega en una forma “super”, el de Tremelo trabajará para el checo Simunek, con quien comparte equipo desde hace años. “Prefiero ver a un compañero en el pódium que a tres tíos de otros equipos. Todo el mundo sabe que los intereses de cada equipo se han convertido en los más importantes de unos años a esta parte. Por tanto, me esforzaré al máximo en los Mundiales para ayudar a Radomir Simunek”.
Si uno, el ciclista, hablaba para la VT4 en estos términos tras la prueba de Diegem, el otro (el seleccionador belga De Bie) agarró la “alcachofa” de la rival Sporza para mostrarse irritado por las declaraciones del de Palmans: “Ya he hablado con él. Lo considera [a esas declaraciones] un calentón propio de la edad; habla más con el corazón que con la cabeza, pero no estoy contento con él. Es una decisión insensata [...] Lo que ha dicho jugará en su contra. Si no está en buenas condiciones, no contaré con él para el equipo.
Aun así, pienso que correrá para sí mismo. Tiene demasiado orgullo como para no trabajar para el equipo en lugar de hacerlo por Simunek [...] Si queremos batir a Lars Boom, Bélgica necesita un bloque. En el pasado, perdimos títulos mundiales por no remar en la misma dirección. Eso no puede pasar de nuevo”.
De joven, Sven Nys funcionó igual. En 2000, el de Baal ayudó al holandés Richard Groenendaal, compañero de equipo en Rabobank, a vestirse de arcoiris en su casa, en Sint-Michielsgestel, donde el próximo domingo 4 se le rinde homenaje con un cross que llevará su nombre, y en el que Lars Boom y Bart Wellens serán los máximos favoritos. Nueve años después, al ganador en Middelkerke hoy lunes la cabeza ya no le funciona igual: “La diferencia con respecto a entonces es que ahora tenemos un enemigo común. Sólo podemos batir a Lars Boom si funcionamos como bloque”. Wellens piensa lo mismo: “Si Albert trabaja para Simunek en el Mundial, entonces la selección belga ya tiene dos rivales para el Mundial: Boom y Niels Albert”.
¿Existe una relación entre la juventud y el ansia de éxitos, la alimentación del “ego” por encima de las virtudes colectivas surgidas de la integración de esfuerzos? Los casos de Nys y el previsible de Albert, aún por confirmar, alimentan esa sospecha. Bélgica jamás ha funcionado bien en este deporte, siendo además los portadores morales de esa vitola de “inventores” de la esencia del CX. Tampoco lo hacía Italia durante las últimas dos décadas, hasta que dio con una generación de veteranos “capi” en torno a una estrella rutilante, una verdadera leyenda. En Bélgica parece que ocurre lo mismo: Nys, Wellens y Vervecken suman cinco campeonatos y superan la treintena. En el corazón de cada uno está la opción de ser campeones del mundo por ellos mismos, pero, de cara a la galería, todos van con la cabeza en marcha para dar el oro a Bélgica, y casi ninguno renegaría de sus colores si el elegido fuese Nys, la verdadera leyenda entre todos los que trasiegan con la casaca azulada a la espalda.
En esta situación surge Albert, igual que surgió cualquiera de los grandes en Italia hasta 2001. Aparecen los intereses de las marcas comerciales, como aparecieron cuando Lanfranchi tiró a por Simoni en aquel mágico Mundial de Lisboa, el último de la discordia entre los “azzurri”. Se reparten dos y tres medallas entre “landgenooten” casi siempre (sólo en Hooglede y en Treviso han terminado con una en la prueba reina), pero algunos no se conforman con eso. Pauwels teme levantar la voz, sojuzgado por sus veteranos patrones en Fidea y por las evidentes conexiones de De Bie con el equipo de la aseguradora belga, pues su hermano fue director del equipo hasta 2008, cuando le sucedió Hans van Kasteren. Lo mismo ocurre con Vantornout y Vanthourenhout, encajados en un equipo cuyo patrón, Jurgen Mettepeningen, tuvo sus más y sus menos con Fidea hace menos de un mes por el intento de “robo de sponsor” con Sunweb. Ahora empieza a hacerse notar el equipo de Roodhooft, el que más despercibido pasaba hasta este momento. Y si Bélgica parecía sólida ante la “escurrida” Holanda antes de las Navidades, la eclosión absoluta de Thijs Al, los buenos resultados de Groenendaal y De Knegt y las declaraciones de Albert, apenas a dos semanas de un BK en Hoogerheide donde se levantará acta y se repartirán cargos para el 1 de Febrero, siembran tempestadas sobre un barco que era balsa de aceite con motor y timonel. Y en estas disputas, como en la Marina, el que se hunde con el barco suele ser el patrón. Veremos si Albert no ha habierto una “caja de truenos” existente, pero escondida para todos, y si las buenas voluntades que parecía haber en estos últimos tiempos no acaban trayendo a la escena viejas rencillas. Yo, por si acaso, no apostaré por un belga.
Thijs Al emula al “malogrado de Zolder”

Thijs Al siempre había tenido más suerte en los circuitos de MTB que en los de ciclocross, y fue precisamente una mezcla de ambos la que le dio su triunfo más sonado, aún más que el que logró en Oss al vestirse de campeón nacional el pasado mes de julio. Zolder, tierra que se jacta de haber acogido algunas de las mejores batallas de la F1 durante las décadas de los ‘70 y los ‘80 hasta el desgraciado accidente de Gilles Villeneuve, ha empapado de su esencia al renovado circuito de CX de la localidad que acogiese, con un trazado ligeramente distinto pero mismo escenario de meta, los mundiales de 2002, con victoria para Mario De Clercq y triplete belga con Vervecken y Nys copando el podio. El “criterium-cross” aburre; lo único emocionante es la rivalidad entre talentos. Un circuito con tantos y tan largos tramos de asfalto, invadido por el frío peor no por la lluvia, con obstáculos escasísimos y desniveles descompensados, lleno de raíces de árboles y boquetes peligrosísimos para la integridad de los corredores (Groenendaal, Pauwels, Fontana… muchos han probado la arcilla), no puede traer nada bueno. El sprint de seis ciclistas en los sub23 anunciaba el tedio con mucha antelación. Y ver a un holandés que no sea Boom ganar en Copa del Mundo trae a la palestra el hecho de que el componente-suerte y el componente-implicación han podido más que el componente-fuerza. Un corte de cuatro, con diferencias de prueba de carretera, no hubiese progresado con la misma facilidad en Hofstade, con su lago, su playa y sus eternos tramos a pie, donde la notabilísima alfuencia de público y el ambiente navideño hacían de la última carrera belga de Copa del Mundo una auténtica delicia. Los organizadores de la prueba, con el beneplácito de la UCI, se sacaron de la manga un trazado insulso, donde el simbolismo automovilístico es el único argumento a favor… y de poco peso.
Aun así, Al, nacido en Zooenstad y corredor ‘isolé’ desde hace dos temporadas para la casa comercial de bicicletas BeOne, demostró merecimiento por lograr un buen resultado. Atacó en la primera vuelta, con la valentía del que se sabe pequeño, pero aguantó el “tira y afloja” durante varios minutos y no se dejó ir cuando fue cazado, a la altura de los grandes. En las primeras posiciones hubo demasiado “baile”, demasiado pretendiente para una carrera de tan alto “standing”: llegaron a estar entre los cinco primeros Zahner (al suelo cuando marchaba segundo, justo después de haber perdido el liderato), Zlamalik, Ausbuher, Chainel y Marco Aurelio Fontana, uno de los que propició, ante la desidia de los “capos”, un corte de tres con el propio campeón italiano, Vanthourenhout y Thijs Al, terceto en el que entró Kevin Pauwels tras un conato de reagrupamiento. Nys dejaba hacer, con veteranía pero también de forma bastante desconcertante, dando razón a algunas voces que lo acusan de “chuparruedas” cuando las cosas no vienen bien dada; Lars Boom estaba siempre alerta, pero tampoco colaboraban, y los peleones como Bart Wellens o Niels Albert, de vuelta a las carreteras tras más de un mes por su lesión en Gavere en Noviembre, no tenían fuerzas para rodar a casi 40 km/h (28 km/h de media, si contamos los tramos de arena y los accidentados desniveles) o, simplemente, no daban más de sí. La carrera tuvo poco más que ofrecer en la parte final, en buena medida porque la lucha era más de nervios que de fuerzas, y la ventaja de los cuatro de cabeza acababa yéndose a 42 segundos, a falta de cuatro giros para la conclusión.
A partir de ese momento, la prueba se convirtió en una carrera de eliminación: Pauwels, más torpe que sus compañeros de fuga por no haber sido nunca “biker”, en un circuito donde las trampas exigían habilidad o un pedalear estoico (el corpulento Vanthourenhout entra en esa categoría), se resbaló varias veces y acabó besando la hierba en el último giro, justo cuando Al lanzaba el “mini-sprint” que le dio el triunfo. A Fontana se lo llevó la misma bajada en la que Boom cedía todo lo que ganaba en los llanos, y el de Selle Italia terminó peleándose con su compatriota Marco Bianco por ser el mejor “latino” de los participantes. Albert debutaba con más garra que forma física, y a un hombre de su talla eso le da para tocar con las yemas de los dedos un “top ten” de Copa del Mundo en su primera “performance” tras la lesión; por su parte, el Boom de Nommay no pudo aparecer en Zolder por falta de barro y por la excesiva cuota técnica que requerían algunos tramos, y su espeluznante demarraje en meta, al sonar la campana que marcaba la última vuelta, no dio el fruto deseado, al remontar de 25 segundos a 13 en media vuelta, y luego dejarse ir ante el hecho imposible de conectar con los tres hombres del grupo delantero. Eso sí: el de Vlijmen sigue poniendo a Nys en su sitio de cara al Mundial de aquél en Hoogherheide, y celebró el cuarto puesto por delante del de Baal como si la propia victoria estuviese en su mano.
Pero la carrera estaba delante. A Vanthorenhout, mucho más rápido que sus rivales por haber venido de la ruta como sprinter en el GS3 de Quick·Step, pero algo más cansado por la tralla de sus compañeros de fatiga en tramos defavorables para el de Sunweb, no le quedaba otra cosa que esperar. Y en esas tierras de lobos, la primera norma no escrita es clara: “nunca esperes al sprint después de una hora a 200 pulsaciones”. Lo sabía Pauwels, que se había visto en ua situación similar con Boom en Overijse (y la había salvado con gran éxito), pero lo sabía aún mejor Al, cuyas victorias de este año en cross habían llegado con “impressa” en solitario (Harderwijk en septiembre y Amberes hace exactamente una semana), que apretó el ritmo hasta el final cuando vio que Pauwels daba el susto en una horquilla y desconcertaba a Vanthourenhout. Desde allí, sólo un par de tramos de llaneo, una bajada y el rectilíneo conclusivo en la largada de meta del circuito de F1. A Vanthourenhout se le veía más rápido que a Pauwels, pero al de Sunweb se le acabó la gasolina para perseguir a Thijs Al inexplicablemente a 25 metros de la línea. Una semana antes de morir, Villeneuve ganó una carrera a tres ruedas en Checoslovaquia; probablemente, en una situación tan importante y tan novedosa para él, Al puso algo parecido a lomos de su BeOne. Las dos de su bici… y la de su corazón. ¡Con corazón, con continuidad en el esfuerzo y con espíritu se logra mucho en este deporte!
Soy Lars Boom, y éste es mi dictado

Hacer valer tu ley ante la incapacidad del resto para imponer un ritmo constante es el “modus operandi” que ha seguido Lars Boom hace escasas horas en la gélida tarde de domingo en Nommay, el límite de la histórica línea de trincheras entre el Franco Condado y el oeste alemán. Si en la guerra sobre la bici tus rivales son un Sven Nys demasiado escondido y poco voluntarioso hasta el último cuarto de hora de carrera, un Sven Vanthourenhout al que la ilusión de estar delante le pudo volver loco, y un Bart Wellens con buen inicio y desenlace pero mediocre “nudo”, no queda más que presentarse con las armas más elementales para hacer valer la astucia nata que te colma. Desde el comienzo hasta el final, Boom se mostró incisivo, atento, incluso receloso; exploró una y otra vez las zonas en que podía buscar las cosquillas a sus rivales, pero no necesitó de un acelerón propio para hacer valer su soberanía en una gran reunión del cross mundial, sino que fue el propio Nys quien, después de 47 minutos de carrera, pasó a la ofensiva. Boom sólo debió mantener la cautela en el campeón belga, esperar al sprint y batirlo como los campeones, lanzando el sprint por dleante y abriendo ventaja en la llegada para alzar los brazos con suficiencia.
La prueba fue muy rápida (todas las vueltas transcurrieron entre 22 y 23 km/h, hecho que facilitó el monólogo de Boom), ya que el barro estaba pesado y quedaban aún empellones de hierba mal levantados por las carreras anteriores cuando les llegó el turno a los Elite. La habitual buena salida de Boom encontró respuesta en Wellens, que estuvo a punto de encarar el primer tramo de escaleras, inmediatamente tras la recta de salida, en cabeza pese a tomar la primera curva por el exterior. Ya a medio giro, Sven Vanthourenhout encabezó las operaciones de desgaste con un ritmo fuerte al que nadie se atrevió a dar continuidad. Christian Heule y Zdenek Stybar encabezaron la persecución junto a Boom, mientras, entre los nuestros, la mejor prestación venía de la mano del ex-pro de ruta y buen exponente del máximo nivel español: Egoitz Murgoitio, finalmente 29º sin ser doblado y con un ritmo constante, siempre hacia la posición 30, lo mínimo exigible en una salida internacional. En su único arrebato ofensivo en la primera mitad de carrera, Nys salió a por Vanthourenhout y Boom, ambiciosísimo al salir a por los dos de delante, demostró que su sino en el cross (disciplina en la que finalmente parece que continuará corriendo en 2009, con un selecto) es el de mezclar episodios de pasotismo, como el que protagonizó el viernes en Amberes, con días como hoy, en los que se come a todos. Ya había sufrido lo suyo en Overijse, donde un inoportuno pinchazo en la primera vuelta le impidió arrasar en “de modder van allen crosses” (“la madre de todos los cross”), remontando casi en estado de trance del decimoquinto puesto al segundo y perdiendo por ingenuidad ante un Kevin Pauwels desconocido en las lides del triunfo. Pero no quería que eso mismo ocurriese hoy.
Hasta el tercer paso por meta no se instaló en una cierta monotonía la carrera; antes, Stybar había reventado, como suele ser habitual en sus inicios tan impetuosos, mientras Wellens se diluía por el duro inicio y Groenendaal se quedaba “entre dos aguas”, quizás buscando su ritmo para luego mejorar con el paso de las vueltas. Un Vanthourenhout valentísimo se encontró a un Boom dominador en los “sube-bajas”, en los peraltes invertidos o en los lugares donde la adherencia era peor, mientras Nys dejaba pasar el tiempo. Finalmente, al cabo de cuatro vueltas la situación se estabilizaba con un grupo de nueve unidades en cabeza (un Vantornout desaparecido, Boom, Vanthourenhout, Nys, Wellens, Vervecken, De Knegt, Groenendaal y Pauwels), más un ramillete de notables que quedaría finalmente con tres ciclistas a la expectativa: Aernouts, Mourey, quien acabaría conectando para formar un grupo de diez (estuvo flojo en el incio de su primera prueba en casa de Copa del Mundo, aunque mejor en la continuación), y Marco Antonio Fontana. Boom aprovechará, ya en la sexta vuelta, la confusión en el primer paso por los boxes (la bici de Mourey se resbaló, dando con el suelo al francés, que taponó al resto por unos preciosos segundos), para tomar una pequeña diferencia que deberá neutralizar Bart Wellens. Al llegar también Mourey, uno de los que fue “de menos a más”, la carrera se colocaba en una tesitura siempre favorable a Boom, a la par que incómoda para los cuatro perseguidores restantes, con Vantornout, De Knegt y Groenendaal ligeramente cortados del grupo de Nys, quien sorteará el momento complicado para neutralizar una vez más la carrera, a falta de dos giros y medio.
Con el ataque de Nys, cumplidas tres cuartas partes de la prueba, Boom pasa la segunda zona técnica y el charco de después de los boxes sin poner los pies en el suelo, maniobra de seguridad que evitará para hacer camino con “De Kannibaal van Baal”, un camino que será infranqueable para todos… salvo para un luchador como Wellens (3º) y un veterano como Groenendaal (impresionante 4º para un hombre que será director deportivo del AA Drinks a partir de Febrero), genios entre el desconcierto, “concertini” en una orquesta descuadrada. Nys, hecho una fiera, saca viente metros de un plumazo a Boom en el “curvone” antes de boxes, mientras Mourey, que parecía encaminado a lograr un nuevo podio en la carrera que ya ha gaado dos veces (fuera de Copa del Mundo ambas), se caía y quedaba cortado, para finalizar octavo. Boom aguanta el embate de Nys, mientras Wellens trataba de irse por su cuenta a base de ritmo sobre el segundo grupo en el octavo paso por boxes, con más raza que fuerzas: pues la carrera ya está por delante. El duelo de figuras que tantas semanas se llevaba esperando tras el parón de Boom no existió como tal, ya que ambos se dedicaron a controlarse y todo quedó dispuesto para el sprint, donde “De Lange van Vlijmen” era largamente superior. Pues ese es su discurso. No venzo en un cross si no es demostrando que lo merecí. Lanzando rayos a mi paso y obligando a mis rivales a sortear las plagas. Soy Lars Boom, y éste es mi dictado.
Ya no nos queda ni Portugal

Manuel Lloret debe estar maldiciendo su paso a profesionales con Vicente Belda en 2005. Desde que el equipo ilicitano diese la baja a sus corredores en agosto de 2006 por la pérdida del patrocinio de la Generalitat, el ciclista alcoyano no ha sido capaz de encontrar su sitio. La oportunidad del Fuerteventura – Canarias en 2007 le permitió lucirse, rozar la general de Murcia y callar muchas bocas durante el verano con su bronce en el Nacional CRI y la victoria en la general de la Vuelta a Madrid (ayudado por una gran crono en Fuentidueña y por el magnífico trabajo de su equipo en los días posteriores). Sin embargo, las buenas credenciales presentadas aquel año, aun siendo las mejores de todo el plantel de Óscar Guerrero (a la par, quizás, con David Bernabéu), no le sirvieron para hallar un contrato profesional, lo que le obligó a seguir la misma senda que su equipo y recalificarse en amateur. Tras un 2008 decente, con victoria en solitario en Extremadura y buenas cronos en Asturias (como parte de la selección española elite), Circuito y Volta a Portugal (donde corrió fichado por Barbot, sólo para completar el “nueve” de los del CC Gaia en la “Grandísima”, parecía que la suerte se aliaba al fin con él, aunque fuese en Portugal, de la mano de un conjunto recién nacido, modesto como el que más pero ilusionado: el Cartaxo de Renato Silva. Ayer se conoció la falta de liquidez económica para afrontar la temporada con garantías del equipo vinícola. ¿El resultado? Un caso más que demuestra lo volátil que es para los españoles encontrar empleo en Portugal, pues el de Muro de Alcoy siempre ha tenido en el rabillo del ojo la opción lusa. Esto, mirado desde otra perspectiva, es paradójico: de los catorce primeros clasificados de la ronda lusa por excelencia, diez llevaban la rojigualda en el dorsal.
El “asunto Lloret” es sintomático de lo que les espera a muchos españoles los cuales, imposibilitados para poder dar el salto en nuestro país, malviven buscando una plaza en el país vecino, donde los aficionados, aun recelosos de no poder ver desde hace años uno de los suyos ganar la Volta, admiten que el pelotón lusitano se colme de portugueses con acento un tanto extraño. La no-salida de Cartaxo y el desastre organizativo del que iba a ser Oeste Pro Cycling dejan el pelotón portugués más que escurrido: Barbot, Loulé, Liberty, Boavista, Paredes, Palmeiras y para de contar. Seis equipos para un pelotón portugués que contaba con diez y once conjuntos hace sólo cuatro o cinco temporadas. A continuación, efectuamos un pequeño análisis de los equipos tal y como están a dia de hoy. En total, no más de docena y media de ciclistas españoles en aquel país. Con todo lo que veremos a continuación, se puede ocncluir que hemos salido perjudicados de la regresión profesional de nuestros vecinos:salen casi una decena, y se incorporan apenas cinco ó seis. Hay que tener en cuenta que todavía quedan buenos ciclistas portugueses sin equipo (Cândido Barbosa figura en ese grupo, aunque se le relaciona con Palmeiras; João Cabreira, recientemente exonerado de sus cargos por ineptitud de la FCP, buscaba hasta hoy equipo como campeón nacional, fichando por Loulé tras la caída a Elite 2 de Cartaxo; André Vital también busca subir un escalón tras abandonar Boavista), y que algunos de los nuestros todavía esperan una llamada del país vecino (entre ellos, los otros dos grandes damnificados por el “crash” de Cartaxo: Aketza Peña, que vuelve -o volvía- tras sus aventuras en el ciclocross y aquel famoso positivo de 2007, y Josean Garrido, que podría colgar la bici si no encuentra nada -ya amenazó con ello cuando dejó Quick·Step). Comenzamos.
- Liberty Seguros (4): Hernâni Brôco, Filipe Cardoso, Manuel Cardoso, Héctor Guerra, António Jesus, Carlos Nozal, Isidro Nozal, Nuno Ribeiro, Vítor Rodrigues, Rui Sousa, José Mendes, Edgar Pinto, Rubén Plaza y Ricardo Vilela.
Han cubierto excepcionalmente bien sus bajas. La salida de Koldo Gil hacia un futuro incierto (sigue sin equipo tras no prosperar sus contactos con Euskaltel) se ha cubierto con la llegada de Rubén Plaza, quien prosigue con su carrera en Portugal en busca de éxitos renovados tras seguir siéndole negado el acceso a la vieja Europa; por otro lado, Pablo Urtasun (este sí recala en el conjunto naranja), hasta hace relativamente poco tiempo el “sprinter español del futuro”, deja su hueco como segundo sprinter del grupo a un joven que dará mucho que hablar a corto-medio plazo: el campeón nacional sub23 Ricardo Vilela, estilete del conjunto “triturador” de su categoría en Portugal, el Santa María da Feira. En la brecha continuarán casi todos los hombres de garantías de 2008: Héctor Guerra buscará, una vez más y aunque compartiendo capitanía con Plaza, un triunfo en la Volta que se le niega desde hace años, si bien otro de sus objetivos será defender el título de mejor corredor de la FCP, obtenido con enorme mérito al dominar con mano de hierro el calendario luso de principio a fin; estarán también los veteranos “helpers” para la montaña y hombres de refresco como Isidro Nozal, Nuno Ribeiro, Rui Sousa (qué cerca se quedó de dar la campanada en la Volta tras ganar en la niebla de Torre) o Hernâni Brôco, sin olvidar a los chicos que vienen: José Mendes y Edgar Pinto, de la mano de Plaza en su diáspora tras el “disband” de Benfica, además de un rentabilísimo Vítor Rodrígues (debe marcharse a Europa YA, en verano si es posible) del hombre que buscará dar el paso definitivo y ser el mejor sprinter del calendario portugués en 2009: Manuel Cardoso, un auténtico prodigio de las llegadas.
- Palmeiras Resort – Tavira (2): David Blanco, Martín Garrido, Henrique Casimiro, Daniel Mestre, Ricardo Mestre, Nelson Vitorino, David Livramento, Luís Silva, Samuel Caldeira, Alejandro Marque, Krasimir Vassiliev y Tomas Metcalfe.
Con un equipo algo mas corto pero casi calcado al de 2008, el equipo más importante del Algarve iniciará 2009 con las mismas intenciones que arrancaron el pasado ejercicio: dar a David Blanco una nueva Volta a Portugal, la tercera para “Picholeiro” si asaltase con éxito una carrera que engrandece su carrera y le convierte en un hombre querísimo y respetado en las tierras lusas. La base del equipo es casi la misma: con las únicas salidas destacables de Juan Gomis y el holandés Sneeboer, la responsabilidad de cubrir el calendario y ayudarse todos entre sí recaerá en el argentino-madrileño Martín Garrido, siempre tan eficaz en los sprints y rentabilísimo “croner”, los escaladores Ricardo Mestre y Nelson Vitorino, un buen “passita” como Alex Marque o el joven velocista local Samuel Caldeira, además de gente veterana y con mucho oficio en la labor de equipo como el peleón Krasimir Vassiliev. Aun así, se echa en falta otra “mano responsable” más para servir de apoyo, como lo fue en su día Nélio Simão o como lo era, hasta su salida, Cláudio Apolo. Las esperanzas de futuro siguen recayendo en Tomas Metcalfe (ya saben: portugués de padre británico), además de los dos “neos” que arriban: Daniel Mestre (nacido suizo y criado en el Alentejo, con buenas referencias en sub23 al liderar la Taça amateur durante algunas pruebas en 2008; no me consta que sea hermano de Ricardo) y Henrique Casimiro, amigo y compañero de aventuras casi toda la vida de Mestre, en un curioso caso de complicidad entre ciclistas.
- Madeinox – Boavista (1): Danail Petrov, Santi Pérez, Tiago Machado, Nélson Rocha, Bruno Lima, Célio Sousa, Joaquim Sampaio, Luís Pinheiro, Sérgio Sousa y João Benta.
Una de las dudas que se plantean en mi cabeza con más fuerza desde que trabajo en ciclismo siempre fue: ¿por qué Tiago Machado se resiste a dar el salto y correr en Europa, más cuando compañeros de su generación, como Rui Costa, lo hacen ya, demostrando aptitudes incluso a nivel europeo? Podemos creer que la mentalidad excesivamente autárquica del ciclismo portugués está muy interiorizada en su forma de entender la vida, o que incluso Tiago prefiere evitar los controles a los que sería sometido fuera de Portugla, donde la legislación es laxa y raramente bien aplicada. Sea como fuere, Machado es la punta de lanza de un ambicioso Madeinox, quizás el mejor desde Carvalhelhos, con las incorporaciones de varios corredores interesantes: Santi Pérez y Danail Petrov son hombre muy válidos para las vueltas por etapas, mientras que Bruno Lima, además de un digno velocista, es un buen rodador y un hombre con mucho arrojo. Completan el equipo hombres en progresión como Nelson Rocha y Sérgio Sousa, así como el veteranísimo Joaquím Sampaio, convertido en el auténtico Stéphane Augé luso.
- CC Loulé – Louletano – Aquashow (3): Eladio Jiménez, Pedro Romero, Pablo de Pedro, João Cabreira, Nuno Marta, Daniel Silva, Pedro Soeiro, Alexandre Oliveira, Hugo Vítor, César Quitério, Virgílio Neves y Pedro Lopes.
Quizás el “fichaje estrella” de los louletanos ha llegado a última hora: João Cabreira será, con su título de campeón nacional obtenido en Rebordosa hace seis meses, el mejor representante de los intereses del nuevo sponsor, un parque acuático del Algarve que pondrá el dinero suficiente para aliviar la situación económica del Centro de Ciclismo de Loulé, que vivió casi de manera amateur y altruista el año pasado, dejando un conjunto algo más apañado para la Volta con el fichaje de Santi Pérez, ahora en Boavista. De largo el equipo más renovado de todos los portugueses para este 2009 (casi una decena de incorporaciones, con tres bajas muy sensibles: Pedro Hermida a Xacobeo, Vallejo a ECP via Froiz y el propio Santi Pérez), entre las altas sobresalen los tres nuevos españoles: Pablo “El Negro” De Pedro, un grandísimo rodador con experiecia pro en Nicolás Mateos; Pedro Romero, “el cacereño que cruzó la frontera“, que llega con sus aptitudes de “passista cronoman” desde la trampa de Zeferino en la LA – MSS; y, sobre todo, el grandísimo escalador Eladio Jiménez, en otra parada más por la geografía portuguesa tras un breve paso por Fercase. Quizás el equipo con más opcinoes al sprint (Marta, Soeiro y Quitério, entre otros), incorpora también a un “mítico” del ciclismo portugués, un gregario incansable que sabe aprovechar sus oportunidades de gloria: Pedro Lopes. No van a ser el equipo pequeño que parecían cuando Imoholding ostentaba el patrocinio, ni mucho menos.
- Barbot – Siper (3): Bruno Castanheira, Bruno Pires, Sérgio Ribeiro, Antonio Amorim, David Bernabéu, Vidal Celis, Samuel Coelho, Luis Fernández Oliveira, Helder Oliveira, Carlos Pinho y Bruno Pinto.
El CC Gaia es díficil de describir. Tiene la pinta de ser el equipo más anquilosado y con menos voluntad de quitarse el “sambenito” de falta de limpieza. Son únicos en el sentido de incorporar a Sérgio Ribeiro, quien ya dio positivo con ellos en 2007; mantienen a Carlos Pinho, con sus 38 tacos para 39, y sigue Bernabéu, tras un fiasco tremendo el año pasado en su salida de Karpin. Si estos son los platos fuertes, el poste es la marcha de Francisco Pacheco, quien ve por fin la luz con su “transfer” a Contentpolis, además de las de dos hombres fichados sólo para la Volta: Lloret, quien sigue sin equipo, y Didac Ortega, que correrá con el almanseño Diego Milán en Acqua e Sapone. Por suerte, sigue el cántabro Vidal Celis, que debe encargarse de las llegadas junto a Ribeiro, y llegan dos buenos escaladores: el ultra-servicial Castanheira y el ex-campeón nacional Bruno Pires. La confianza a largo plazo estará en los jóvenes: Amorim, Bruno Pinto y Samuel Coelho.
- Paredes Rota dos Móveis (3): Rubén Calvo, Miguel Ángel Candil, Celestino Pinho, Tino Zaballa, Marcio Barbosa, José Miguel Martins, Bruno Barbosa, Héctor Figueiras, Virgílio Santos, David Vaz, Edgar Anão, André Cardoso, Marcio Correia.
Sin Fercase y con menos dinero, el equipo del norte sigue armando bloques, al menos, decentes, por mucho que los cinco españoles que tenía el equipo, con lo que suponían (ni más ni menos que Mancebo, Eladio Jiménez, Alexis y Gustavo Rodríguez y José Manuel Cuesta). Recién llegado de su temporada de ciclocross, Tino Zaballa será el jefe de filas de un equipo que ficha a dos amateurs españoles: Rubén Calvo y Miguel Ángel Candil, en una medida con pocos precedentes en el ciclismo portugués. La base del equipo, en su condición de “cenicienta” del panorama profesional luso, estará en manos del sprinter uruguayo Héctor Figueiras, de André Cardoso (corredor completo, quinto en el nacinoal de Rebordosa) y de Virgílio Santos. No se puede negar que han saldio perjudicados de la salida de Fercase.
Edit 19/12 10:30: me dejé a uno de los grandes corredores sin equipo. Hugo Sabido refuerza precisamente a Paredes, con lo que, de un plumazo, los de la ribera del Miño suben dos escalones de calidad. Como ya comenté, Cândido suena mucho para Palmeiras.
Si Javier Guillén deja de ser el alumno de Cordero, entonces nos irá bien

Parece que la primera impresión sobre el recorrido no se correspondía con la realidad. Estamos ante una Vuelta a España 2009 cargada de muchos alicientes, relativamente bien diseñada, con puntos flacos siempre criticables, pero con muy buenos mimbres para armar un cesto el cual, si no hay nadie muy superior al resto, será digno de elogiar y de recordar, como lo fue la Vuelta del ‘99, de la que se cumplen ahora diez años y en la que la épica se apoderó de la carrera gracias a los Ullrich, Chaba o Vandenbroucke. En una edición en la que el número de kilómetros en el extranjero es mayor que en todas las ediciones de este siglo, la dureza estará concentrada en toda la segunda semana, pero la ausencia de descansos en los últimos diez días, en un esquema bastante similar al Giro 2006 (por mor de los traslados desde el Benelux a Barcelona), creará un desgaste el cual, añadido a los continuos transferimentos, puede propiciar que los últimos días por la Sierra madrileña y el decisivo envite contrarreloj en Toledo no sean un remate intrascendente. Todo ello, dicho con la boca pequeña: nunca sabemos a lo que nos podemos arriesgar, estando Unipublic de por medio.
Los primeros días serán absolutamente “tipo Tour”: prólogo ya conocido en el circuito del Tourist Trophy de Assen, en su versión remodelada en 2007, antes de dar paso a dos etapas llanas, con presencia de los escasísimos “berg” del nordeste holandés, más algún tramo adoquinado en la tercera etapa, que acaba directamente en Limburgo, propiciando que la salida desde Venlo, al cuarto día de carrera, incluya ya algunas complicaciones. El serrucho hasta Lieja no es tan duro como se vende: sí se va a pasar buena parte del recorrido de la antigua Lieja, más algunas elevaciones en el inicio de la etapa por los “berg” de la Amstel, pero los últimos kilómetros, de camino hacia el Boulevard de la Sauvinière, son absolutamente llanos y empañarán un tanto el espectáculo si las diferencias son cortas en la última cota del Mont Teux, en un jornada la cual, no obstante, ya viene acompañada de kilometrajes de auténtico desgaste: sólo la jornada del lunes, entre Zutphen y Venlo, bajará de los 200 kilómetros. Una vez efectuado el traslado hacia la Costa Daurada, se pasarán dos etapas de cierto nerviosismo antes de la gran “traca” de esta edición: un recorrido sinuoso y con un par de puertos entre Tarragona y Vinarós, en cualquier caso favorable al sprint, y un día largo (186 km.) y rompepiernas en las cercanías de Xàtiva, con tres pasos de tercera categoría y la incógnita de un posible repecho final hacia el castillo de la bella localidad valenciana.
El sábado 5 llegará la primera de las tres etapas del auténtico “bloque valenciano” de esta Vuelta, el que va a dejar a la altura del betún a los casi siempre decepcionantes Pirineos. En la crono de Valencia, más de la mitad de los 30 kilómetros de recorrido se harán a la orilla del mar, con el siempre molesto viento de Levante abriendo diferencias y castigando a los menos especialistas, pues buena parte de la contrarreloj, la que no discurre por el casco urbano de la capital del Turia ni por el circuito urbano de velocidad, se hará por largas rectas. Además de la pequeña paliza que puede causar esta etapa, tan engañosa como muchas otras por su aparente poca longitud, el día siguiente (domingo 6) no contribuirá sino a acrecentar el desasosiego y a abrir diferencias muy serias en la general: la primera etapa reina de la Vuelta apenas incluye un metro de llano en sus últimos 70 kilómetros, a los que se llegará con cuatro ascensiones en als piernas y mucha tralla por la velocidad que imprimirán las fugas de salida, ayudadas por el sencillo terreno que discurre hacia el interior en el comienzo de la jornada. Guadalest, Confrides y Tudons (por su cara menos exigente) posibilitarán ataques valientes (best case scenario) o mucha dureza para tirar en equipo y limpiar el pelotón antes de la subida final: un verdadero coloso como el Alto de Aitana, pasado siempre con permiso del Ejército para llegar hasta los más de 1.500 metros de altitud, previo paso por Tudons en su cara dura para enlazar con el tramo más exigente que conduce a meta. Este es el primer acierto de la plataforma “Una Vuelta Mejor es Posible”: calcar una de las “etapas soñadas” en su Dossier con el recorrido final, un día que no tiene nada que envidiar a las otras dos GT’s (en realidad, por aquí se empieza a vislumbrar el desastre del Tour en consonancia con la experimentación del Giro y el relativo éxito de nuestra Vuelta).
Al día siguiente, sin grandes desniveles ni obscenidades, otro recorrido para la rabia: Tudons, Torre Manzanas y doble paso por la Carrasqueta, antes del durísimo Xorret de Catí (recién asfaltado para la ocasión), con su breve descenso hasta meta para 186 kilómetros de vértigo. Aquí se vuelve a apreciar el acierto de la dureza sostenida y de la ausencia de llanos entre puertos, salvo en la conexión entre Ibi y la subida final. Las dos etapas siguientes ofrecen una opción clara al sprint (la Cresta del Gallo no debería ser obstáculo para los sprinters más avezados) y una etapa de media montaña con opción para las fugas, pues las subidas a Collado Bermejo (qué lástima que no sea final en alto), Zarzadilla y Moratalla, todas ellas nuevas en la Vuelta, no terminan de ofrecer terreno para otro envite de montaña, si bien puede darse una situación parecida a la etapa Málaga – Ubrique de 2003, con el pelotón roto uno a uno y algunas mínimas diferencias entre favoritos, con la llegada picando ligeramente hacia arriba. Es con este periplo murciano con el cual, tras la segunda jornada de descanso, llegará, sin tiempo casi ni para respirar, el segundo bloque de montaña, dispuesto esta vez en Andalucía.
La decimosegunda etapa (viernes 11) es “tipo Tour”, de solemnidades: desde el nivel del mar en hasta las montañas almerienses en apenas 170 kilómetros, con una variación ya conocida de un recorrido que será aún más interesante que otros años: Velefique, llegada muy dura, se une a un primer paso de clareo y Calar Alto como ascensión de paso. Etapa sin reservas, con subida y bajada sin descanso (salvo por el alto de Filabres, que permite evitar una vez más el llano -¡otro minipunto para APM!-). Al día siguiente, salida de Berja (me acuerdo muy especialmente de mi amigo Fran Reyes), pasos por La Ragua (demasiado largo para ser sólo un 1ª, buena trampa de Unipublic, aunque puede que no intencionada) y enganche con Los Blancares para subir Sierra Nevada por Monachil, quizás más atractivo que en otras ocasiones (no será sólo la famosa “autopista hacia el cielo”). Como colofón, repitiendo casi el mismo esquema de 2006 (no se baja Monachil, con lo que Valverde no tendrá que abrocharse ningún día el maillot), Los Villares y La Pandera, casi etapa unipuerto, aunque con terreno durillo en el “intermezzo”. La segunda semana es casi insuperable, inhumana, obscena. La tercera, en consonancia, es más suave… aunque puede hacerse igual de dura.
Se enganchan tres días de relativa calma: es de esperar que los hombres de la general se tomarán la llegada a Córdoba por San Jerónimo con mucha calma, y que los días de Puertollano y Talavera serán para los sprinters, si queda alguno y no se ha ido a preparar Mendrisio. Al fin, la etapa de Ávila recorrerá Gredos de sur a norte, pasando el Piélago (acierto rotundo, después de ser el puerto que decidiera el Campeonato de España de 2008), Mijares, la gran trampa del Mediano y Boquerón, sin circuito final en el empedrado, hecho que permite ver algo de “leña” entre los hombres fuertes. En la jornada del viernes, aunque alguno ya esté pensando en lo bien que le vendrá la contrarreloj de Toledo, aún queda (¿era posible?) más montaña: Los Leones por Segovia, Navacerrada por las Siete Revueltas, Cotos, La Morcuera sin solución del continuidad y llaneo hasta El Boalo para subir Navacerrada por su cara menos dura y bajar hasta La Granja. Casi nos la sabemos de memoria. No son los puertos que más rompen, son “segundas” duros, pero es el precio que pedimos todos los madrileños (¡no me sean!). Es el perfecto colofón de la montaña más dura de la Vuelta en sus años de Septiembre. Si Astana cumple su cometido en las dos GT’s anteriores (todo me dice que debe ser así), podemos ver la mejor Vuelta de los últimos diez años. Y si Javier Guillén deja de ser el alumno de Cordero en estas lides, y se deja querer por voces más autorizadas, entonces nos irá muy bien. De momento, aprueba con buena nota.
Saronni debe estar deseándolo
En Lampre no están funcionando bien las cosas en los últimos meses… y nadie se escandaliza. La sociedad italiana parece encontrar sus dos caras de la verdad en los equipos ProTour que atesora: la discreción, la labor de conjunto, la sobriedad y el buen oficio, conjuntados con buenos valores morales, están en Liquigas; por el contrario, la desorganización, la inexistencia de espíritu coral, de mentalidad de grupo, los escándalos y el victimismo los simbolizan “Beppe” Saronni y su escuadra “blu-fucsia”. Tres positivos el año pasado (Bossoni, Vila, Murro), pero con silencio en la sala. Una expulsión sin positivo UCI en Astana, y todo el mundo se come a Bruyneel. Además, la impresión que dan es la de estar siempre a la gresca, sin patrón ni buenos marineros, contaminados con mala baba e inflexibilidad, que raya el tedio y la repulsión de más de un aficionado.
Los insolentes alcanforados amarillistas de Tuttobici se han hecho eco de una fuerte polémica, la cual ha sido pasada por alto por los medios “oficialistas” de Milán por razones obvias. En la presentación del Giro del pasado sábado en “La Fenice” de Verona se presentó únicamente Marzio Bruseghin, tercer clasificado de la general de 2008, acompañado por Fabrizio Bontempi y un colega de prensa de Lampre. No estuvieron ni Cunego, reciente ganador de Lombardía y tahúr en manos ajenas para transformar su apuesta por el Giro por “successi di tappe”, ni tampoco el flamante campeón del mundo Alessandro Ballan, ni, por supuesto, el propio Saronni. ¿La razón? Una dualidad de las mismas. En primer lugar, Saronni se sintió agraviado por la imagen pública de portada que lleva vendiendo RCS Sport para su carrera desde hace semanas: un duelo a dos bandas entre Armstrong y Basso por la “maglia rosa” del Centenario. Considera que Lampre debería estar ahí, olvidando que Bruseghin, por muy respetable y profesional que sea en las carreteras, lleva apenas dos años siendo lo que es hoy en día: un líder para una vuelta de tres semanas (en concreto, para el Giro). ¿Qué deberían pensar Simoni o Di Luca? ¿Es la baja de Cunego y la de Ballan una queja por agravio comparativo entre ellos y Rebellin, quien ni siquiera tuvo sitio en las primeras filas de la platea veneciana?
En todo este embrollo, Ballan se encoge de hombros cuando le preguntan sobre el tema (“Mi equipo me ha liberado de la obligación de acudir a la Fenice [...] Pregunta a Saronni”), y Cunego, ni calla ni tampoco otorga, pues sus quejas están algo más claras: su condición de abanderado del famoso “tattoo” de “I’m Doping Free” le impide sentarse en la misma fila que Ivan Basso (off-topic: a quien pronto apodaremos “El Párroco”, por sus pintas de curilla moderno en traje de chaqueta, entradillas y media tonsura, andando con una maletilla por los alrededores de Varese como si no fuese con él). ¿Eres consciente de que el hecho mismo de seguir con Saronni condiciona tus palabras, Damiano? Tu equipo empezó el año casi al límite del reglamento, con la marcha de Bennati en favor de un Napolitano que ahora os ha dejado tirados por la pasta de Katusha, se convirtió en un agujero plagado de chinches, tuvo que pasar con urgencia a Lubos “Qué Buenos Padrinos Tengo” Pelánek (y luego a Grendene, que iba para “stagiair” y se quedó “de fijo”) porque no cumplía con la UCI en número de ciclistas, corría completamente sin orden en muchas citas, dando imagen de otro continental italiano más. En definitiva, ¿no es eso sino la antítesis de lo que tú predicas? Difícilmente se puede pensar que un caso tan flagrante de envidias y recelos sea pasto criado por la prensa.
El equipo de 2009 prácticamente es tricéfalo, porque el resto del grupo parece más bien parte de una reconstrucción de plantilla, entre veteranos de otros “palos” del flamenco ciclístico y jóvenes en busca de carne que devorar con avidez. Ballan, Cunego y Bruseghin van a tener que calzarse muchos trajes de la colección “Primavera-Verano” 2009 de la firma italo-portuguesa de laminados industriales. ¿Puede ser Enrico Gasparotto el cuarto hombre en rendimiento de la escuadra transalpina? Su trayectoria ha estado siempre salpicada de altibajos, sobre todo en 2008: cuando parecía que su Tirreno – Adriático era presagio de un año fantástico (en realidad ganó el Ster Elektrotoer, con etapa reina incluida, más el Giro della Romagna y una etapa con liderato en La Panne), se estrelló en su principal “escaparate” del año (sólo se le vio en la llegada de Locarno, la del doblete Greipel – Cavendish) y dejó una sensación de “negocio sin terminar” que aún hoy le marca. En un equipo grande “de iure” (el Barloworld que ahora deja lo fue “de facto” en 2008, pero será mucho peor en 2009), tendrá más y mejores oportunidades de presentar lo que lleva aprendido.
La segunda unidad es de jóvenes y veteranos por igual. Retorna a Italia, en lo que se presume como singladura de atraque a sus 33 años, Pietro Caucchioli, tras cuatro años en Crédit Agricole, con la lucha contra Egoi Martínez por la montaña de la Vuelta 2006 como mejor resultado. Los “helpers” para la montaña deben ser Marco Marzano, los hermanos Manuele y Massimiliano Mori (juntos en profesionales por primera vez, en parte pr su diferencia de edad de seis años) y el incombustible gregario Paolo Tiralongo. Además, el recién llegado Angelo Furlan (pobre alternativa en los sprints a la marcha del “Cavernícola de Vittoria” con el proyecto ruso), junto a Marçin Sapa (apuesta directa de Bontempi tras verle pelear en la última Vuelta a Polonia, en cierto modo publicitaria al llevar el maillot de campeón polaco), se encargará de elevar muy mucho la media de edad de los “blu-fucsia”. En el otro extremo, la generación nacida más allá de 1980 nos trae algunos futuros referentes: los velocistas Grendene, Bandiera, Gavazzi (ojo al salto cualitativo que pueda dar esta temporada) y Lorenzetto traerán nuevos aires a un equipo que se completa, entre otros, con un “all-rounder” en ciernes como Simon Spilak, el combativo Volodymyr Zagorodny y los dos mejores corredores que pasan a pros desde el calendario “dilletantistico” italiano en este 2009: Simone Ponzi (pactado desde hace año y medio, con precontrato cuando estaba en la Zalf) y Vitaly Buts.
Con todo, y a menos que los “capi” lo eviten o alguno de los aquí citados tenga la inspiración por bandera de aquí a Octubre próximo, se echa de menos a un atleta con la profesionalidad y la elegancia de antaño, que fue vilipendiado como nadie por el equipo técnico, partidario de otro con más malas pulgas. Lo tienen arriba, ganando en Valencia, una vuelta que deja de existir por desvergüenza de las autoridades de la Generalitat (eso sí: la deuda del Valencia CF y sus créditos denegados por Bancaja, la responsable del Gran Premio, la cubrimos, y el circuito urbano de Valencia lo firmamos por medio siglo, y los barquitos a perpetuidad si el BMW Oracle no lo evita). Con sus lesiones y sus escarceos ocultos, Daniele Bennati ha dado con dos palmos de narices a Lampre. Y Saronni debe estar deseándolo. Será en sueños, “Mr. Fucilata”.

