Pevenage se monta un asilo alegal

No se despisten: no estoy apuntando a Lefévère como cómplice. Dije que hablaríamos sobre Aluminis en el día de hoy, pero la publicación oficial del equipo (por exigencias de la UCI, que establecía el 8 de Diciembre como fecha límite para la primera inscripción de corredores en Continental), unida a una noticia surgida a raíz de dichas inscripciones, nos permite postergar el análisis final del pelotón español para más adelante. Y es que ya se lo avisé: la amplitud de plantilla del segundo proyecto de Michael Ball iba a traer cola. Rock Racing ha sacado la tijera para montar su equipo de 2009: eran 27, de por sí una cifra demasiado alta incluso para un Continental Pro, la categoría a la que fueron invitados por la UCI para hospedarse con holgura. En la inscripción de equipos continentales estadounidenses a la que ha tenido acceso VeloNews no hay ni rastro de diez de ellos, con los que, en principio, se va a montar una estructura de club, con la que correrán eventos del National Racing Calendar (las series NE de Estados Unidos), critériums, carreras del pavo e, incluso, campeonatos nacionales en todas las especialidades… salvo las que pasan por el filtro de la UCI: el de ruta y el de critérium.
Entre los diez escogidos para el equipo “underground” hay nombres más que decentes para un conjunto profesional: Michael Creed, uno de los valedores del primer proyecto de Vaughters, el actual Garmin; el escalador colombiano César Grajales, que sigue teniendo motor aunque esté de vuelta y medio de todo; el croner neozelandés Glen Alan Chadwick, que no encuentra su rumbo tras la desaparición de Navigators; jóvenes como Ian Moir y Daniel Finneran; y, sobre todo, buenos sprinters como Chris Baldwin o, por encima de casi cualquiera de los citados, el campeón nacional de critérium Rahsaan Bahati, quien culminase con su maillot “white-red-blue” el mejor éxito para la firma de ropa en su rutilante debut. Si alguno de estos corredores no era consciente de su situación o quería competir con profesionales el año que viene, sólo tiene dos opciones: rescindir el contrato de modo unilateral o esperar a Junio, momento en que se abre el plazo para colocar de nuevo en linde corredores registrados con otro equipo hasta mitad de año (probablemente recordarán los casos de Davis esta última campaña, Tombak en cierta ocasión, Artetxe en 2006; no entrarían en este supuesto, puesto que estaban sin contrato previo).
Y cuando uno mira al frente y observa los nombres del equipo que será el oficial, le entran ganas de echarse las manos a la cabeza, sin entender por qué se ha degradado a corredores con mayor empaque para incluir a verdaderos desconocidos. Pevenage se va a encontrar en California con un “mix” de casi todo: tendremos, por un lado, la colonia española, una de las más amplias entre nuestros sufridos emigrantes, con Sevilla de “cicerone” para tres recién llegados como “Panchito” Mancebo, Quique Gutiérrez y el hispano-suizo David Vitoria. La cuota de pasaportes internacionales la completan los sabuesos más entrenados y exasperantes: un “club de retirados”, como daban en llamarlo en VN. Está todavía Tyler Hamilton, al que sus clavículas magulladas y su “yo bueno” le recomiendan que vaya plegando, pues son 38 castañas las que cumplirá el campeón olímpico de Atenas el próximo Marzo. Ya no está Botero, pero sigue en la brecha su inseparable Víctor Hugo Peña (35 años en Julio); llega nuevo Baden “Coge el dinero y Corre” Cooke; además, Fred Rodriguez seguirá animando los sprints, lo mismo que Iván Domínguez (33 años en mayo), a quien la falta de ofertas tras el “disband” de Toyota lo llevó a clamar retirada ¡en su MySpace!, y al que la oferta de Ball ha debido de sentar como el cielo. Lo cierto es que el número de “exiliados” podría ser aún mayor, pero es la propia legislación de la UCI, que impone mayoría de corredores por debajo de los 28, la que impide ver a los citados anteriormente por las pruebas internacionales.
Cuando hablamos de los jóvenes nos encontramos una sorpresa mayúscula y otra que no lo es tanto. William Walker ha acabado firmando por Rock Racing, después de haberse dado todo por hecho con él para con Fuji – Servetto. El que fuera campeón australiano en 2006 (tras polémica con Van Hout y la condición sub23 del recién ascendido joven del Rabobank Continental) se complica un poco su carrera, acudiendo a un equipo donde lo deportivo no va a ser todavía lo primordial. En las mismas está otro “aussie”: Nic Sanderson, que estuvo a punto de dejar el ciclismo en 2006 por culpa de la epilepsia (fue despedido ilegalmente de Davitamon – Lotto, antes siquiera de empezar aquella campaña, hecho que no acabó en los tribunales de puro milagro), encontró su sitio en el calendario americano con buenos resultados al sprint en el Jelly Belly, donde tuvo que competir (y lo hizo de poder a poder, sin complejos) con el preferido de la dirección: Brad Huff. Completan el equipo hombretones de la tierra: Sergio Hernández, Sterling Magnell, Justin Williams, el neo Alex Boyd y un proyecto de futuro a medias con sus 24 años: David Tanner, corredor del Velo-Club La Pomme marsellés, que probó con Barloworld en agosto, coincidiendo (de ahi su fichaje) con Cooke.
Lo que más mosquea de este equipo es la sorprendente reaparición de Pevenage. Se conoce que el sobreseimiento de la OP da alas a cualquiera. Al de Moerbeke se lo cargaron en T-Mobile por ser el enlace entre Eufemiano Fuentes y su pupilo Jan Ullrich, que cayó de modo fulminante, “al alimón”, junto con su patrón. Como corredor ya había tenido sus tejemanejes en el Superconfex, sucesor del actual Rabobank. Ahora recala en Rock Racing, tres años después de su salida del principal equipo alemán, en un momento ideal para cualquiera que esté en su situación: no hay causas formales contra él, el equipo que lo expulsó murió y se refundó, ¡¡también en América!!, con la etiqueta demostrada de “Mr. Proper” (para eso han fichado junto a Garmin al señor Don Catlin, el mismo que sirve los botecitos de orina a Armstrong), y, en general, el deporte alemán se deba con unos mientras pasa por alto las vergüenzas de otros sin ningún pudor (la presentadora de deportes de la ARD/ZDF, la misma cadena que quería prescindir del Tour con hipocresía, pero que fue obligada a mantenerlo bajo pena de sanción de la UER, formó parte del programa de “dopaje de Estado” de la RDA). Si a eso le unimos ex-convictos de toda clase, la mezcla es explosiva. Eso no le importa a Ball, quien, por encima de algunas actitudes algo incomprensibles, cree en el bien del ciclismo y en la único de sus protagonistas para resolver sus problemas. Con ello tiene parte de razó al confeccionar la plantilla de 2009.
Por lo demás, el pelotón profesional estadounidense no es tan amplio como de costumbre, ni tiene ese olor característico de coche recién salido del concesionario. Hay equipos con nombre de quejido que fichan a ciclistas maníacos con mirada de loco y necrosis en la cadera (¿a que ahora ya no le duele, señor Landis?), estrenos de licencia rutilantes como el traslado desde Polonia del señorito Ivano Fanini (lo juntan todo: patrocinio del Vaticano, licencia yankee, ciclistas del Este y director bocazas; ¿qué mas necesita un conjunto para llamar la atención?), atisbos de Armstrong hasta en la sopa (si el Trek – Livestrong funciona bien no me quejaré de su megalomanía; además, debuta en profesionales Taylor Phinney, esa locomotora de Colorado nacida en el ‘90 que puede ser el futuro del ciclismo USA) y mucho equipo sin nivel para ser, ni tan siquiera, “escuela de formación”, como denomina la UCI a los continentales. Pevenage no entiende de eso. Se ha montado un asilo alegal (que no ilegal).
Edit 10/12 12:45: me acaban de confirmar que William Walker está “firmado y refirmado” con Fuji – Servetto, y que, además, no se da con él otro “caso Duarte”. Parece ser que más de un nombre de la lista de Rock Racing podría ser falso. Seguiremos esperando.
Edit 10/12 18:45: se culmina el trasvase R&R – Fuji. Iván Domínguez, fichaje rutilante para el equipo de Matxin, Paolo Bettini y Alvaro Crespi.

