Ruedas y Cuadros

Perfiles e historias de ciclismo por Daniel Sánchez

Si Javier Guillén deja de ser el alumno de Cordero, entonces nos irá bien

dejar un comentario »

recorrido

Parece que la primera impresión sobre el recorrido no se correspondía con la realidad. Estamos ante una Vuelta a España 2009 cargada de muchos alicientes, relativamente bien diseñada, con puntos flacos siempre criticables, pero con muy buenos mimbres para armar un cesto el cual, si no hay nadie muy superior al resto, será digno de elogiar y de recordar, como lo fue la Vuelta del ‘99, de la que se cumplen ahora diez años y en la que la épica se apoderó de la carrera gracias a los Ullrich, Chaba o Vandenbroucke. En una edición en la que el número de kilómetros en el extranjero es mayor que en todas las ediciones de este siglo, la dureza estará concentrada en toda la segunda semana, pero la ausencia de descansos en los últimos diez días, en un esquema bastante similar al Giro 2006 (por mor de los traslados desde el Benelux a Barcelona), creará un desgaste el cual, añadido a los continuos transferimentos, puede propiciar que los últimos días por la Sierra madrileña y el decisivo envite contrarreloj en Toledo no sean un remate intrascendente. Todo ello, dicho con la boca pequeña: nunca sabemos a lo que nos podemos arriesgar, estando Unipublic de por medio.

Los primeros días serán absolutamente “tipo Tour”: prólogo ya conocido en el circuito del Tourist Trophy de Assen, en su versión remodelada en 2007, antes de dar paso a dos etapas llanas, con presencia de los escasísimos “berg” del nordeste holandés, más algún tramo adoquinado en la tercera etapa, que acaba directamente en Limburgo, propiciando que la salida desde Venlo, al cuarto día de carrera, incluya ya algunas complicaciones. El serrucho hasta Lieja no es tan duro como se vende: sí se va a pasar buena parte del recorrido de la antigua Lieja, más algunas elevaciones en el inicio de la etapa por los “berg” de la Amstel, pero los últimos kilómetros, de camino hacia el Boulevard de la Sauvinière, son absolutamente llanos y empañarán un tanto el espectáculo si las diferencias son cortas en la última cota del Mont Teux, en un jornada la cual, no obstante, ya viene acompañada de kilometrajes de auténtico desgaste: sólo la jornada del lunes, entre Zutphen y Venlo, bajará de los 200 kilómetros. Una vez efectuado el traslado hacia la Costa Daurada, se pasarán dos etapas de cierto nerviosismo antes de la gran “traca” de esta edición: un recorrido sinuoso y con un par de puertos entre Tarragona y Vinarós, en cualquier caso favorable al sprint, y un día largo (186 km.) y rompepiernas en las cercanías de Xàtiva, con tres pasos de tercera categoría y la incógnita de un posible repecho final hacia el castillo de la bella localidad valenciana.

El sábado 5 llegará la primera de las tres etapas del auténtico “bloque valenciano” de esta Vuelta, el que va a dejar a la altura del betún a los casi siempre decepcionantes Pirineos. En la crono de Valencia, más de la mitad de los 30 kilómetros de recorrido se harán a la orilla del mar, con el siempre molesto viento de Levante abriendo diferencias y castigando a los menos especialistas, pues buena parte de la contrarreloj, la que no discurre por el casco urbano de la capital del Turia ni por el circuito urbano de velocidad, se hará por largas rectas. Además de la pequeña paliza que puede causar esta etapa, tan engañosa como muchas otras por su aparente poca longitud, el día siguiente (domingo 6) no contribuirá sino a acrecentar el desasosiego y a abrir diferencias muy serias en la general: la primera etapa reina de la Vuelta apenas incluye un metro de llano en sus últimos 70 kilómetros, a los que se llegará con cuatro ascensiones en als piernas y mucha tralla por la velocidad que imprimirán las fugas de salida, ayudadas por el sencillo terreno que discurre hacia el interior en el comienzo de la jornada. Guadalest, Confrides y Tudons (por su cara menos exigente) posibilitarán ataques valientes (best case scenario) o mucha dureza para tirar en equipo y limpiar el pelotón antes de la subida final: un verdadero coloso como el Alto de Aitana, pasado siempre con permiso del Ejército para llegar hasta los más de 1.500 metros de altitud, previo paso por Tudons en su cara dura para enlazar con el tramo más exigente que conduce a meta. Este es el primer acierto de la plataforma “Una Vuelta Mejor es Posible”: calcar una de las “etapas soñadas” en su Dossier con el recorrido final, un día que no tiene nada que envidiar a las otras dos GT’s (en realidad, por aquí se empieza a vislumbrar el desastre del Tour en consonancia con la experimentación del Giro y el relativo éxito de nuestra Vuelta).

Al día siguiente, sin grandes desniveles ni obscenidades, otro recorrido para la rabia: Tudons, Torre Manzanas y doble paso por la Carrasqueta, antes del durísimo Xorret de Catí (recién asfaltado para la ocasión), con su breve descenso hasta meta para 186 kilómetros de vértigo. Aquí se vuelve a apreciar el acierto de la dureza sostenida y de la ausencia de llanos entre puertos, salvo en la conexión entre Ibi y la subida final. Las dos etapas siguientes ofrecen una opción clara al sprint (la Cresta del Gallo no debería ser obstáculo para los sprinters más avezados) y una etapa de media montaña con opción para las fugas, pues las subidas a Collado Bermejo (qué lástima que no sea final en alto), Zarzadilla y Moratalla, todas ellas nuevas en la Vuelta, no terminan de ofrecer terreno para otro envite de montaña, si bien puede darse una situación parecida a la etapa Málaga – Ubrique de 2003, con el pelotón roto uno a uno y algunas mínimas diferencias entre favoritos, con la llegada picando ligeramente hacia arriba. Es con este periplo murciano con el cual, tras la segunda jornada de descanso, llegará, sin tiempo casi ni para respirar, el segundo bloque de montaña, dispuesto esta vez en Andalucía.

La decimosegunda etapa (viernes 11) es “tipo Tour”, de solemnidades: desde el nivel del mar en hasta las montañas almerienses en apenas 170 kilómetros, con una variación ya conocida de un recorrido que será aún más interesante que otros años: Velefique, llegada muy dura, se une a un primer paso de clareo y Calar Alto como ascensión de paso. Etapa sin reservas, con subida y bajada sin descanso (salvo por el alto de Filabres, que permite evitar una vez más el llano -¡otro minipunto para APM!-). Al día siguiente, salida de Berja (me acuerdo muy especialmente de mi amigo Fran Reyes), pasos por La Ragua (demasiado largo para ser sólo un 1ª, buena trampa de Unipublic, aunque puede que no intencionada) y enganche con Los Blancares para subir Sierra Nevada por Monachil, quizás más atractivo que en otras ocasiones (no será sólo la famosa “autopista hacia el cielo”). Como colofón, repitiendo casi el mismo esquema de 2006 (no se baja Monachil, con lo que Valverde no tendrá que abrocharse ningún día el maillot), Los Villares y La Pandera, casi etapa unipuerto, aunque con terreno durillo en el “intermezzo”. La segunda semana es casi insuperable, inhumana, obscena. La tercera, en consonancia, es más suave… aunque puede hacerse igual de dura.

Se enganchan tres días de relativa calma: es de esperar que los hombres de la general se tomarán la llegada a Córdoba por San Jerónimo con mucha calma, y que los días de Puertollano y Talavera serán para los sprinters, si queda alguno y no se ha ido a preparar Mendrisio. Al fin, la etapa de Ávila recorrerá Gredos de sur a norte, pasando el Piélago (acierto rotundo, después de ser el puerto que decidiera el Campeonato de España de 2008), Mijares, la gran trampa del Mediano y Boquerón, sin circuito final en el empedrado, hecho que permite ver algo de “leña” entre los hombres fuertes. En la jornada del viernes, aunque alguno ya esté pensando en lo bien que le vendrá la contrarreloj de Toledo, aún queda (¿era posible?) más montaña: Los Leones por Segovia, Navacerrada por las Siete Revueltas, Cotos, La Morcuera sin solución del continuidad y llaneo hasta El Boalo para subir Navacerrada por su cara menos dura y bajar hasta La Granja. Casi nos la sabemos de memoria. No son los puertos que más rompen, son “segundas” duros, pero es el precio que pedimos todos los madrileños (¡no me sean!). Es el perfecto colofón de la montaña más dura de la Vuelta en sus años de Septiembre. Si Astana cumple su cometido en las dos GT’s anteriores (todo me dice que debe ser así), podemos ver la mejor Vuelta de los últimos diez años. Y si Javier Guillén deja de ser el alumno de Cordero en estas lides, y se deja querer por voces más autorizadas, entonces nos irá muy bien. De momento, aprueba con buena nota.

Escrito por ruedasycuadros

17/12/2008 a 13:42

Escrito en Ruedas y Cuadros

Etiquetado con

Escribe un comentario